Sobrepasados

3990 Palabras
A las 6, comenzó a sonar mi alarma, y desperté creyendo que era un sueño todo lo que había pasado, sin embargo, él seguía ahí. No era un sueño, era una realidad. Cuando traté de levantarme él me abrazó y dijo algo inentendible. Volví a tratar de salirme de entre sus magníficos brazos, pero él despertó y besó mi mejilla. - Hola, Gio. – la sonrisa dibujada en su rostro era una atracción letal. - Buen día Geralt, tengo que levantarme para ir al trabajo. - Llama a mi padre y dile que te sientes enferma, él no te dirá nada. - Olvídalo, no puedo. Es mi deber. - ¿Tu deber? Tu deber es obedecerme. Anoche dejaste claro que estabas dispuesta a eso. - Bien dices, anoche. Hoy debo laburar y tú estás interfiriendo en ello. – dije zafándome de él y poniéndome en pie, hasta que note mi desnudez y me apresuré a cubrir mi cuerpo. - ¿Por qué haces eso? - ¿Qué cosa? - Cubrirte… me gusta verte. De hecho no solo me gusta… me prende, me excita. – se levantó rápidamente y me tomó, atrayéndome hacia él. Sus besos eran tan calientes, era una dosis de café matutina. Sin duda eran necesarios para empezar la mañana. Me dejé envolver por su deseo, y acaricié su cuerpo, lo disfruté intensamente. Sentía como su mano se adentraba en mi interior, dándome pequeñas puntadas y haciendo movimientos circulares en la parte sensorial de mi intimidad. Ahogaba mis gemidos en sus hombros y venían a mi cuerpo espasmos repetitivos, símbolo de lo placentero de su acción - Pídeme lo que quieras y eso haré – dijo sensualmente a mi oído. - Hazme tuya, eso es lo que quiero. - Sus deseos son órdenes – me recostó rápidamente en la cama y siguió besándome y acariciando mi cuerpo. Mordisqueaba y presionaba intensamente mis pechos, yo estaba lista para él, lo necesitaba en mi interior. - Te necesito dentro de mí, ahora - No hagas eso que me enloqueces. Se sumergió en mí y comenzamos a inundarnos de forma caótica en ese placer inexplicable, ambos gemíamos, y se movía de forma desenfrenada, le pedí que se detuviera para montarme sobre él. Cuando lo hice, sentir su m*****o era algo tan majestuoso, me movía y el apoyaba mis movimientos con sus manos puestas en mi trasero. Me afirmaba en su pecho y mis gemidos se intensificaban, quería gritar de placer, veía su rostro y sé que él anhelaba lo mismo. - Me estás volviendo loco - ¿Quieres que me detenga? - No, no lo hagas, quiero más, quiero más de ti. Seguí moviéndome cada vez más rápido y sucumbimos. Llegamos al punto más alto del placer y nuestras respiraciones entre cortadas, daban prueba de lo glorioso de ese encuentro. Nos recostamos y tratábamos de regular nuestra respiración Cuando ya había pasado gran parte del acalorado momento, me levanté y me fui a la ducha, él me siguió y antes de entrar a ella ya estaba preparándome para el próximo desafío. Este hombre sacaba fuerzas de lugares inexplicables y me invitaba a seguir su juego. Ingresamos a la ducha y mientras el agua recorría nuestros cuerpos, él se encargaba de recorrer el mío. Sus besos apasionados y su erección tan bien definida hacían que llegara al cielo y bajara de regreso para encontrarme con su deseosa mirada. - Gio, esto es inexplicable. Me enloqueces, no quiero acabar, quiero permanecer dentro de ti. Lo que me decía era tan intenso. Nunca antes había intimado como él me estaba guiando a hacerlo y ahora me decía estás cosas que me hacían liberarme aún más. Mi respuesta más oportuna fue besarlo y mordisquear su boca, saborear su cuello y decirle al oído. - Me tienes completamente a tu disposición. Eso detonó una explosión. Me tomó bruscamente y me afirmó contra la pared de la regadera, comenzó a introducirse fuertemente en mi interior, presionando mi cuello, detrás de la cabeza, yo gritaba y gemía disfrutando de ese intenso placer, al sentir como su pelvis chocaba con mi trasero. Cuando finalizamos y salimos de la ducha, ya era demasiado tarde y yo nunca he llegado tarde a mi trabajo. Me vestí de prisa y le dije que él hiciera lo mismo, pero sin duda él quería más. - Geralt, por favor, vístete. Debo irme - Siempre he sido yo el que se marcha por iniciativa propia o le pide a las mujeres que se vayan. Pero ahora eres tú quien me lo pide. - No sé de qué hablas, solo que debo llegar a mi trabajo en menos de 20 minutos. - No te hagas problemas, yo te llevo - Olvídalo. No, ni lo pienses. Que me vean llegar contigo o descender de tu vehículo. Estas loco. - Cualquiera anhela que la vean conmigo y tú me rechazas. - Es hora de que te vayas, nos vemos. - Me acerqué, le di un beso en la mejilla y me fui, empujándolo para que saliera de mi casa. Corrí para llegar a tiempo. Apenas tomé el ascensor cansada, no solo por correr, sino por las otras actividades poco éticas, cuando veo que hace ingreso a él, el señor Fount. - Gio, llegas tarde. Eso es sorprendente - En realidad no, he llegado justo a la hora señor. - Lo sé, - dijo riendo- es que siempre llegas antes que nosotros - Lo siento, me quedé dormida – mentí, ruborizándome. Llegamos al quinto piso y al abrirse las puertas, estaba el señor Joseph, con una gran sonrisa. - Buenos días – nos dijo a ambos - Buen día Joseph ¿Qué traes entre manos que estás tan feliz? - Nada, solo que es en buen día para ser feliz - Buen día señor Lira, gusto en verlo. - Gio, - comentó el señor Eliah – cuando tengas tiempo lleva las anotaciones de la reunión de ayer a mi despacho y Joseph, cuando Gio las traíga quiero verte. - Sí señor, además me encargaré de avisarle al señor Joseph. - No hay problema – dijo sonriendo Joseph.- Gio, necesito hablar contigo en privado. Te espero en mi oficina en 15 minutos. - Sí señor. Ahí estaré- sabía que se trataba de algo relacionado con lo de ayer. Revisé la agenda y reporté a cada ingeniero su agenda. Hoy era una jornada breve, como día sábado, así que terminaría temprano para ir a descansar. Fui a la oficina de Joseph - Señor, ¿me necesitaba? - Sí, adelante - Dígame. - Giovanna, no he dejado de pensar en el beso de ayer. - Oh, señor Lira, no quisiera ofenderlo pero creo que fue algo indebido, sin embargo, no merece mayor atención de mi parte. - Pero por mi parte sí, bien sabes que me gustas - Señor, disculpe mi atrevimiento, pero estoy en horario laboral y esto no debe mezclarse. - Entonces dime que me concederás una salida fuera de horario laboral. - Señor… creo que no corresponde. - Insistiré hasta que digas que sí. - Si mi disculpa debo llevar la carpeta al señor Eliah, por lo que en 10 minutos usted podría ir a verlo.- me fui rápidamente a buscar el archivo y fui directo a la oficina del jefe y luego a mi escritorio. Me sentía cansada, pero cuando venían a mi mente los recuerdos de esa noche de desenfreno pasional mi cuerpo se estremecía. No sabía cómo funcionaria la relación hijo del jefe/ secretaria. Pero no había duda de que no cambiaría por nada del mundo esa noche. Mi jornada estaba próxima a terminar y, el Señor Eliah y Joseph, aun no finalizaban su reunión y no me podía retirar hasta que estos se fueran para dejar todo en orden. Mientras esperaba, organicé la agenda del lunes, llamé a los clientes para confirmar su asistencia a las reuniones programadas y ordené mis cosas. Al cabo de unos minutos apareció el señor Joseph. Su actitud de desagrado y enojo eran demasiado evidentes. No me atreví a preguntar nada. Al rato salió el señor Eliah y su rostro también era de enojo, pero al menos lo disimuló al despedirse. - Que tengas buen descanso Gio. Nos vemos el lunes. - Hasta el lunes señor Fount. Que descanse – se subió rápidamente al ascensor y se fue Tomé la carpeta que dejó encima de mi escritorio, me disponía a ir a dejarla y aparece nuevamente Joseph, quien se acerca rápidamente a mí, me toma desprevenida y comienza a besarme. Su beso era intenso, ardiente, era… un beso de enojo. Lo detuve, alejándolo de mí, propinándole una bofetada. - ¿Por qué te esfuerzas tanto en rechazarme? - Por dos simples razones, usted es mi jefe y porque simplemente no quiero algo con usted. - Dame una oportunidad, sé que de una u otra forma te atraigo. - No confunda mi respeto hacia usted como superior con coqueteo. Nunca lo hecho ni espero hacerlo. - Entonces será mejor que te largues de esta empresa. Te he esperado por años y te sigues negando. Estas despedida. - ¿Qué? Usted no puede despedirme simplemente porque no acepto salir con usted. - Sí, sí puedo. Soy dueño de esta empresa y bien sabes que sí puedo. Me dejó ahí parada, analizando todo, y se fue. Era un maldito cretino. Estaba segura que todo esto era causa y efecto de la reunión con el señor Eliah. Miré que aún tenía la carpeta en la mano, la fui a dejar al archivador y bajé sintiéndome apenada. Salí y me fui caminando lentamente hacia mi casa. El aire fresco de ese día me reconfortaba de cierto modo. Además mi cuerpo se sentía cansado por la desenfrenada noche anterior. Llegué a casa y se sentía vacía. Me sentí sola. Desde que Thomas se fue, no me había detenido a pensar en mi soledad, hasta ese momento. Me acaban de despedir, hace 1 mes mi marido se divorció de mí, no tenía hijos, familia, nada mío, solo mis amigas pero ellas tenían sus familias o novios. Me sentí triste. Fui a la cocina busqué unas mandarinas y me senté a comer mientras prendía la televisión. Pasados un 40 minutos de dormí. Desperté a las 18 h, un tanto mareada. Me levanté a prepararme algo de comer. No tenía mucho así que tuve que salir de compras. Caminé hasta el supermercado a comprar lo necesario para la semana. Mientras paseaba por cada pasillo me invadían recuerdos de mi familia, de mi infancia junto a mis padres y al pasar por un pasillo destinado para bebés, recordé que… no me estaba cuidando y Geralt no había utilizado protección. Sentí que mi cabeza daba mil vueltas. Con Thomas llevábamos meses intentando ser padres y no había funcionado. Pero olvidé por completo eso a la hora de intimar con Geralt. Avancé por inercia hacia la caja, pagué y me fui a casa. Sentía una sensación de ahogo tremenda. Rogaba para que no fuera así. ¿Qué le diría? ¿Qué haría? No, no , no. Debía sacarme esa idea de la cabeza. Ya no tenía hambre. Solo me preparé un té y me fui a la cama. No había visto mi teléfono, de hecho no sabía ni siquiera dónde lo había dejado. Me levanté a buscarlo, lo tenía en mi cartera. Vi que tenía más de 20 llamadas de Joseph y algunos textos de mis amigas. Las llamadas me causaban desagrado, sentía rabia con él. Había sido muy injusto. Leí los mensajes de Fer y comentaba algo de una fiesta en la terraza de su casa, hoy a las 22 h y que iría Lisa con su novio. Amaba a mis amigas pero no tenía ánimo de nada. Agradecí su invitación y seguí sumergida en mi miserable mundo. Entró una llamada a mi celular, era Joseph. La rechacé pero volvió a insistir. Contesté - ¿Qué necesita? ¿No fue suficiente con lo de la tarde? - Giovanna, discúlpame por favor. Me comporté como un idiota. No debí hacer lo que hice ni decir eso. No quiero que te vayas de la empresa, eres y serás siempre la mejor secretaria. - ¿Eso significa que no estoy despedida? - Efectivamente. Perdóname por comportarme de esa manera. - Nos vemos el lunes señor Lira. – apenas finalicé la oración corté la llamada, no podía darle más importancia. Me acomodé en mi cama y me dormí. Soñé una y otra vez con ese bendito hombre, mi cuerpo se acaloraba y despertaba acezada, sentía que necesitaba una ducha fría para pasar esa sensación. El día domingo, fue un día frío, por lo que me quedé en casa, descansando. El lunes iría a primera hora a la oficina y en mi hora de colación me iría directo a la clínica a hacerme un examen de sangre para verificar posible embarazo, el solo hecho de pensarlo me estremecía. No significa que no quiera ser madre, sino que lo intenté mucho tiempo y quedar embarazada de una relación de una noche, era una locura. Lunes 6 de la mañana me preparaba para irme a la ducha y tocaron a mi puerta. Me asusté, fui a ver quién era y, no lo podía creer, Thomas estaba ahí cabizbajo. - ¿Thomas? ¿Qué haces acá? - Giovanna, te necesito. Todo el fin de semana te he pensado, no he podido dormir pensándote. Necesito conversar contigo ¿puedo pasar? - lo pensé, pero lo dejé entrar. Lo miré, intentando descifrar qué es lo que hacía acá. - Thomas… es extraño verte acá, un lunes tan temprano - Giovanna, estuve todo el fin de semana pensando en ti. Creo que me precipité en pedirte el divorcio, sigo amándote y te necesito… - ¿Me necesitas? En serio eres tan descarado de decirme eso. Te he visto en el mismo gimnasio al que asisto, besándote con tu nueva amante, y ahora me dices que me extrañas ¿No crees que es muy descarado de tu parte decirme eso? - Tienes razón, pero de verdad, te necesito, lo he pensado y no puedo seguir sin ti. Al menos dame una oportunidad. Intentemos mejorar, intentemos avanzar juntos. - Me dejas sin palabras. No sé. No he tenido un buen fin de semana. Ahora se me hace tarde para llegar a mi trabajo. Lo pensaré y cuando decida algo te avisaré. Ahora puedes irte. - Gracias Gio, de verdad que te amo y quiero reconquistarte. Asentí con la cabeza y me despedí de él. Me quedé pensando ¿por qué me busca ahora? Yo aún lo amaba, era el hombre de mi vida, pero me había cambiado por otra, tendría que pensarlo muy bien. Me duché, vestí y salí hacia mi trabajo. Al ingresar, ya estaba el arquitecto Lira, quien me esperaba afirmado en mi escritorio. - Buen día Gio, necesitaba disculparme por mi pésimo actuar el día sábado. Lamento como te traté. Lamento haberte despedido y forzado a hacer algo que no correspondía. Te pido perdón por ser un idiota. - Buen día señor Lira. – pasé directo a mi escritorio y lo ignoré por completo. Al cabo de unos minutos apareció el señor Eliah, quien alegremente ingresaba a la oficina. - Buen día a todos, hoy será un gran día. No olviden que hoy vienen desde JUPAT SPA y traen un gran contrato entre manos - Buen día señor, lamento informarle que esa reunión es mañana. - No, no, no. Me acaban de llamar que vendrán hoy a las 11. Así que llama para postergar lo que esté agendado a esa hora. - A esa hora no hay nadie. Solo a las 9 y 10 tienen reunión grupal con 2 futuros clientes y luego a las 15 h solo usted Señor Joseph con su hijo Bruke y el señor Lira tiene una reunión con la señora Marcela Kurtuá y su hijo. – a Joseph, al parecer no le agradó una de las dos últimas reuniones. No entendía porqué. Pero su rostro decía mucho. Deduzco que era por el hijo de el señor Eliah. - Perfecto. Tráeme los archivos correspondientes y necesito que te quedes a tomar nota de algunas ideas. – decía mientras caminaba a su despacho. - Gio, necesito que al menos me digas algo. - Señor Lira, todo lo que diga será delante del señor Fount, mi jefe directo. No me dijo nada, solo se dio la vuelta y se dirigió a su despacho. El primer cliente llegó, o eso creí, era una mujer muy elegante, representaba unos 40 y tantos años, venía acompañado de un hombre joven, tendría 17 a 20 años, muy bien parecido. Se acercaron al escritorio. - Buen día, soy Giovanna ¿En qué puedo ayudarlos? - Buen día, busco a Joseph Lira - ¿De parte de quién? - Soy Tatiana Stevens y Josías Lira. Su ex esposa y su hijo. Dígale que necesitamos hablar urgente con él. Los miré detenidamente, ella era muy guapa y el joven tenía los rasgos de su padre. Era bien parecido y de ojos azules muy profundos. - Veré si se encuentra disponible, si gustan pueden tomar asiento y esperar mientras me comunico a su oficina. Marqué a la oficina y el señor Joseph no contestaba. Volví a marcar y respondió en tono bravo. – Señor, lo buscan la señora Tatiana Stevens y Josías – Él se mantuvo en silencio- dicen que necesitan hablar urgente con usted. - No la dejes pasar, yo iré hacia allá. Me acerqué a la dama y le comenté que el Señor la atendería de inmediato, que por favor esperara aquí. De pronto apareció el señor Eliah y muy amablemente fue a saludarlos. Charlaron un rato muy alegremente, hasta que apareció Joseph. - Tatiana, Josías ¿qué los trae por acá? - Bueno, dijo el señor Fount, siempre es un gusto verte Tatiana y tú – dijo apuntando a Josías- estás convirtiéndote en un gran caballero. Sigue cuidando a tu madre. Nos vemos. Joseph guio a su ex e hijo hasta su oficina y el señor Eliah se fue a mi escritorio - Gio, se aproximan grandes cambios y necesito que estés atenta a cualquier cosa por favor. - Sí señor, pero no entiendo. ¿Esos cambios implican mi despido? - Olvídalo – dijo riendo – eso es algo imposible. – Maldito Joseph pensé. No le diría nada para no generar problemas. - Gio, ahora tengo que ir a buscar algo al auto. Si llegan los clientes dile que me esperen. - Sí señor, no se preocupe. Cuando el señor Fount bajó, comencé a oír gritos desde la oficina de Joseph, se oía como ella lo increpaba y él lanzaba palabrotas. De pronto hubo un silencio aterrador y oí un gran grito. Corrí a ver qué pasaba. Joseph estaba tirado en el piso, tomándose su pecho. Al parecer estaba sufriendo un ataque cardiaco. Corrí a llamar una ambulancia y posteriormente al señor Eliah. Comencé a darle asistencia médica, dentro de lo poco y nada que sabía. Aflojé su corbata y desabotoné el cuello de su camisa, le pregunté si tomaba o había tomado algún medicamento, lo cual negó con la cabeza. Su respiración era casi inexistente, se veía pálido. Intenté calmarlo y pedí que tratara de inhalar y exhalar lenta pero profundamente. Lo intentaba pero su dolor en el pecho era demasiado. Llegó el señor Eliah casi al mismo tiempo que la ambulancia. Lo asistieron rápidamente y se lo llevaron. El señor Eliah lo acompañó en la ambulancia, yo me quedé a contener a la señora Stevens y a su hijo. Quienes se culpaban por todo lo ocurrido. Una vez que se tranquilizaron, les llamé un taxi para que los llevaran hasta el hospital, ya que ella temblaba y el joven trataba de calmarla. Llegó el primer cliente, le tomé los datos y toda la información necesaria, le expliqué que hubo una emergencia y que lamentamos no poder atenderlo. Llamé a los demás clientes, incluidos Bruke. Me derretí en la silla del escritorio, había sido una situación muy intensa. Mi cabeza sentía que daba mil vueltas. Recibí un sinfín de llamadas preguntando por Joseph, no sé cómo se propagó tan rápido la situación. Pasaron 40 minutos aproximadamente, y apareció Geralt. - ¿Gio cómo estás? ¿Cómo está mi padre y Joseph? - Hola señor Geralt, su padre está bien, en cuanto al señor Joseph, estoy a la espera de información. - ¿Y tú, estás bien? - Sí, un poco asustada por lo ocurrido, pero bien. - Gio… - decía mirándome tiernamente – me preocupé pensando que te había pasado algo. – se acercó hasta mi silla y me miraba con dulzura, era tan apuesto, además iba vestido tan sexy, llevaba un pantalón n***o ajustado, camisa blanca ceñida a su cuerpo, que marcaba muy bien su musculatura y un chaquetón n***o a juego, acompañado de una bufanda. Era un modelo de revista. - Gracias por preocuparte- dije suspirando - No hagas eso – dijo acercándose a mis piernas - ¿Qué cosa? - Hablar de esa manera, tan sexy - se puso entre mis piernas, alzó mi mentón, inclinó su rostro y comenzó a besarme. Me estaba dejando envolver nuevamente por él, y era tan sabroso. Hasta que oímos el ascensor y se alejó rápidamente de mí. Ambos quedamos sobresaltados. Su respiración era agitada y su mirada hacia el hombre que ingresó era fulminante. - Geralt, qué bueno verte aquí, te estuve llamado. Papá no responde a las llamadas. - Hola Bruke, por eso vine directo a la oficina. Pensando que estaría aquí. - Así veo – dijo el hijo mayor del señor Fount, mirándome con cara de duda. - Ella es Gio, la secretaria de papá. – señaló Geralt. - Vaya Gio!, si te recuerdo, pero, ¡Vaya que has cambiado! Te conocí apenas ingresaste a trabajar , mientras ayudaba a mi padre. - Mucho gusto señor Bruke. – dije sonriendo sutilmente. El teléfono de la oficina sonó, perturbando a todos los presentes, me apresuré a responder - Fount y Lira, ¿En qué puedo ayudar? - Gio, soy Eliah. - Señor Eliah, ¿cómo está usted y el señor Joseph? - Bien, a Joseph lo están atendiendo y haciendo estudios para prevenir cualquier cosa. – Geralt, siempre impulsivo, me arrebató de las manos el teléfono - Papá soy Geralt, ¿Qué fue lo qué pasó? Estamos con Bruke atentos, nos dejaron preocupados. - Tranquilo hijo, yo creo que en 1 hora más estaré por allá. - Está bien. Te esperaremos acá. – finalizó cortando la llamada. Lo miré con cara de enfado, por su actitud impulsiva. – Lo siento, - Gruñó- necesitaba saber de mi padre. – Bruke rió por la situación. - Gustan que les sirva un café o algo. - Whisky – dijeron ambos Los miré con cara de desaprobación y dije - Café, té o agua - Café – respondió Bruke, pero Geralt me miró con expresión de deseo e hizo que me sonrojara. - Lo que quiero en este momento, no está disponible - señaló. Me apresuré a ir en busca del café para Bruke. Cuando volví, ambos no estaban, pero los oí y sus voces venían desde la oficina de su padre. Fui a dejar el café y al ingresar Bruke, recibió una llamada, saliendo del despacho. Cuando dejaba el café sobre la mesa, Geralt se acercó por detrás y susurró a mi oído - Te extrañé. Pensé demasiado en ti, soñé contigo y me encantaría hacer realidad ese sueño, ahora. Me aparté rápidamente, solo pensar en él me inquietaba, pero más lo hacía la posibilidad de embarazo. Así que pedí disculpas y me fui a mi escritorio. Un hora más tarde apareció el señor Eliah y se fue directo a conversar con sus hijos y me ordenó tomarme mi hora de colación, por lo que salí de ahí y me fui directo a la clínica.
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