XVII El miedo produce en el ser humano la más indescriptible de las sensaciones, sin duda una de las pasiones que por excelencia desenfrena lo demonios internos del hombre y de la mujer. Tan solo un instante es suficiente para permitirle a una mente bajo la influencia del terror, la elaboración de las más macabras y terroríficas elucubraciones, pensamientos amontonados unos sobre los otros en el intento de dar explicación a un destino incierto, un futuro imaginado por el asustado como un infierno inminente El peso de la mano sobre mi hombro no fue el necesario para tírame al suelo, pero si suficiente para hacerme tambalear dos pasos hacia atrás antes de lograr recuperar la estabilidad y tratar de evitar la caída de las monedas que momentos antes se encontraban en mis manos, pero mi inte

