Abby. Me encuentro esperando a que las clases de ballet de Giselle terminen, con la mente a mil kilómetros de distancia. Es difícil centrarse cuando las imágenes de lo sucedido ayer en la noche, se reproducen en mi cabeza una y otra vez sin descanso. Oficialmente estoy en una relación, con un sexy, posesivo y seductor millonario. ¿Quién lo hubiera creído? De alguien haberme dicho esto hace un mes, le habría recomendado a esa persona una clínica mental. Ahora me pregunto si no soy yo la que debería ingresarme. No es que vaya a rendirme tan fácilmente pero… En la mañana tuve que salir apresuradamente del hospital por todo el alboroto, había paparazzi en la entrada, esperando para obtener una fotografía de la “Cita Misteriosa” de Thomas Henderson. Como suponía, las fotos del desfilen

