Pedí una orden ambulatoria para examen de sangre, con la finalidad de comprobar embarazo. Me dieron la orden y número de atención. Esperé un poco hasta que fue mi turno.
Estaba asustada, cuando finalizó la enfermera de tomar la muestra, le dio a conocer que los resultados estarían dentro de 4 h. Cuando salí de ahí fui directo a conseguir una hora con un ginecólogo para iniciar mi tratamiento ya fuera por embarazo o por prevención del mismo.
Pasé a comer algo rápido, apenas me senté vi que alguien se acercaba, era Thomas, venía con una gran sonrisa, se veía dulce y guapo, como cuando lo conocí. Eso me llenó de una sensación extraña y placentera.
- Hola guapa, – dijo inclinándose a besar mi mejilla- ¿Puedo acompañarte?
- Hola, Thomas, por supuesto, sería agradable compartir nuevamente contigo.
Nos sentamos conversamos un rato, mientras comíamos, reímos, disfrutamos de un agradable encuentro, tal como cuando comenzamos a salir antes de casarnos. Le comenté lo sucedido en mi trabajo, le pregunté por sus padres y hablamos de algunos de su casos laborales.
Cuando ya me disponía a volver a mi trabajo, él se ofreció a acompañarme. Nos fuimos conversando agradablemente hasta el llegar al edificio de mi trabajo. Nos despedimos con un fuerte abrazo y al separarnos, me besó y recordé porqué me había enamorado de él. Por lo romántico que fue desde un comienzo, sus besos siempre fueron intensos y apasionados. Cuando terminó de besarme, comentó
- Seguiré esperando tu respuesta. Te amo. Espero verte nuevamente – solo sonreí y me di vuelta para avanzar hacia la entrada del edificio, pero para mi sorpresa venían saliendo Bruke y Geralt, quien al verme con Thomas, transformó su rostro y su intensa mirada sobre mí, me provocaba calosfríos.
- Hasta mañana, - dijo Bruke, con un agradable tono. Pero Geralt omitió cualquier tipo de palabra.
- Hasta mañana,- dije intentando sonreír.
Seguí mi camino hasta la oficina.
En ella permanecía el Señor Eliah, quien no había salido a almorzar y me pidió encargarle comida china para comer en su oficina.
Le pregunté por Joseph y me comentó que lo dejaron internado para observaciones y que uno de sus exámenes había salido muy alterado, por lo que lo estaban monitoreando y mañana lo evaluarían nuevamente. Le pregunté si él necesita algo más y negó con la cabeza, por lo que me retiré a mi escritorio.
Ordené algunas carpetas y documentos y vi que en mi escritorio había un pequeño sobre con una nota y pequeño bombón. La abrí, era de él.
“Te espero esta noche en mi departamento. No faltes, por favor.
Halcón”
No podía ser, este hombre me estaba provocando de sobremanera y por otro lado estaba Thomas, que me había pedido darle una oportunidad ¿Qué haría? Me quedé perdida en esa idea, hasta que llegó la comida del señor Eliah.
Se la llevé hasta su oficina, parecía triste.
- ¿Está bien señor? Lo noto triste.
- Sí, Gio. Es una suma de cosas. Creo que ya es tiempo que empiece a retirarme de esto.
- Pero señor, es usted aún muy joven para retirarse. – sonrió
- No Gio, no me retiraré, pero debo empezar a confiar en mi hijos e ir delegando algunas tareas. Sé que ellos son buenos y se han esforzado mucho para estar a mi nivel.
- ¿Qué quiere hacer señor?
- El viernes hablé con Joseph para informarle que cedería parte de mis acciones a Bruke y a Geralt – sé que abrí grandemente mis ojos y él sonrió ante eso – Sí, es algo que no había considerado hasta hace unos días. Yo poseo el 75% de las acciones de la empresa y cederé a cada uno el 30%, teniendo más peso en la empresa que Joseph y eso no le pareció buena idea. Yo solo tendré un 15 % para no desligarme del todo.
- Imaginé que se había molestado con usted por algo ya que… - callé rápidamente, pero él me exigió terminar lo que había iniciado. – ese día, salió muy enojado de su oficina y apenas usted se fue, me besó forzadamente, recibiendo un golpe de mi parte y me despidió. Yo le dije que él no podía hacer eso, pero insistió que era dueño y podía hacer lo que quisiera.
- Gio, perdón no sab…
- Señor no es su responsabilidad, él siempre se me ha insinuado, pero lo he mantenido a raya, pero esta vez se salió de control y lo puse en su lugar y esa tarde me llamó innumerables veces para disculparse y reintegrarme a mis labores.
- Giovanna, quiero que te quede claro algo, aquí, en un tiempo más, seremos tus jefes, 4 personas, pero ninguna decisión se toma sin consultar a otros. Si te sientes pasada a llevar no dudes en informarlo.
- Gracias señor.
- Además no hay nadie mejor que tú, para mantener a raya a Joseph y a Geralt.
- ¿Por qué dice eso señor?
- Porque Geralt suele ser un coqueto, pero tú lo mantienes centrado, te respeta y Joseph, seguramente después de lo ocurrido se mantendrá alejado de ti. – Asentí y sonreí. El solo hecho de pensar en trabajar con él me hacía flaquear y aún seguía a espera del resultado del examen.
- Bueno señor, bien sabe que cuenta conmigo. Agradezco su confianza y apoyo.
- Lo sé Gio. Si gustas te puedes ir a casa, ya no hay más que hacer por hoy.
- Gracias señor, pero no es necesario. Lo acompañaré desde mi escritorio, si necesita algo me avisa.
- Gracias. – sonreí y salí de su despacho.
Mientras iba a mi escritorio apareció Edward, que por cierto no se había aparecido los otros días.
- Edward, buenas tardes.
- Hola Giovanna, perdón por venir a esta hora pero…
- ¿Estás bien?
- Sí, vengo por mis cosas
- Pero… si acabas de empezar y ya te vas.
- Sí, logré adjudicarme una pasantía en España, así que debo irme y comenzar a ordenar mis cosas, ya que desde la próxima semana inicio allá.
- Me alegro por ti.
- Gracias, no alcancé a conocerlos mucho. Pero agradezco su apoyo.
- Que todo salga bien y cuando vuelvas espero seas un grandioso arquitecto.
- Eso espero. – nos abrazamos y se fue a la oficina a buscar sus cosas.
El señor Eliah me llamó a su oficina, fui rápidamente.
- Señor Eliah, ¿necesita algo?
- Sí, Geralt necesita una carpeta de Luck’s innovation y dice si es posible que se la lleves a su oficina antes de retirarte. – Lo miré extrañada
- Puedes ir en taxi y este mismo te llevará de vuelta a casa, apenas le entregues los documentos
- Esta bien, necesito saber la dirección. – El señor Fount la anotó en un papel, cuando la tomé, me di cuenta que era la misma de su departamento. Sin duda algo tramaba Geralt. Extendió el papel y me dio dinero para pagar el taxi.
- No hay problema señor, iré por la carpeta y antes de retirarme se la llevaré. Necesita algo más.
- No nada más. Yo ahora me iré al hospital a ver a Joseph - decía mientras tomaba su chaqueta.- Nos vemos mañana.
- Hasta mañana señor.
Salimos juntos de la oficina, esperé que bajara y luego fui por la carpeta. Al llegar al octavo piso, sonó mi celular, anunciando un correo electrónico, eran los resultados de los exámenes de sangre, para mi sorpresa eran negativos, no había señal de embarazo ni de infecciones. Respiré aliviada. Busqué la carpeta, la saqué y volví por mis cosas.
Apagué y cerré todo y tomé un taxi a la salida, indicándole la dirección.
Cuando llegué, me sorprendí del lugar, era muy elegante, no conocía esta parte de la ciudad. El taxista me dijo que solo podía esperar 10 minutos, de lo contrario se tendría que marchar. Por lo que le pagué la tarifa y le dije que llamaría a otro, pues no sabía cuanto demoraría en encontrar el departamento y luego regresar.
Miré alrededor, era un grupo de edificios. Miré la nota y debía buscar el edificio 3, piso 5. Me dirigí hasta allá y solicité el ingreso. Me hicieron esperar por más de 10 minutos. Cuando por fin pude pasar, tomé el elevador y me dirigí hasta su oficina.
Al abrirse las puerta, había un hermoso despacho, con decoración muy sobria y elegante. Me quedé parada en la entrada, ya que no había quién me recibiera.
Miré detalladamente todo. Tenía sus títulos enmarcados, una foto familiar y una hermosa maqueta de los departamentos del lugar.
- ¿Te quedarás ahí parada mirando o me entregarás la carpeta que solicité?
- Buenas tardes “señor” Geralt – dije con cierto tono áspero. Su mirada intimidante me recorría entera. – aquí está la carpeta que solicitó a su padre, aunque creo que era más fácil que usted fuera por ella.- finalicé diciendo mientras le entregaba el documento.
-
¿Y perderme la oportunidad de tenerte aquí, en mi despacho?
- Ya está en sus manos, que tenga buena tarde – dije mientras me disponía a girarme para ir hacia el elevador.
- ¿Quién era ese hombre que te besaba a la salida de la oficina?
- ¿Perdón?
- Responde.
- ¿Por qué tendría que darle explicaciones?
- Gio, hazlo de una vez, no hagas que me…
- ¿Qué?
A penas terminé de hablar, se acercó a mí y tomó mi rostro con ambas manos y comenzó a besarme de forma efusiva y tosca. Intenté separarlo de mí, pero él soltó mi rostro y rodeó mi cuerpo con sus fuertes brazos, me presionaba contra él y me entregué por completo ante ese beso, cedí a sus encantos.
- Necesito saber quién era es hombre, necesito saber contra quién compito - ¿Qué? Se sentía amenazado, pero, ¿por qué haría eso?, dejé de pensar cuando sus manos comenzaron a recorrer mi cuerpo – te necesito, necesito tu cuerpo, tu calor, necesitaba tus besos.
- No. Detente por favor.
- No me pidas eso. No imaginas cuánto me he controlado por no ir nuevamente a tu casa o hacerte el amor en la oficina de mi padre. Ahora que te tengo aquí no puedo permitirme dejarte ir.
Me hizo retroceder hasta chocar con el escritorio. Ahogue un gemido en su boca cuando choqué.
- Dime que estás lista para mí, dime que serás mía ahora y que te someterás ante mí.
- Geralt, no. No puedo. – me derretía ante sus besos pero no debía estar ahí.
- Me dijiste que estabas dispuesta, ahora no puedes arrepentirte – decía suplicando a mi oído. Sentía como su entrepierna se abultaba y eso me gustaba.
Me levantó y sentó sobre el escritorio, comenzó a desabotonar mi blusa, eso me gustaba, besó mi pecho y se alejó un par de segundos para observarme y de forma inconsciente lo jalé de la corbata y lo atraje hacia mí, haciendo que apretara sus dientes y resoplara.- Me Volverás loco.- Puso sus manos en mis piernas y comenzó a subirlas acariciándolas y subiendo mi falda.
Sus besos eran desenfrenados, besaba mi boca, me mordía, introducía su lengua y la movía de forma tan profunda y perfecta.
- Te haré mía ahora y no podrás negarte, te castigaré tan fuerte por negarte a responder mi pregunta que cuando acabe en ti no podrás moverte, ¿te quedó claro?
- Sí señor, haga conmigo lo que usted quiera.
Bajó rápidamente mi ropa interior, abrió su pantalón y bajó la de él y comenzó a penetrarme fuertemente, sentía que me iba a partir en dos, era tan brusco, tan poderoso y me encantaba, hasta que caí en la cuenta que nuevamente no estaba usando protección. Le hablé bruscamente diciendo
- Geralt, ponte protección.
- Diablos – gritó - contigo no pienso, solo actuó. - Se terminó de sacar el pantalón y corrió hacia el interior del despacho y volvió con un condón, se lo puso y siguió a clavándose en mi interior.
Me hacía gritar con cada clavada, me envolvía por completo – Te mereces esto, y más - decía a mi oído.
Me bajó rápidamente del escritorio y me giró, jaló mi cabello y comenzó a penetrarme, sus choques eran tan fuertes que mi pelvis chocaba contra el escritorio. De pronto mi cuerpo ya no podía más y en vez de gritar de placer, le grité – Ese hombre era mi ex marido.
Su cuerpo se paralizó y se fue, sosteniendo mi cabello y cadera.
- ¿Qué? – dijo separándose de mí
Me repuse y acomodé mi falda y dije con calma
- El hombre que me besó fuera de la oficina, era mi ex marido, quien me pidió otra oportunidad.
Me miraba enojado. No decía ni hacía nada. Solo lo veía y oía respirar fuerte y agitadamente.
- Toma tu ropa y vete. – Fue lo único que logró decir. Me vestí, abotoné mi blusa y salí de ahí. Sabía que era un error, pero me deje llevar por el deseo hacia él. Apenas salí del edificio me sentí desvanecer. Sentía que me faltaba la respiración me sentía ahogada.
Llame un taxi y me fui a casa. Apenas entré me puse a llorar y caí afirmada de la puerta, no sabía si lloraba por Geralt o por Thomas. Ambos estaban haciendo dudar de cada una de las decisiones tomadas.