bc

Los siete elegidos

book_age18+
6
SEGUIR
1K
LEER
HE
poderoso
drama
bxg
escuela secundaria
rechazo
superpoderes
friends with benefits
surrender
seductive
like
intro-logo
Descripción

Ash-eniel es el hijo del Pecado Capital de la Lujuria y descendiente directo del demonio Asmodeo, convirtiéndolo así en un poderoso ser, mitad demonio, mitad espíritu antiguo.Además de sus grandes poderes, heredó también una terrible maldición: el peso de un irrefrenable deseo s****l capaz de destruirlo por completo. Sólo tiene una opción, y esa es buscar el vínculo que logró contener la lujuria de su padre.Con esa esperanza se dirige al Averno, un instituto para demonios creado por el mismísimo Lucifer con un propósito oculto: necesita poderosos seres sobrenaturales para su próxima guerra contra el Cielo por el control de la Tierra.Pero nada prepara a Ash-eniel para encontrarse con Támesis, una aparente demonio de bajo nivel que esconde un oscuro secreto que podría ser el triunfo de Lucifer o su perdición.Ash-eniel siente la necesidad de protegerla, pero ella podría llegar a ser mucho más poderosa de lo que realmente deja ver. Tal vez y supere el poder de un pecado, pero eso es un secreto.

chap-preview
Vista previa gratis
El Averno
Aterrizo suavemente sobre mis pies. Pliego las alas y me llevo la mano derecha al hombro para frotar el músculo de ese lugar. Camino por el trillo que sale del bosque hasta la entrada trasera de la mansión. Abro la puerta y me sacudo la tierra de las botas antes de entrar. Miro el largo pasillo de mármol blanco, el mismo donde solía jugar cuando era pequeño, junto a Jibriel y Mijaíl. Me pregunté dónde estarían metidos esos dos. Ya ha pasado cerca de una semana desde la última vez que los había visto. Recorro los pasillos sin rumbo fijo, pensando en cómo decirle a mamá lo que quería hacer. Si lograba convencer a mis tíos, tal vez y podría llevarme a mis hermanos conmigo. A pesar de que ya soy bastante grandecito para hacer lo que quiera sólo, no me gustaría marcharme a un lugar donde no conozco a nadie, y menos si eso significa separarme de ellos. Llego a la puerta del bar donde se encontraba, más que seguro, el tío Deron. Lo primero que noto al entrar son las bailarinas humanas que nunca faltan en la pista, moviendo sus cuerpos al son del pop. El lugar está exactamente igual que hace 42 años, como si el tiempo no pudiera tocar esta casa, aunque pensando en ello, realmente no podía. Sentado en unos de los asientos de la barra estaba un chico de 20 años, con el pelo de un extraño color n***o azulado y brillantes ojos zafiros. Frente a él yacía un plato con todo tipo de frutas cortadas en pequeños pedazos acompañado de una lata de cerveza. Sonrío levemente y niego con la cabeza. Sólo lo he visto parar de comer cuando está dormido, y aún así, lo he escuchado varias veces decir que de vez en cuando sueña con pasteles y patatas fritas. Me acerco a él y tomo el asiento a su derecha. Le pido al barman, un joven humano moreno y de aspecto amable, una cerveza para mi. Él asiente con la cabeza antes de dirigirse a la nevera. —Muchacho, ¿cómo estás? —Me saluda el tío, tomando un trago de su bebida. —Bien —contesto, tomando la lata que me ofrecía el joven moreno, —sólo un poco cansado. He pasado un par de días afuera y no he visto mucho a Jibriel. Por cierto, ¿dónde está ella? Lo veo encojerse de hombros y llevarse un arándano a la boca. —Me apuesto todo lo que tengo a que está con Mijaíl, atormentando a un pobre infeliz o haciendo carreras con magia. Ya sabes —muerde un trozo de manzana, —lo normal. —Me pregunto si ya le ha dado su ataque diario —le doy vueltas a la lata, inspeccionandola. —¿Ataque diario? —Pregunta, levantando una ceja. —Ese que la da cuando se desmaya y termina durmiendo ocho horas seguidas. Deron se ríe, mostrando su dentadura perfecta. —Efectos negativos de ser la hija del pecado de la Pereza —murmura, tomando un pedazo de pera. —De cualquier manera ella heredó tanto de Acidia como de Belfegor. Nunca he visto, en todos mis siglos de vida, a alguien tan activo como esa chica. Asiento en acuerdo con él. —Aunque gracias a ti, Mijaíl siempre debe llevar consigo una mochila con algunos aperitivos. No dudo que si le da hambre sería capaz de convertirse en caníbal —me burlo, abriendo por fin la lata. —Pues sí —me da la razón. —Pero tú no eres el indicado para decir eso. Le hecho un vistazo por encima de mi hombro, borrando todo rastro de sonrisa en mi expresión. —¿Por qué lo dices? Sus ojos azules no eran burlones ni divertidos, sólo transmitían preocupación y algo de reprimenda. —¿Crees que no sé lo que escondes? —Me pregunta, dejando la comida a un lado para verme fijamente. —Puedes ocultarselo a tus padres, pero a mi no. Te conozco como si fueras mi propio hijo, e incluso más. Sé que heredaste el pecado de tu padre y tu naturaleza te impulsa a caer en la tentación de la carne. Aunque tú estás más jodido que Asmodeo, porque él superó su mierda gracias al vínculo que tiene con Luxus, su infernal amor por ella. Desvío mi mirada a la lata entre mis manos. Tomo una bocanada de aire y luego un largo trago de cerveza. —Sé que no es tu culpa, pero lo que estás haciendo es peligroso —apoya una de sus manos en mi hombro para llamar mi atención. —No puedes seguir saliendo cada día, de fiesta en fiesta, por cada pueblo y ciudad que encuentres, conociendo chica tras chica. Incluso desapareciendo por semanas. Aprieto la mandíbula. Que mis padres creyeran que estaba enamorado de una humana no quería decir que alguno de mis tíos no se diera cuenta de lo que realmente sucedía. —Y tu madre también lo sabe —concluye, regresando a comer desinteresadamente. —¡¿Qué?! —Me giro rápidamente hacia él, levantándome del taburete. Alza las manos en son de paz. —Esa mujer es del diablo, sabe todo lo que pasa o lo que deja de pasar. No por nada es la más antigua. Creo que fue la única en conocer al mismísimo Jehová en persona —confiesa. Vuelvo a sentarme y tomo otro sorbo de mi bebida. —Ella es única —afirmo. —Lo sé. Y se preocupa por lo que pueda pasar si sigues con esta actitud —me reprime. —Es difícil para mi. Tú mejor que nadie deberías entenderme. Nadie me sacia, nadie me llena. Pero aún así es adictivo —hago una pausa. —Aún no lo he encontrado. Ese vínculo sería mi única salvación. Deron sonríe cariñosamente y toma una uva entre sus manos. —Espera un poco más. Sólo necesitarás un roce para saber si es la indicada. Mi mirada se pierde nuevamente en la lata. Si ese vínculo era tan fuerte como para reprimir a la lujuria encarnada y obligar al más fuerte a dar la vida por alguien más, pues yo debo encontrarlo. Me termino la cerveza de un trago y me levanto del asiento. Me giro hacia el tío y ladeo la cabeza. —¿Sabes dónde está mamá? Toma un trozo de fresa antes de contestar. —Está en el gimnasio. Le regalo una sonrisa de despedida y me dirijo a la puerta para luego caminar hasta el gim. —Buena suerte con tu petición, y te voy informando desde ya que te costará mucho convencerme para que te lleves a mi hijo contigo —escucho que grita por encima de la música justo antes que saliera de la estancia. Me paro en seco al escucharlo. A veces me pregunto cómo lo hacía. Creo que en vez de guardián, él hubiera sido buen telépata. . . . Entro disimuladamente y busco a mamá con la mirada. Esta habitación tampoco había cambiado nada en años. Seguían las mismas máquinas para hacer ejercicio, seguidas por los estantes llenos de distintas armas donde no se incluían las personales de los pecados y sus guardianes. Doy unos pasos hasta que al fin la localizo. Ella estaba sentada en uno de los bancos a mano derecha, cerca de la puerta que daba al sauna. Su pelo n***o caía lacio por sus hombros; como una brillante cortina, ocultando su rostro. Llevaba puesto un ligero vestido otoñal, por encima de las rodillas y de un color turquesa. Sus elegantes piernas mostraban su tes blanca y, por primera vez en mi vida, la veo usando unas sandalias, con algún que otro adorno en las tiras. Pero lo que realmente define su forma de ser es la larga espada plateada que sostienen sus finas manos. Con delicadeza y decisión, pasa una piedra de afilar por su hoja, haciendo que deslumbre aún más. Mis pasos se acompasan al sonar de la piedra contra el metal que llena el ambiente. Me detengo a unos metros de ella y espero a que note mi presencia, saliendo de su estado de concentración. Mamá levanta el rostro y su mirada eléctrica se topa con la mía. Me sonríe de forma que embellece aún más sus perfectas facciones angelicales y dejan a relucir sus aparentes 18 años. —Oh, Ash. Has vuelto —dice, dejando a un lado la piedra para poder conversar. —Sí. Me froto un poco la nuca y la veo a ella sonreír maliciosamente. —Tienes algo que decirme —afirma, llevando una mano a su cadera. —Eres un libro abierto, hijo mío. Creo que debo comenzar a trabajar en mis expresiones. —Emm...la cosa es que... —intento buscar cómo empezar. Trago saliva ante su atenta mirada azul y me veo envuelto en ese estado hipnótico que regala. —Quiero ir...al instituto. Ella abre los ojos como platos, sorprendida. Ladea la cabeza y frunce el ceño. —Pero si tu mismo rechasaste esa opción. Preferiste la educación en casa, junto a Jibriel y Mijaíl —me recuerda. —Sí, pero encontré un instituto que me llama la atención. Quisiera asistir el primer semestre y decidir si me interesa o no —le explico, un poco nervioso. Asiente en señal de entendimiento. —¿Y cuál es ese instituto? Tomo aire y espero un segundo antes de contestar. —Su nombre es El Averno —murmuro. El único ruido que se escucha a continuación es el de las losas del suelo al ser resquebrajadas por la hoja de la espada. Mi madre mira hacia ese punto con un aire sombrío y luego se levanta. El ambiente se carga de magia, haciéndolo pesado y un tanto incómodo. Mamá apoya sus manos en el mango de la espada como si de un bastón se tratara y luego me observa fijamente, estudiandome. —Asmodeo —llama en un tono serio. Papá se materializa a un lado de ella, unos segundos después de ser convocado. Lleva puesto unos jeans ajustados negros y, para variar, un suéter gris. No llevaba sus típicas botas de montaña, sino unas de tobillo alto con hebillas plateadas. Su pelo conservaba su peinado desordenado que tan atractivo y joven lo hacía ver. Sus ojos resplandecieron al avivarse las llamas en sus iris, pasando del amarillo al naranja hasta tornarse casi rojas. Da un paso al frente y luego gruñe con frustración. Se pasa una mano por su cabello, desordenando un poco más sus mechones blancos. Frunce el ceño y luego se cruza de brazos, haciendo que el suéter se pegue a su piel y haga más notables sus músculos bien tonificados. —¿Qué pasa, mujer? Ya te he dicho que no me gusta que me invoques así —se queja. —Tu hijo quiere ir al Averno —le informa esta sin ni siquiera mirarlo. Papá deja caer los brazos a sus costados y abre los ojos, sorprendido. —¿No crees que tu deberías buscar mejor...no se...? ¿Una Universidad, por ejemplo? —Dice, un poco nervioso. Su actitud me incomoda un poco. Sus reacciones son extrañas, como si ellos supieran algo más. —Papá, allí no sólo se limita a dar clases que ya me sé de memoria en cinco idiomas diferentes. Es un instituto para demonios. Enseñan a usar la magia, a fortalecerla a niveles que ni tu mismo sabías que existían —explico con paciencia. —Tú no eres un demonio —contraataca mamá. —Mitad demonio —le corrijo. —Además, también aceptan algunos espíritus; como son los hijos de los pecados. Axade y Ramiel están allí. Mamá entrecierra los ojos y me mira acusatoriamente. —¿Esos no son los gemelos de Avidea y Leviatán? Descendientes de la Envidia —cuestiona papá. Asiento con la cabeza. A pesar de que no tienen una buena relación, de vez en cuando los pecados son reunidos para tratar asuntos personales de Lucifer. Mamá toma aire, llenando su pecho completamente, luego lo deja salir en un largo suspiro. Camina hacia mi y coloca una mano en mi hombro, para luego regalarme una leve sonrisa. —Al parecer ya llegó el momento de hablar seriamente —murmura mientras se agacha para recoger la funda de su espada he insertar la misma en esta.

editor-pick
Dreame - Selecciones del Editor

bc

La Compañera Rechazada

read
41.8K
bc

Esposa olvidada

read
17.0M
bc

Eres Mía, Omega

read
18.6K
bc

Compañera acosada de los trillizos Alfa

read
333.8K
bc

El Rey Alfa es mi segunda oportunidad como compañero

read
156.0K
bc

La Maldición del Alfa: El Enemigo Interior

read
18.2K
bc

Segunda Oportunidad Luna

read
135.4K

Escanee para descargar la aplicación

download_iosApp Store
google icon
Google Play
Facebook