Abby. -... ¿Cómo podría no hacerlo? Es un lugar maravilloso, cautivante. -Bien, siéntate. Pronto nos traerán la cena- aparta una silla para mí. Me siento, todavía un poco aturdida por lo maravilloso del lugar. Thomas ocupa su lugar frente a mí, sacando el vino de la cubeta y sirviendo en nuestras copas. Al probarlo un delicioso sabor impregna mis papilas gustativas. - ¿Cuánto tiempo llevas preparando esto? - hago la pregunta que me lleva carcomiendo todo el camino hacia aquí. Se encoge de hombros con descuidada elegancia. -Eso es algo que no tienes por qué saber- bebe de su copa. Frunzo el ceño. -Preferiría saberlo- entender un poco mejor cuanto esfuerzo puso en esta cita. ¿Cita? Ahí es cuando toda la situación llega a mí de golpe; los gemelos, Thomas y yo, sus besos, su

