Joaquín:
Cecilia se encontraba en la entrada, de mi negocio , habían pasado un par de horas después del episodio en el hospitales.
—¿Que mierdas haces aquí? — le cuestione a la mujer.
—Vine a ver a Martín, necesitaba saber que había pasado —respondió tranquilamente.
—No te dije que yo lo estaría cuidando —.Mientras apretaba la mandíbula para contener la rabia
—¿Y como a salido eso?-. Poniendo en duda mi trabajo. Esa fue la gota que rebasó el vaso.
—!Acaso no te advertí que te quedaras, no gaste tiempo dinero y contactos en sacarte de Canadá para que tu sólo te coloques la soga al cuello!.—Cada palabra salía sola de mi boca mientras las ondas sonoras retumbaba en las paredes de hormigón de mi café -Olvidalo Cecilia esta vez me aseguraré que no pondrás en peligro la investigación, no esta vez.
Al terminar la oración agarre una botella que tenia atrás mio y la golpee en la cabeza. Eso la desvanecería unos minutos para poder esposarla juntó con a mi escritorio. La arrastre inconsciente desde el café hacia la parte de atrás por aquel pasillo estrecho hasta llegar a mi oficina.
Cerré la puerta, y llame a uno de los inspectores del caso, tenía que revisar su expediente, era hora de ver quien era el que quería muerto a Martín. Me encontraba revisando los informes, según esto un hombre llamado había sido el encargado de ordenar los ataques contra Martín, en eso una voz familiar al otro lado de la habitación me saca del papel. Era Cecilia
—!Que mierda te pasa! ?Acaso te volviste loco o que ? —con voz exaltada. Tratando de liberarse, como un conejillo de indias tratando de escapar
—Sabes que por mas que tires no vas a poder liberarte, solo lograras corte tu circulación —.Era duro verla así pero si era la única forma de que se quedara quieta tenía que hacerlo
—¿ Me puedes explicar por que estoy amarrada? — preguntó furiosa
—Lo siento pero no vas a poder salir por si se te olvido la policía te busca y ya no puedo arriesgar mis contactos por ti. Así que te quedarás aquí hasta que logre solucionar esto —. Para luego volver a mi escritorio a unos metros de donde ella estaba. Baje la cabeza posando la vista en el papel pero aquella voz volvió a hablar.
-¿Que estas leyendo?.
-Unos informes sobre un tal oficial Roberth -confesé secamente mientras le tomaba la foto.
—¡Lo conozco! Ese es el policía que fue a visitarlo al hospital la primera vez que desapareció. También estuvo luego de la toma del hospital ¿Por qué lo estas investigando? -dijo atenta
—Según esto el seria el que le dio los datos de la prisión donde estaba Martín a la banda del ojo de donde estaba.
—Banda del ojo ¿Que es eso? —preguntó sin entender de que hablaba.
—Es una mafia criminal,que tiene influencia en varios estados del país y en cárceles al otro lado de la frontera se identifican con ojo grande seguido por cinco números . Al parecer tu noviecito intento parecer mas listo que ellos y ahora lo buscan —explicándole para seguir leyendo.
Según lo relatado del informe Martín había formado parte de estaba banda durante su primera estadía en prisión con el propósito de garantizar su seguridad . Al parece Martín no solo era un m*****o sino que le pasaba información a la policía a cambio de una reducción de la sentencia, el problema surgió cuando uno de los guardias del Correccional delato a nuestro amigo y días antes de su fuga al otro lado la frontera. Eso explicaría su ataque en su vuelta en prisión. Sin embargo mi mente quedó sembrada de una duda ¿Qué papel esta jugando la policía en esto?
Además del informe habían un par de fotos y un audio, de un señor mayor que interrogaron dos días después de que su llegada al hospital. Según lo que leí el señor es un granjero que había salido de prisión hace un par de años, lo que me llamo la atención es que el oficial que lo interrogo fue el mismo oficial sospechoso que me había mencionado Cecilia. Decidí buscar mas información. Su registro tenia su dirección y sorpresa un tatuaje redondo con algunas inscripciones abajo.
Me encontraba, a las afueras de su vivienda ya había caído la noche al parecer el sospechoso era mas que un granjero parecía un ermitaño, su vivienda era una cabaña en medio de la nada, rodeada de únicamente por arboles, un gallinero , el mismo bosque que había vagado la primera vez Martín la noche que lo encontraron. Las luces del comedor seguían prendidas mientras parecía mantener una cálida conversación con alguien a quien no pude identificar, ya que desde los matorrales, donde me encontraba, mucho no se puede ver.
La noche se iba tornando en aquel lugar cada vez mas estrellada, la presencia de este señor enigmático hacia que esta tarea que me había propuesto tardara mas de lo que se suponía .Mi mente por una fracción de segundos pensó en Cecilia "al parecer no voy a poder llegar hoy, vas a tener que aguantar hasta mañana" repetí para mis adentros. Y es que me preguntaba como estaba, solo rezaba porque no se liberara. Aunque amarrarla fue algo extremo necesitaba que entendiera que no puede ir exponiéndose por ahí solo porque si. Después de todo ella perdió su oportunidad cuando se fue de Jamaica. Ahora tendrá que jugar bajo mis reglas si quiere mi ayuda.
Cecilia:
Pasaron varias horas desde que Joaquín me amarro a la silla. Yo solo estaba ahí viendo como hablaba en voz baja y se hacia preguntas para si mismo. Creo que en todo eso proceso no se dio cuenta que se hizo de noche. Ya para este punto estaba decidida a hacer lo que me pidiera con tal de que me soltara. Es decir tampoco tenia muchas opciones, la policía me estaba buscándo, hasta ahora al lado de él era el lugar mas seguro que tenia. Después de eso Joaquín se fue por todo un día mientras yo seguía ahí sola con hambre,y sed. Pensé que alguien me vería al día siguiente cuando vinieran a abrir el café. Pero para mi sorpresa nadie apareció, ya eran las 5 de la tarde del jueves habían pasado mas de trece horas me preguntaría donde estaba Joaquín . Me sentía débil con la boca seca en estos momentos solo quería que alguien me sacara de allí , grite y grite pero nadie respondía. Ya estaba entrando en pánico, escalofríos corrían por mi cuerpo, mi estomago empezaba a gruñir casa segundo con mas fuerza, hasta que la puerta se abrió. Pensé que pasaría otra noche ahí pero cuando me vio. Me desato y me dio algo de pan y algunos dulces que tenia el mostrador del café como cena. no me importo el estado de aquellos dulces los comí como el mejor pedazo de caviar que nunca he probado en mi vida
Mi estomago se lleno rápido después de degustar aquellos dulces , le pregunte que haríamos ahora, pero la respuesta que soltó , no era lo que había querido. Luego de eso me monto en su carro y me llevo por lo que parecía un barrio lujoso, al parecer íbamos a su casa, en el camino note que su ropa parecía algo descuidada lucía como si lo hubiesen atacado con machones roturas y algo de sangre. Al llegar la vi un enorme chalet de 400 metros tres pisos y fachada rústica.
—¿Qué haremos aquí? —pregunte sin rodeos.
—¿Recuerdas aquello que te dije? —.Palideciendo ante aquella idea.
Narrador:
El sujeto se encontraba amordazado,estaba dormido cuando la luz impacto contra sus ojos hinchados, notó la presencia de una mujer de cabello rizado y de aquel oficial.
Martín caminaba en círculos, se agachó en frente del sujeto pronunció estas estas palabras: "Hola, veras ella es Cecilia, me ayudará a hacerte unas preguntas y esperó esta vez si me conteste" a lo cual solo obtuvo un frío silencio. Nuestro exs oficial le basto con un guiño para que Cecilia le colocara un paño en la boca y le levantara la cabeza preparándolo para recibir un gran botellón de agua dentro de sus pulmones. Primero se oían los gritos, luego las arcadas de nuestro sujeto, un sonido indescriptible que retumbaba en toda la habitación, su cuerpo empezó a temblar mientras que su cabeza se tornaba de un color rojo intenso a tiempo que se le marcaban las venas y los ojos se tornaban santones hasta que la tensión en su pecho se hizo insoportable. Al bajar el botellón le siguieron unas incansables ganas de vomitar donde otras vez retumbo ese sonido desdeñoso en la habitación. su barba blanca y desprolija se mancharon por moco y flema que se mezclaban con sangre provenientes de su interior junto con sus orificios nasales por donde salían grandes chorros de sangre. Sin embargo nuestro señor no se quebraba. Obligando a repetir aquella acción: agua , arcadas vomito, agua arcada vómito a tiempo que los gritos y quejidos de aquel señor retumbaba por toda la casa causando una noche de infierno. Los gritos hacían que Cecilia se estremeciera, cada mugido queja quebraba el alma y los valores de la mujer, hasta que en uno de los instantes el hombre quedo inconsciente. La mujer salio de la habitación llorando a moco suelto, ya no sabía hasta donde podía llegar para ayudar a Martín en ese momento se dúo cuenta que había tirado todo por alguien que apenas conocía. Perdió su vida en Canadá su casa su trabajo y la posibilidad de empezar una vida en su país natal cuando escapó. Ahora sólo era alguien que desconocía
Minutos después del colapso Joaquín salió parecía indiferente, para este hombre el sujeto que estaba adentro si era culpable, mientras que para ella solo era un desconocido.
Pero todavía no he respondido tu duda ya que en este momento tus neuronas te estarán preguntando quien es este señor, cual es su papel en todo esto. Para ello tendré que refrescarte la memoria.