Thomas. Tras dejar a Valentina en el jet, me dirijo al hospital donde se encuentra Avery. Me toca un trabajo que se me antoja un tanto imposible. Debo convencer a Avery Williams, una de mis empleados seniors, de dejarse proteger. La mujer es de armas domar, no se deja intimidar y rara vez escucha cualquier advertencia. Hacerla entrar en razón, puede ser imposible sí ha tomado una decisión. No es extraño que Sayer me lo haya endilgado a mí. Definitivamente no quería tener que hacerlo él. Marco me abre la puerta, es hora. Voy directamente a la habitación que le ha sido asignada a Williams, una que es fácil de proteger, dos guardias en su puerta día y noche. Fueron puestos aquí, desde que nos enteramos de la implicación del padrastro de Avery. Incluso la entrada al piso, está sien

