Thomas. Se aparta y me sonríe, como quien esconde un secreto. Su incomparable belleza deslumbrándome. Es extraño darme cuenta de lo mucho que esta mujer ha llegado a importarme, lo que daría por una sonrisa suya. Es mía. Lo es, y sin importar que, me asegurare de que siga siendo así. - ¿Cenamos? Mientras bailábamos los camareros trajeron la comida, todo se ve sumamente delicioso, no hay duda. El chef que lo ha preparado es un conocido mío, se mostró encantando de hacerme este favor. Aparto una silla para ella, luego de que se sienta, hago lo mismo. -Buen provecho. La veo pinchar un trozo de salmón y hacer ruiditos de felicidad al probarlo. El éxtasis en su expresión me confirma que le gusta. Me asegurare de transmitírselo a German. -Esta delicioso- me mira. -Se lo diré al

