La semana pasó de forma caótica, entre papeleo, citas postergadas, el Señor Eliah que perdió su vuelo y tuve que apresurarme a buscar boletos lo antes posible, para que estuviera a tiempo y asistiera a la reunión del viernes y un sinfín de cosas más que resolver.
Ya era viernes y llegué, como siempre, puntualmente a la oficina.
Subí al ascensor y corriendo tras de mí, llegó Joseph.
- Hola Gio, te ves muy hermosa, el color azul marino te queda muy bien.
- Buen día arquitecto, muchas gracias. – Me sentía cómoda, había perdido en apenas dos semanas mucho peso y se veía la diferencia en mi cuerpo. Había sido un gran sacrificio pero sabía que traería resultados positivos a mi vida.
- Hoy será un día grandioso, lo sé.
- Me alegra escucharlo tan positivo
- Además, de los logros de hoy, depende que me aceptes una salida. – Este hombre no se daría por vencido tan fácilmente. Por lo que solo sonreí.
Llegamos a la oficina, al salir del ascensor, tropecé y Joseph se apresuró a sujetarme. Fue todo como en cámara lenta, la imagen debe haber sido muy bochornosa, casi ridícula… pero la sensación de ser sostenida por él, era agradable, su mirada era penetrante y ¿Sexy?.. o no puede ser… nunca vi a mi jefe con otra visión que no fuera la de mi superior, pero lo estaba viendo con mirada de agrado y algo más. ¿Qué estaba haciendo la soltería conmigo? Me estaba convirtiendo en una coqueta.
Me repuse rápidamente y agradecí, pero al parecer eso no fue suficiente. Me besó, su beso era cálido, sabía levemente a menta, y mi reacción fue disfrutarlo en vez de evitarlo. Cuando logré pensar … me separé de él. Lo miré confundida, pero él solo sonrió.
- Sin duda alguna, será una gran mañana – dijo sonriendo y se fue a su oficina.
Me quedé ahí. Intentando descifrar lo que había sucedido.
- Giovanna ¿Qué haces ahí paralizada? – comentó el Sr. Fount
- Perdón, Buen día señor Eliah, bienvenido. Me alegro que esté de regreso. – claro que me alegraba, estando él presente ni Joseph ni Geralt se atreverían a besarme.
- ¿Cómo ha estado todo por acá? – sí supiera todo lo que ha pasado, pensé
- Todo bien señor, muchas nuevas citas, sin embargo, la más relevante es la de hoy a las 16 h.
- ¿Quiénes participan? – decía caminando hacia su oficina y yo detrás de él
- Usted, el Señor Joseph, el Señor Lozano, su hijo Geralt y yo. – se detuvo en seco, haciendo que choque con él
- ¿Geralt?
- Sí, el señor Lozano pidió expresamente que él participe.
- Vaya jugada ¿y él aceptó? – definitivamente no sabía como responder a esa pregunta
- Sí, señor. – Rogaba para que así fuera.
- Esta bien, tráeme la carpeta de Lozano para revisarla y avísale a Joseph que ya estoy de regreso y que venga a mi oficina. – lo que menos quería era verlo en este momento, mucho menos ir a su oficina.
- De inmediato Señor. – Fui caminando lentamente hacia su oficina, avergonzada por lo ocurrido.
Golpeé la puerta y solicité acceso. Él me hizo un gesto con su mano para entrar ya que hablaba por teléfono. Cuando finalizó la llamada, sonrió diciendo
- ¿Vienes a verme?
- Sí señor, o sea no. El señor Eliah me lo solicitó que lo buscara. Acaba de llegar y solicita su presencia en la oficina.
- Vaya, ya me había ilusionado – señaló guiñando un ojo, lo cual me hizo sonrojar
- Señor, respecto a lo ocurrido recientemente quisiera…
- Gio, tranquila no hablaré ni voy a alardear con eso. Pero no me pidas que no lo disfrute.
- De verdad, creo que fue inapropiado. Lo siento. – finalicé y salí de su oficina.
Pasé por la carpeta solicitada y me fui a la oficina del Señor Eliah.
A los minutos después pasó Joseph, dejándome un chocolate sobre ni escritorio.
Lo tomé y oculté. No quería que alguien fuera a malinterpretar la acción.
La mañana transcurrió con un desfile de personas entrando y saliendo de las oficinas de los arquitectos.
Fui a almorzar algo rápido y regresé, ya que debía organizar algunos documentos, las carpetas y otros detalles para la reunión, y para variar debía llamar por última vez a Geralt, para confirmar su presencia.
Le marqué una y otra vez y nada. Llamé mínimo 10 veces y nada.
Decidí intentarlo una vez más, pero cuando lo hacía, oí un teléfono sonar desde el ascensor y era el de él. Estaba ahí había llegado 1 hora antes. Se veía más sexy que nunca.
Vestía un traje n***o de 3 piezas, un camisa blanca, zapatos brillantes y en su mano traía su maletín. Corté la llamada y apenas llegó a mi escritorio le dije
- Gracias por venir, estaré en deuda con usted. – Él sonreía sensualmente y respondió
- Vengo a excusarme personalmente. No podré asistir a la reunión.
- ¡No, por favor! – exclamé
- Lo siento, entre estar en una aburrida reunión y una cita con una… ingeniera interesada en mis proyectos y en otras cosas más interesantes… prefiero eso.
- Señor Geralt, por favor, ya le avisé a su padre y al … - no terminé de decir eso, cuando el rodeó mi escritorio, me miró fijamente y se inclinó para besarme. Se separó de mi lentamente, mordiendo mi labio inferior. ¡Dios mío! Es hombre era tan intenso.
- No vuelvas a hablarme de esa manera, no imaginas todo lo que pasa por mi cabeza al oírte suplicar. – No tuve palabras para decir ni emitir comentario alguno. – Dime, a qué estás dispuesta a cambio de que me quede.
- Yo… no lo sé… esto es muy confuso.
- Una noche. Solo una. Tú y yo, a solas en un hotel. Después de eso, dejaré de molestarte y tu favor quedará saldado.
Lo miraba desconcertada. Me estaba pidiendo mucho. No he estado con otro hombre, solo con Thomas. Su propuesta era demasiado.
- Tienes 1 minuto para responder. – Decía mientras miraba su reloj
- Lo siento, no puedo. Les diré que usted tuvo inconvenientes y avisó a última hora que no se presentaría – sabía que estaba negándose a una maravillosa aventura, pero no podía, aunque mi cuerpo sí quería, mi me mente se negada a aceptarlo.
Su mirada pasó de deseo a duda. No dejaba de mirarme.
Levantó su maletín y se fue.
Mis jefes me odiarán por esto. Quedaré como incompetente.
Ya eran las 16 h y estaba todo dispuesto en la oficina de los arquitectos. Yo estaba en mi escritorio a la espera del señor Lozano. Cuando se abrió el ascensor mi cara de derrota era obvia. Lo saludé, simulando una gran sonrisa y lo acompañé hasta la oficina de reuniones. Se saludaron de mano y abrazo, todos felices, conversaron sobre sus viajes, vida, familia y más. Anhelaba que siguieran así y no se dieran cuenta que Geralt aun no llegaba, hasta que pasados 15 minutos preguntaron por él. Sé que palidecí y comencé a explicar
- Bueno, lamento decirles que el Señor Geralt llamó hace un rato para excusarse porque… - no terminé de hablar cuando él abrió la puerta. Un gran alivio invadió mi cuerpo.
- Iba a llegar tarde. – dijo, finalizando mi oración , sin quitarme la mirada de encima. Ese hombre me odiaba, sin duda alguna.
- Que bueno verte, hijo- dijo el señor Fount
- Debo ser sincero, no creí que vinieras, sin lugar a duda la señorita Giovanna ha utilizado todo su talento para convencerte.- señaló el señor Lozano.
- Por supuesto, tenemos a la mejor secretaria del edificio. – añadió Joseph con un tono coqueto. Pero Geralt sólo me miraba con desagrado.
- Bueno, la verdad es que no dispongo de mucho tiempo,- comentó Geralt- ya que me esperan en otro lugar.
Tomaron sus lugares alrededor de la gran mesa y el señor Lozano comenzó a exponer y tal como lo habíamos previsto quería realizar un proyecto espectacular, pero todo dependería de Geralt ya que quiere que él sea quien se encargue de gestionar todo y los señores Lira y Fount vean lo correspondiente a diseño, pero será Geralt quien determine si el proyecto cumple o no con lo solicitado.
Todos se miraron, entendían la idea pero no el porqué.
- A ver Lozano – dijo seriamente Geralt – cuál es tu propósito para elegirme como ingeniero a cargo de toda esta descabellada producción.
- Mi hija. Esa es la respuesta. – Todos se miraron sorprendidos.
- ¿Qué tiene que ver Luisa en todo esto?
- Bien sabes que ella es mi heredera, la consentida de papá. Tu relación con ella…
- ¿Relación? No estoy entendiendo
- Mi hija dice que llevan meses saliendo y me dice que eres el mejor para este proyecto.
- No acepto tomar el proyecto – dijo esto poniéndose en pie.
- Pero…
- Primero, porque me has buscado por un capricho de tu hija y segundo, yo no tengo una relación ni con ella, ni con nadie.
- Geralt – dijo en voz alta el señor Fount – al menos Piénsalo, esta es una magnífica idea que pondrá tu nombre en lo alto, al igual que nuestra empresa.
- Padre, bien sabes que yo soy impulsivo – su mirada hacia mí lo decía todo – pero me gusta que me busquen porque reconocen mi trabajo como tal, no porque la hija de un hombre adinerado se ha encaprichado conmigo. Lozano dígale a su hija que no tengo una relación con ella y respecto a su proyecto, por ahora, no lo acepto.
- Señor Geralt – dije impulsivamente y él se detuvo rápidamente – por muy caprichosa que sea la mujer lo que lo eligió o no, creo que no hay persona más capaz para dirigir esta obra que usted. Su dedicación y liderazgo son reconocidos en la región, y junto al señor Eliah y Joseph, sin duda son el mejor equipo. Tienen las herramientas creativas y poder de liderazgo necesario para este magno proyecto. – su rostro tenso, se fue aliviando poco a poco y esbozó una pequeña sonrisa. Miró a cada unos de los integrantes de la reunión y añadió
- ¿Qué ideas tienen?
Su padre se apresuró a mostrarle un diseño en papel que había trazado mientras conversaban, a lo que Joseph se apresuró a mirar y objetivamente hizo algunas sugerencias. El señor Lozano se integró al grupo y sonriendo aportaba ideas. Yo tomaba a apunte de todo y abrí mi bocata para decir
- Son maravillosas sus ideas pero recuerden que deben tener en consideración lugar de construcción, segmento socio económico y a qué segmento apuntará o bien si es rentable a corto o largo plazo. – Los 4 hombre se voltearon a verme y automáticamente callé. Geralt se alejó del grupo y se ubicó detrás de mí, se inclinó y dijo muy cerca de mi rostro
- Muy bien señorita sabelotodo ¿Qué más debemos considerar? O mejor aún ¿Qué debemos hacer y dónde debemos hacerlo?
- Lo siento, no fue mi intención intervenir
- Gio, tu comentarios han sido acertados, eres brillante.
Los demás siguieron charlando y hablando del proyecto. Pero Geralt seguía pegado a mí.
- Me debes dos favores
- ¿Qué?
- 1 por venir y otro por aceptar
- Nadie lo obligó a nada. Bien dije que podía avisar que usted no vendría.
- Te espero esta noche en mi departamento
- No. – dije en voz alta
Todos me miraron
- Lo siento no alcance a notar lo último que dijeron.- Me sentía roja como un tomate.
Geralt me pasó un papel que contenía su dirección.
- Bueno señores. Dejaré la idea en mi cabeza, esperaré sus opciones y nos reuniremos la próxima semana.
Después de varias horas dieron por finalizada la reunión y salieron del despacho, ahí me quedé, mirando el papel con la dirección.
¿Realmente creía que yo iba a ir a su departamento?
Terminó mi jornada y me fui a casa. No quise ir al gimnasio me sentía agotada mentalmente.
Me di una ducha, me puse mi pijama tipo camisón de seda, y me tiré en el sillón a ver una película.
Pasada una hora, me dormí.
Desperté abruptamente, tras el sonido del timbre de mi casa. Era ensordecedor, no paraban de hacerlo sonar. Me levanté rápido, dentro de lo que podía llamarse rápido y fui a abrir.
- ¿Geralt, qué haces aquí?
- Llevo horas esperándote y tú no te dignas a aparecer.
- ¿De verdad creyó que yo iría a su departamento por el solo hecho de pasarme un papel con su dirección?
- Sí, él 99% lo hace. Pero tú, tú me ignoras, me rechazas y eso… me gusta
Lo miraba sin entender nada. Miré el reloj y eran las 2 de la mañana
- Ya es muy tarde, es mejor que se vaya.
- Olvídalo, me debes 2 favores y no me gusta que me deban.
- Creo que está muy equivocado.
- ¿Me dejas pasar o me tendrás aquí, bajo el frío de la noche?
- Yo no le pedí que viniera.
Su sonrisa de “hago lo que quiero” era muy sensual
- No sé cuál es tu juego, pero sin duda me está gustando. Sólo te pido que me invites a un trago, nada más y luego me voy.
- Está bien, pero con una condición
- ¿Cuál sería?
- con eso saldamos las “ deudas”. ¿Está claro?
- Sí. – dijo entrando a mi casa - aunque … solo será una, la otra seguirá pendiente – sin duda era muy astuto.
Lo invité a tomar asiento y le pregunté qué quería servirse. Pidió vino tinto. Le serví y él preguntó
- ¿Y tú que tomarás?
- No, yo no bebo. Además estoy con un desconocido debo estar alerta, puedes ser un asesino, o un demente, o tal vez un psicópata.
- Nada de eso, dijo poniéndose en pie. Solo soy un hombre que debido a la desobediencia de una señorita, ha tenido que ir en busca de ella.
-
Si te refieres a mi, estas muy equivocado, no soy desobediente.
- ¿Ah sí? – dijo tomándome por las caderas y acercándose a mí – quiero que seas obediente conmigo, quiero que al menos me des una oportunidad.
- Geralt, de verdad que intentó entender lo que me dices, pero debo admitir que no comprendo. No soy el tipo de mujer que tú sueles buscar. No me parezco en nada la hija de Lozano y ni a las mujeres con las que te has paseado por todos lados. Eres conocido por ser un galán, pero yo soy una mujer que no atrae ese tipo de hombres, más bien ellos me evaden, incluyendo a mi marido.
- ¿Qué te hace pensar que no me gustas?
- Gustarte, nunca dije eso. Simplemente no soy lo que buscas
- Eres más de lo que busco. Eres atrevida, no te intimidas con nada, eres eficiente… eres, ante mis ojos, atractiva.
Me sonrojé, él me estaba halagando, pero algo me hacía dudar. Por lo que retrocedí y dije
- No te creo. Hasta el mismo señor Lozano creía que salías con su hija.
- Luisa es una mimada.
- ¿Le llamas mimada porque te la llevabas a la cama cuando se te daba la regalada gana? Seguramente al ser tantas veces, ella lo vio como algo estable. Juegas con las mujeres, las ves como un objeto, eso no es correcto.
- No me juzgues, no me conoces. No las veo como un objeto, solo que …
- ¿Qué?
- Ellas me buscan, ellas me ven como un objeto s****l, no me buscan para que las abrace, ellas me seducen, ellas se meten a mi cama, llegan a mi departamento…
- Así como esperabas que yo llegara.
- Sí… pero no lo hiciste y aquí me tienes, rogándote por una oportunidad. Nunca le he rogado a una mujer, pero tú, tú me estas dando un gran golpe a mi hombría. Me acostumbré a qué todas caían ante la primera frase o susurro, las domino, hago lo que quiero con ellas y eso me gusta, pero tú, solo me has ignorado. He visto como has cambiado físicamente y eso sé que lo haces por verte bien, pero aun así me gustabas, tus curvas, tus labios. No sé qué tienes o qué haces, pero te deseo.
- No creas que porque dices cosas lindas o te sinceras conmigo cederé ante ti. Te permití entrar a mi casa, mi refugio, cuando acabes tu copa de vino, tendrás que marcharte.
- ¿Y si no me quiero marchar?
- Dormirás en el sillón. – dije riendo.
Nos sentamos en el sofá y comenzamos a conversar, nos reímos, pero entendía a las mujeres que lo frecuentaban, cualquiera, sin vacilar, se lanzaría a sus brazos.
- Necesito que me expliques algo… - comenté con temor
- Dime
- ¿Me responderás de forma honesta?
- Eso intentaré.
- ¿A qué te referías cuando me dijiste que querías dominarme y que no te llamara “señor” porque eso te enloquecía?
Se río y me miró fijamente
- Eso no te lo puedo decir…
- ¿Por qué?
- Porque eso se demuestra- su sonrisa de galán, mientras finalizaba su copa de vino, era la mayor obra de arte para una de galería.
Me puse de pie y extendí mi mano para recibir su copa, pero él tenía otros planes. Jaló de mi mano y mi cuerpo calló hacia él, afirmándome en sus hombros y tuve que poner una pierna entre las de él y la otra al otro costado. Su cara mantenía una sonrisa, intenté reponerme, pero definitivamente él no lo permitió. Puso mus manos en mí trasero y dijo
- Eres muy curiosa, pero definitivamente no te puedo explicar tu pregunta, pero si gustas te lo puedo demostrar
Mi respuesta ante eso fue besarlo, y eso lo descolocó. Clavó sus manos en mí trasero y corrió mi boca solo para decir
- NO. No quiero hagas nada. Quiero que sepas a qué me refiero con dominarte. Debes hacer lo que yo te diga, y si te opones, tendrás que asumir la consecuencia de eso, es decir, un castigo. Si algo te molesta o te incomoda, debes hacérmelo saber, yo no te voy a lastimar, a no ser que tu quieras que lo haga. Pero para demostrártelo necesito que me digas que estas dispuesta a todo. – lo miré, tenía curiosidad de saber, pero temía, no quería cometer algún error.
- Sí, quiero saber y estoy dispuesta… - no alcancé a terminar cuando él me tomó la boca fuertemente y me besaba con descontrol.
- Ponte de pie – Dijo seriamente. Obedecí. Él se puso de pie rápidamente y continuó – te daré un par de órdenes simples y debes obedecer de lo contrario tendré que castigarte.- asentí con la cabeza
Comenzó a besarme descontroladamente, y era demasiado embriagador y quería más, mucho más, de pronto él comenzó a besar mi cuello y tocar mis senos diciendo
- Tócate - ¿Qué? no me esperaba eso, y al parecer demoré mucho en reaccionar. Él me giró rápidamente y dijo a mi oído
- Te lo advertí – metió su mano entre mi calzón y buscó mi intimidad y comenzó a clavar sus dedos en forma brusca, haciéndome gemir, cuando ya me tenía al borde del descontrol, comenzó a morder el lóbulo de mi oreja haciendo que mi cuerpo se arqueara una y otra vez
- Detente – me ordenó, pero no podía, me tenía loca – Maldita sea, porque eres tan desobediente- gruñó y me volteó hacia su boca, me besó y mordió tan fuerte que mi labios se sentían hinchados. Vi que miraba hacia todos lado y le pregunté qué buscaba y respondió que buscaba la habitación, le indiqué con la mano la dirección y me jaló del brazo hacia ella.
Cuando ingresamos a la habitación dijo
- Eres demasiado desobediente, mereces ser disciplinada.
Me besó y guio hasta chocar con la cama, me giró hacia ella y me ordenó inclinar mi cuerpo. Me dio varias nalgadas, que para mi sorpresa me gustaba en demasía. Grité jadeante y eso le gustó. – Mírame – me levanté rápidamente y lo hice – siéntate y quiero que me mires – lo hice. Lo miré detenidamente y lo deseaba, él se comenzó a desvestir, se sacó el cinturón y lo dejó sobre la cama, abrió su Pantalón bajándose su ropa interior y dejó al descubierto su grandioso y perfectamente erecto, m*****o. - ¿Te gusta lo que ves?
- Sí – respondí mordiendo mi labio
- ¿Lo quieres? – no, no lo quería, lo necesitaba
- Sí, ahora – eso pareció descolorarlo y se abalanzó sobre mí, me beso, tocó y dejó de hacerlo solo sacar mi ropa, cuando me tuvo desnuda sobre la cama, él hizo lo mismo, me miraba detenidamente, pasaba su vista por mi cuerpo, me acariciaba, besaba, era demasiado extasiante. Estaba tan perdida en él que sorpresivamente se adentró en mí de manera brusca, casi violenta, y grité. Él se detuvo, me miró desconcertado
- Lo siento…
- No te detengas, por favor, no lo hagas.
- Pensé que el que dominaba era yo…- dijo riendo
Comenzó a moverse de forma desenfrenada, me hacía jadear y deleitarme con tan deliciosa experiencia, era brusco pero me gustaba.
Se detuvo y salió de mi interior, lo miré sin entender, tomó mis caderas y con su gran fuerza me giró, acomodó mi cuerpo y comenzó a adentrarse nuevamente, lo oía gemir y me invitaba a hacer lo mismo, sus penetraciones eran fuertes, profundas, dolía pero era una sensación placentera. De pronto tomó mis brazos, los puso sobre mi espalda y los ató con su cinturón. Siguió introduciéndose en mi mientras sostenía mis manos aprisionadas y a ratos me daba grandes nalgadas. Me hacía gritar. Se detuvo, me tomó Del cabello suavemente y acercó su boca a la mía, me mordía, besaba, su lengua era un incitante al desborde.
- Soy tu amo, me perteneces y haré contigo lo que me plazca. – jaló nuevamente si cabello haciendo que bajara hasta su m*****o, me ordenó lamerlo, morderlo e introducirlo en mi boca. – soy tu Señor y me debes obediencia y debes estar dispuesta a todo para mi, ¿queda claro?- apenas pude susurrar un sí, y no conforme con eso comenzó a sujetar mi cabeza en su virilidad, me ahogaba, pero él era un vicio y me tenía totalmente dispuesta, totalmente a su merced. Me hizo levantarme, desató mis manos y me apegó contra la pared, me levantó pidiéndome que rodea con mis piernas su cadera, lo hice y se adentró nuevamente, me hacia gemir de forma extrema, él gruñía y mordía mi hombro, mientras yo clavaba mis dedos en su fuertes y musculosos brazos. – Te deseo, quiero más de ti. Quiero poseerte de una y mil maneras, quiero sujetarte a la cama y hacerte gemir de forma desbordante, quiero hacerte llegar al limite del placer una y otra vez y que me rugues que me detenga.
- Hazlo, hazlo de una vez, quiero más.
Me besó, me besó hasta que sucumbimos, liberando un fantástico orgasmo.. él no quitaba su mirada de mi, respirábamos agitadamente, traté de soltar mis piernas de él, pero me lo impidió, diciendo
- Esto aun no termina, es solo el comienzo. Manteniéndome aferrada a su cadera, avanzó hasta la cama.
La noche se fue consumiendo en deseo, hizo conmigo lo que quiso, conocí cosas y poses que en mi vida creí conocer. Él era insaciable, pedía más y más y creí no poder, pero él hacía que encontrara fuerzas, llevándome una y otra vez a ser consumida por el deseo. Era un hombre apasionado, muy bien dotado y sabía complacer muy bien, entendía a la perfección a las mujeres que se ilusionaban con él, cualquiera quisiera volverlo a tener en su cama una y otra vez.
Caímos exhaustos en la cama, sudábamos y nuestra respiración era irregular. Me miró y puso su índice en mis labios, dibujando el contorno de estos, y susurró
- ¿Entiendes a qué me refiero con poseerte?
- Sí señor
- Eres tan atrevida, me provocas de sobremanera, te volvería a comer, pero creo que me has dejado sin energía. Creo que es la primera vez que me pasa esto. – nos mirábamos y nos perdíamos en la mirada del otro.
Ya casi amanecía cuando me dormí en sus brazos.