Capítulo 23

1544 Palabras

Las películas mienten. Y jamás pensó en ello realmente (eran películas), pero en este momento se sentía traicionado. Los pasillos que mostraban pulcramente blancos y con doctores atendiendo urgentemente a los protagonistas o a personas heridas de gravedad, eran una farsa. Incluso había hablado con una señora a su lado, en la sala de espera contándole acerca del dolor en la cadera que ésta tenía, razón por la que había ido al hospital. Las paredes no eran blancas, sino de un amarillo suave, casi pastel. Todo era un suave murmullo por los presentes, y la televisión sobre sus cabezas anunciaba cómo limpiarse las manos, lavarse los dientes y qué hacer en situaciones de riesgo. A pesar de que no se veía realmente peligroso, ella estaba preocupadísima. Porque Nagisa estaba allí, y no la dej

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