Abby. El almuerzo es relajado, ni en mis sueños más salvajes habría imaginado una escena como esta. Mi jefe y su familia, tratándome como a una más de ellos, es tan extraño que a veces no sé cómo comportarme. Claro nunca lo dejo traslucir en mi rostro, pero eso no significa que no sienta estas intensas emociones que me llenan de confusión. No hace nada han llamado mis padres, ya han comenzado a administrarles el tratamiento a los gemelos, la mejora es leve pero está presente. Se pronostica que las cosas vayan perfectamente bien. Siempre y cuando siga llegando el dinero. Una simple regla de la vida, pues el dinero mueve al mundo. Por lo que tendré que asegurarme de no perder este trabajo, no veo inconvenientes reales, todo marcha sobre ruedas. Me sumo en mis pensamientos, olvidando

