Después de hora y media de ejercicio, me fui a casa, trotando, eso me gustaba, ya que amaba la frescura de la noche.
Además sabía que eso me ayudaría, de una un otra manera, sacar la imagen de mi ex marido con su nueva amante.
Por ir pensando no me di cuenta que me pasé de casa, y tuve que regresar un par de cuadras. Cuando venía de regreso choqué de sopetón con un hombre.
- Oh, lo siento – me apresuré a decir
- Tranquila, fue mi culpa, por venir mirando el celular
- Hola discúlpeme, venía ensimismada y cegada por mi pensamiento.
- Hola, soy Liam… Creo que te conozco o te he visto en algún lugar.
- Mmm puede ser, tu rostro me es conocido. Ya lo sé, conversamos por mensaje el fin de semana, a través de la aplicación de citas.
- Tienes razón, eres Giovanna
- Sí, exacto, mucho gusto - dije extendiendo mi mano y él respondió extendiendo la de él.
- ¿Haciendo deporte tan tarde?
- Creo que me excedí un poco, pero ya voy de regreso a casa
- ¿Gustas acompañarme a tomar algo?
- Mmm. La verdad es que me encantaría, creo que hoy sí necesito distraerme un poco, pero mi apariencia – dije mostrando mi ropa – no es la más apropiada.
- Oh, pero eso no es un inconveniente, te puedo acompañar o esperar y vamos por algo ¿Te parece?
- Sí, claro. Vivo a un par de cuadras, me voy a cambiar y regreso. Nos vemos.
- Te espero en el bar Bohemios.
- No hay problema, nos vemos.
Me fui, sabía que esto podía ser una mala idea, pero ya había decidido distraerme y la verdad era una buena opción para sacar de mi cabeza a Thomas y su nueva aventura.
Llegué a casa, me duché rápidamente, vestí y salí hacia Bohemios.
Ahí me esperaba Liam, con una agradable sonrisa.
Compartimos una agradable conversación, buena comida y algunos jugos naturales. Nos reímos mucho, sin duda era una agradable jornada, después de un par de horas, ya habíamos compartido varios temas para conocernos. Todo iba de maravilla.
De pronto sentía que algo me incomodaba, me sentía observada. Levanté la mirada y observé a mi alrededor y entendí qué era lo que me tenía incomoda.
Geralt, tenía clavada su mirada en mí. Su mandíbula estaba tensa, su rostro de desagrado lo decía todo.
Lo ignoré y seguí disfrutando de mi velada. Cuando finalizamos, nos fuimos caminando en dirección a mi casa. Cuando llegamos hasta ella, nos despedimos, de forma inconsciente lo invité a pasar, pero él iba a responder y Geralt nos intervino.
- Buenas noches – dijo con tono burlesco
- Geralt, qué…
- Necesitaba hablar contigo, respecto a la reunión del viernes.
- ¿No puedes esperar hasta mañana? En este momento estoy ocupada
- Oh, Giovanna, por mí no te preocupes, - se apresuró a decir Liam - fue un gusto compartir contigo, espero poder verte nueva…
- Que estés muy bien - señaló Geralt sin dejarlo terminar la oración
Lo miré con cara de querer asesinarlo.
Me despedí de Liam y este se fue. Miré a Geralt y vociferé
- No sé en qué momento te tomaste tantas atribuciones, no te conozco, y te has comportado como un perfecto idiota.
- Gracias, eso me halaga y respecto a que no nos conocemos, eso se puede revertir, empezando ahora
- ¿Te crees un ser superior o qué? tu personalidad avasallante es realmente irritante.
- Necesito saber algo… responderme honestamente y te prometo que me voy.
- Ok. Pregunta de una buena vez y vete
- ¿Qué sentiste cuándo te besé?
- Definitivamente eres un idiota. Y aunque seas el hijo de mi jefe eso no te derecho a…
No pude terminar de hablar, porque él me silenció con un beso… y su beso sabía dulce, era una mezcla entre Whisky y vainilla. Me dejé envolver por ese beso y no sé cómo, pero terminé permitiéndole el acceso a mi casa.
El beso se intensificó tanto, que apenas entramos comenzamos a desvestirnos.
Su cuerpo era espectacular, sus músculos tan bien definidos, su labios estaban rojos por los besos apasionados, su piel era suave, su aroma era envolvente.
No quería imaginar lo que él pensaba de mí, ya que mi cuerpo estaba aún batallando por definirse entre una talla y otra, pero saqué esa idea de mi cabeza cuando lo observé, pero eso no parecía importarle, ya que me tocaba y acariciaba de forma descontrolada.
De repente se detuvo rápidamente
- Giovanna, necesito que me escuches con atención, cuando yo te diga o pregunte algo, debes responder de forma concreta diciendo Sí o No, de lo contrario tendré que castigarte ¿entendiste?
- Pero a qué…
- Maldita sea te lo dije.
Me presionó fuertemente contra la pared, poniendo una mano sobre mi cuello y mentón e introdujo su mano libre en mi parte íntima. Clavando sus dedos de forma muy agresiva, lo cual, para mi sorpresa me gustaba, no me incomodaba.
- Te lo advertí. Escúchame atentamente ¿Estás listas para esto?
- Sí
- Eso, así me gusta
- Quiero más- no sé de dónde salieron esas palabras y creo que él tampoco porque se detuvo en seco.
- ¿Qué dijiste?
- Quiero más, quiero más de ti
- ¿Estás segura? Una vez que empiece, no habrá vuelta atrás y serás mía, completamente mía.
Mi respuesta fue sujetar su mano en mi interior y no dejar que esta saliera.
Lo oí gruñir entre dientes, comenzó a mover sus dedos en mi interior de manera desenfrenada, mientras introducía el pulgar de su otra mano en mi boca. Hacía que me arqueara deseosa de más. Sentía su erección y cómo su cuerpo se calentaba cada vez más.
De pronto me giró hacia él, me miró desconcertado, volvió a besarme y dijo
- Quiero ser tu amo, quiero hacer contigo lo que me dé la gana. Quiero poseerte de una y mil maneras, pero tengo algunas condiciones…
- No entiendo, no sé a qué te refieres
- ¿Cómo puedes ser tan ingenua, maldita sea? Tengo entendido que eras una mujer casada, deberías saber a qué me refiero.
- Sí, lo fui, pero no entiendo lo que me dices, creo entenderlo pero no estoy segura.
Me miró, sin saber qué decir… se alejó de mí, se vistió y me ordenó hacer lo mismo. Tomó su chaqueta y se fue.
Mi mente daba una y mil vueltas. De verdad que no entendía a qué se refería.
Me vestí, me fui a la cama, tomé ni celular y comencé a investigar a qué aludía con su frase de “ quiero ser tu amo”.
No podía creer lo que me aparecía en la web. Imágenes eróticas, posiciones sexuales. Él quería imponerse, poseerme. Yo… estaba absorta. Con Thomas siempre fue algo cálido, sencillo, era, para mí, sensacional. Él estaba muy bien dotado, pero las posiciones y encuentros eran repetitivos. Nunca hubo intimidad en la ducha, ni en el auto, ni en un motel… siempre fue en la habitación o living. Tal vez eso mató mi matrimonio, lo monótono. Pero yo siempre quise más, pero cuando lo intentaba, él me frenaba.
Soñé con ese hombre toda la noche. Me desperté una y otra vez acalorada y jadeante. Los sueños eran intensos. Intentaba sacar esas imágenes de mi mente, pero no podía.
Me levanté muy temprano y salí a caminar, a las 7.30 de la mañana ya estaba preparándome para irme al trabajo. Caminé sin dejar de pensar en lo que Geralt estaba provocando en mí.
¿Por qué yo? Si no soy el tipo de mujer con la que suele rodearse. Debía dejar pasar esa sensación y concentrarme en mí.
Llegué a la oficina y pasé a buscar las cartas y encomiendas diarios, para mi sorpresa había una ¿para mí?. Que extraño.
Subí, no dejaba de observar el sobre. Apenas llegue a mi escritorio lo abrí, solo había un pequeño papel con un mensaje
“Si estás dispuesta, espero tu respuesta.
Halcón”.
No podía ser. Era él. Definitivamente esto me estaba provocando algo más que solo jaquecas.
- Hola Gio, recuerda que hoy tenemos programado el almuerzo
- Buen día Señor Lira. Por supuesto, está todo coordinado.
- Nos vemos – dijo realizando su habitual gesto de guiñar un ojo.
Sonó el teléfono, atendí rápidamente la llamada
- Buen día, se ha comunicado con las oficinas de los arquitectos Fount y Lira, habla Giovanna, ¿en qué puedo ayudarlo?
- Buen día Giovanna, hablas nuevamente con Mario Lozano.
- Señor Lozano, dígame en qué puedo ayudarlo
- Necesito confirmar la participación de Geralt Fount. De lo contrario tendríamos que cambiar la fecha o postergar el proyecto . – sabía que esto era algo importante para la empresa, pero no entendía el capricho de este señor con Geralt.
- Señor Lozano, está todo listo. El señor Geralt nos acompañará el viernes a las 16 h. – Mentí, no sabía qué problemas podría causar esto, pero ya lo había hecho.
- Gracias, sin duda eres la mejor, no por nada trabajas con los Fount.
- Gracias señor Lozano. Nos vemos el viernes.
- Será todo un placer. Nos vemos
No sé qué hice, solo que ahora tendría que llamar a este caprichoso hombre y rogarle para que accede a la reunión.
Estuve divagando un rato, hasta que decidí llamarlo. La conexión se estableció, el teléfono sonaba llamando y nada que respondía. Deduje que estaría nuevamente “ocupado” o dormido, ya que aún era temprano.
Llego Edward, quien amablemente me saludó, le entregué su credencial oficial de colaborador de la empresa y lo acompañé hasta su oficina para ver si necesitaba algo adicional a lo que ya habíamos dispuesto.
Al abrir la puerta, una ola de sensaciones llegaron a mí. Era sentir su mirada, ese fuego, el cómo es capaz de hacer volar el lugar en deseo… pero Edward me sacó de ese pensar al decir
- Gracias Giovanna, creo que todo está en orden. Si llego a necesitar algo, ya sé donde encontrarla.
- Edward, recuerda que tienes el teléfono, simplemente marcas #105 y la llamada ira directo a mí.
- Muchas gracias.
Asentí y salí de ahí. Cuando iba llegando al escritorio el teléfono sonaba, me apresuré a responder
- Buen día, se ha comunicado con las oficinas de los arquitectos Fount y Lira, habla …
- Buen día Gio. Anhelaba oír tu voz…
- ¿Disculpe, con quien desea comunicarse? – sabía que era Geralt, pero no le daría en el gusto de dejarme intimidar por él.
- Vaya, creí que después de lo de anoche, sería un poquito más… agradable
- ¿Anoche? Disculpe pero no mezclo lo laboral con lo personal.
- Que pena, porque estaba pensando acompañarte el viernes, solo gracias a lo de anoche… pero ya que no se mezclan. No tengo nada más que hacer. – era un jodido manipulador
- Ingeniero – no sabía de qué forma referirme a él – lo siento, pero de verdad necesitamos su presencia el día viernes, no sé porqué es tan importante para el cliente su presencia, pero se lo pido como un favor.
- ¿Un favor? Eso suena interesante. La pregunta es ¿de qué forma pagarás ese favor? – su voz era sexy, era un seductor innato, sin duda alguna.
- Ingeniero, los favores no se pagan, se devuelven y cuando usted necesite de mi ayuda podré asistir en su favor.
- Eres muy astuta e inocente. Lo pensaré. – terminó de decir eso y colgó la llamada. Me dejaría en la intriga. No sabría si realmente asistiría o no.
Atendí a unas cuantas personas, gestioné reuniones, busqué archivos y más. Pasó rápidamente el tiempo y Joseph pasó a buscarme.
- Gio ¿Estás lista?
- Sí, deme unos minutos y estaré lista. – Tomé la carpeta de Pacific GYM, mi bolso y nos fuimos.
Llegamos al restaurante. Anunciamos nuestra llegada, nos dirigieron a nuestra mesa, charlamos un poco y comenzamos a trabajar mientras comíamos.
- Lozano es un viejo zorro, lleva muchos años trabajando con nosotros, pero no entiendo porqué quiere retomar el proyecto de Pacific GYM si ya lo cerramos, hicimos todas las modificaciones solicitadas y ya no podemos seguir reinventándolo, su estructura corre riesgo.
- ¿Pero no hay forma de crear una estructura adicional que permita que este se sostenga y a la vez genera mayor resistencia a la estructura anterior?
- Eres muy inteligente. Claro que la hay, pero si algo llega a salir mal, si la estructura cede o algo por el estilo, nos culparán a nosotros.
- Y si el cliente está dispuesto a invertir en mejorar, ¿no será mejor utilizar ese dinero para generar una nueva estructura desde cero?
- Sería lo ideal. Ahora tenemos que ver qué se trae entre manos. Creo que tiene la intención de invertir en algo más y nos está pidiendo analizar Pacific GYM para mantenernos distraídos, pero debe tener algún nuevo proyecto entre manos.
- Vi – dije tratando de recordar algo en concreto – un comentario en una de las hojas que revisé. – tomé la carpeta y comencé a hojear- Ésta es. – la saqué y entregué – Creo que lo que quiere es invertir en un centro comercial, o algún Mall, que además de tener un variado grupo de comercios, incorpore su cadena de gimnasios.
- No dejas de sorprenderme. Agradezco que seas parte del equipo.
Seguimos conversando y el almuerzo se extendió por mucho tiempo. Reímos contando anécdotas.
- Gio, gracias por acompañarme, ha sido una excelente jornada. No quiero ser insistente pero mi propuesta para salir a cenar o beber algo sigue en pie.
- Bueno, gracias si todo sale bien en la reunión del viernes, tal vez lo consideres.
- Me esforzaré para que así sea.
Nos fuimos a la oficina y cuando subimos al ascensor, éste se lleno, subieron muchas personas y Joseph quedó muy pegado a mi. No sé si lo hizo con intención o no, pero sentía su respiración sobre mi frente. Él era un hombre muy alto, de cuerpo muy tonificado y siempre tenía un aroma muy agradable. Con una mano sostenía su maletín y con la otra se sostenía, pasando su brazo cerca de mi hombro. El ascensor hizo un movimiento brusco al detenerse en el tercer piso, haciendo que moviera hacia adelante y caí directo a su cuerpo, sosteniéndome de su chaqueta. Él solo rio, se acercó a mi oído y dijo
- Creo que me está gustando la idea de subir en ascensor junto a ti.
Me alejé rápidamente de él. Pero el bendito ascensor inició su marcha haciendo que nuevamente cayera hacia él. Lo miré y sonreí.
- No hagas eso pequeña – dijo sutilmente
- ¿Qué?
- He sido muy paciente, pero si me sonríes de esa manera, será difícil resistirme.
- Lo siento.
- No te disculpes. – pasó su mano por mi mejilla, lo volví a mirar y estaba sonriendo.
Llegamos a nuestro piso, él se ubicó hacia el costado, cediéndome el paso. Me apresuré a salir entre la multitud y el me siguió.
- Gio, gracias por acompañarme, fue un excelente almuerzo.
- Gracias a usted Señor Lira.
- Deja las formalidades, bien sabes que me puedes llamar por mi nombre.
- Lo consideraré.