Abigail. Una vez en la privacidad de mi propia habitación, el cansancio en mis huesos, tengo que evitar pensar en esta nueva emoción que está comenzando a recorrer mis venas. No estoy segura de lo que es, ni lo que implica, pero sé que es todo por Thomas, y este lado de él que estoy conociendo. Normalmente solo veo al empresario frio, aunque amable con su hija, un obseso de la perfección. Pero este hombre que bromea con un brillo pícaro en los ojos, que ama a su tía y que es un increíble besador, es uno que nunca había visto. Tiene la apariencia de Thomas Henderson, pero al mismo tiempo, es alguien completamente diferente. Casi dos personalidades separadas, pero eso no es del todo cierto. Esa parte dominante de él, paciente y dedicada sigue allí. Y en la vuelta al hotel, una ver

