Abby. Regreso oficialmente a mi trabajo y nadie pudo detenerme, no es que siquiera Thomas haya puesto mucho empeño en ello. Últimamente se muestra distante y pensativo, tocándome cada vez que puede, pero su mente está muy lejos. Una semana y media pasa volando en una profusión de la preparación para el recital de Giselle, visitas a los gemelos y algunas veladas con Oliver que ha alargado su estancia por un factor desconocido. También están mis nervios porque en algún momento conoceré a la familia paterna de Thomas Al tener tantas cosas en mi plato, se le suma la repentina lejanía de Thomas. Razón por la que le achaco mis mareos y debilidad al estrés, estoy convencida de que me he enfermado de tanta ansiedad junta. -¿Abigail estas bien?- frente a mí en la mesa, la señora Harris me

