Capítulo 1: El Descubrimiento
El sol brillaba sobre las calles empedradas de Melodía, la ciudad vibrante donde Bia pasaba la mayor parte de sus días. Con su mochila colgando de un hombro y su guitarra en la espalda, Bia caminaba con pasos ligeros hacia su lugar favorito: el parque de la creatividad.
El parque era un oasis de inspiración en medio del bullicio urbano, lleno de árboles frondosos, bancos pintados de colores brillantes y estatuas de grandes artistas que habían dejado su huella en Melodía a lo largo de los años.
Bia se sentó en su banco favorito, sacó su guitarra y comenzó a tocar una melodía suave, dejando que los acordes fluyeran libremente de sus dedos. La música era su refugio, su forma de expresar lo que no podía poner en palabras.
Mientras tocaba, su mente divagaba hacia el misterioso diario que había descubierto en el desván de su casa la noche anterior. Las páginas amarillentas y gastadas revelaban secretos que habían permanecido ocultos durante años, secretos sobre su madre y sobre su propio pasado que ahora la consumían con curiosidad.
De repente, Bia fue interrumpida por la voz alegre de su mejor amiga, Alex, que se acercaba corriendo con una sonrisa radiante en el rostro.
"¡Bia, estás aquí!", exclamó Alex, dejando caer su mochila en el suelo y sentándose junto a ella en el banco. "¿Qué estás tocando?"
Bia sonrió y le contó a Alex sobre la melodía que había estado componiendo, aunque mantuvo en secreto el descubrimiento del diario por ahora. No estaba lista para compartirlo con nadie más, ni siquiera con su mejor amiga.
Después de un rato, Alex se puso de pie y extendió la mano hacia Bia. "Vamos, tenemos que practicar para la audición de la banda esta tarde. ¡No quiero que nos vuelvan a rechazar este año!"
Bia asintió y guardó su guitarra en la funda antes de seguir a Alex por el sendero que conducía hacia el estudio de grabación local. Mientras caminaban, Bia no podía sacarse de la cabeza las palabras escritas en el diario de su madre, las preguntas sin respuesta que la atormentaban desde que lo encontró.
¿Quién era su padre? ¿Por qué su madre nunca le había hablado de él? Y lo más importante, ¿qué conexión tenía con la música que tanto amaba?
El corazón de Bia latía con anticipación mientras se dirigían hacia el estudio, sabiendo que el viaje hacia la verdad apenas estaba comenzando. En ese momento, no podía imaginar las sorpresas y los desafíos que le esperaban en su búsqueda del pasado, pero estaba decidida a descubrir la historia que había estado esperando toda su vida.
El estudio de grabación resonaba con la música de varias bandas que practicaban para la audición anual. Bia y Alex se unieron al bullicio, encontrando a Manuel, el tercer m*****o de su grupo, afinando su bajo en un rincón.
"¡Hola chicos!" saludó Manuel con entusiasmo. "¿Listos para rockear esta tarde?"
Bia asintió, pero su mente seguía dando vueltas alrededor del diario y los misterios que encerraba. Aunque se esforzaba por concentrarse en la música, su atención estaba dividida entre las notas que flotaban en el aire y las palabras que había leído la noche anterior.
La audición comenzó, y Bia, Alex y Manuel subieron al escenario con determinación. Interpretaron una de las canciones que habían compuesto juntos, dejando que la energía y la pasión fluyeran a través de cada acorde y cada palabra.
Cuando terminaron, el silencio se apoderó del estudio por un momento, seguido de aplausos y vítores de algunos de los otros músicos que estaban presentes. Bia sintió una oleada de emoción y alivio al ver las sonrisas en los rostros de Alex y Manuel.
Sin embargo, la sensación de triunfo fue efímera. Mientras recogían sus instrumentos y se dirigían hacia la salida del estudio, Bia sintió la urgencia de volver a casa y sumergirse en el diario una vez más.
Esa noche, mientras el sol se ponía sobre Melodía, Bia se sentó en su habitación con el diario abierto en su regazo. Las palabras escritas por su madre cobraban vida frente a sus ojos, revelando pistas y fragmentos de una historia que nunca había imaginado.
Poco a poco, página tras página, Bia comenzó a reconstruir el rompecabezas de su pasado. Descubrió cartas de amor entre su madre y un hombre cuya identidad aún permanecía oculta. Encontró recuerdos de conciertos y giras por todo el mundo, junto con fotografías de lugares exóticos y personas desconocidas.
Cada revelación era como una pieza más del rompecabezas, acercándola un poco más a la verdad que tanto ansiaba. Pero también planteaba nuevas preguntas y dilemas, como los motivos detrás del silencio de su madre sobre el pasado y la identidad de su padre.
La noche se convirtió en madrugada mientras Bia se sumergía en el mundo de su madre, explorando sus alegrías y sus luchas, sus triunfos y sus derrotas. A medida que avanzaba, Bia se dio cuenta de que su propia historia estaba entrelazada con la de su madre de una manera que nunca había imaginado.
Finalmente, exhausta pero llena de determinación, Bia cerró el diario y se acostó en su cama, con la mente llena de pensamientos y emociones. Sabía que su viaje hacia la verdad apenas comenzaba, pero estaba lista para enfrentar los desafíos que se interponían en su camino.
Con el diario como su guía y la música como su compañera, Bia se preparó para embarcarse en un viaje de autodescubrimiento que la llevaría más allá de los límites de Melodía y hacia un mundo de posibilidades infinitas.