MI NUEVO HOGAR

1000 Palabras
ESPERANZA - Abrí los ojos, la luz me encandilo y los volví a serrar quería despertar estaba cansada de tener pesadillas, una vos femenina me invitó a volver a abrir mis ojos. - Despierta dormilona se que estás ahí te he visto abrir los ojos en más de una ocasión o pretendes quedarte dormida para siempre. - volví a abrir los ojos esta vez me los tallé al hacerlo la intravenosa de suero que tenía en el brazo derecho me lastimó, instintivamente intente quitármela, una anciana que llevaba puesto un gorro blanco en la cabeza utilizó toda la fuerza que pudo y separó mis brazos impidiendo así que me lastimara no obstante su acción me asustó al punto que se me aceleró la respiración y el ritmo cardiaco, la mujer me pidió la viera directamente a los ojos al hacerlo vi una cara llena de arrugas, unos ojos oscuros y una sonrisa amigable que me invitaba a tranquilizarme. - No te asústese Esperanza, respira y aspira, sigue mi ritmo. - Una vez tranquila se dirigió hacia mi. - No te voy a hacer daño, te voy a soltar los brazos pero no te quites el catéter si lo haces te lastimaras, te lo quitaré en cuanto lo autorice el doctor. ¿Me entiendes?. - Asentí con la cabeza una vez libre le pregunté. ¿En donde estoy? Intente moverme sin embargo me dolía todo el cuerpo. ¿Que me pasó? - Estás en un hospital, intentaste subirte a una roca y rodaste montaña abajo. ¿Puedo confiar en que me esperaras aquí sin moverte ni quitarte el suero intravenoso? Voy a avisarle al doctor en turno que ya despertaste. - Unos minutos más tarde regresó acompañada del doctor este era joven pelo n***o, ojos cafe oscuro, tes trigueña, muy serio empezó su chequeo de rutina al ver que me quejaba cuando me tocaba dijo. - Lo siento, el dolor es normal has estado varios días sin movimiento así que tu cuerpo está un poco rígido, encima de esto las heridas que sufriste son dolorosas, te voy a dar medicina para el dolor y vas a comenzar a caminar poco a poco hasta que logres hacerlo tú sola, por lo pronto le voy a notificar al juez que ya despertaste, aunque no creo que tus padres vengan a verte hoy debido a que ha estado lloviendo sin parar los últimos dos días, se comenta que el río va por encima del puente que llega hasta tu casa pero no te preocupes la señora Castillo te cuidará muy bien. - Apenas el doctor salió de la habitación la enfermera Castillo empezó a masajear mis brazos, piernas y pies después del masaje me sentó con mucho cuidado. - ¿Te sientes bien? - Quiero vomitar. - Respira profundo decía mientras sobaba mi espalda esto que sientes es normal tómate tu tiempo no llevamos prisa, te dejaré descansar unos minutos hasta que te recuperes. - Ponerme de pie y volver a caminar no fue tarea fácil me cansaba con facilidad, constantemente me faltaba oxígeno la señora Castillo me sentaba en una silla de ruedas para que descansara. - Cuando ya no puedas seguir solo dilo no quiero que te me caigas porque te puedes volver a lastimar, la falta de oxígeno que sientes es provocado por las fracturas de costillas que tienes, en otras palabras es el dolor lo que te causa la falta de aire en tus pulmones. - Más tarde llegó un joven se presentó como Antonio Mendoza juez del ministerio publico admito que no sabía que era un juez y mucho menos ministerio público el punto es que el hombre llevaba una bolsa de papel la cual me entregó diciendo que se la habían dejado mis padres para que me la entregara en caso de no estar ellos allí cuando yo despertara, en esta había tres vestidos, un par de zapatos, tres pares de calcetas y tres piezas ropa interior, se quedó hablando un rato conmigo. - ¿Esperanza sabes comó llegaste a las montañas? - No se que es una montaña. - ¿Recuerdas cómo te caíste? - No - ¿Sabes cómo se llaman tus padres? - Intenté recordar pero mi mente estaba en blanco. - ¿Sabes quién es Rosa Navarijo? - Negué con la cabeza. - Mis padres me recogieron del hospital, me llevaron a casa, ellos eran amables, mi papá era muy cariñoso todo parecía normal pero en mi cerebro nada encajaba en casa no había una habitación para mi, no conocía mi hogar, mis padres, incluso mi nombre me parecía extraño, aunque me gustaba este lugar no me sentía familiarizada con nada a mi alrededor, la casa era de piedras blancas y tejas rojas, dado a que la casa estaba sobre a montaña esta y el gallinero estaban en la parte alta, en la parte media estaba la granja y en la baja todas las hortalizas, hierbas aromáticas y medicinales, el río pasaba mas abajo a una distancia considerable de la propiedad, mis padres tenían un área de recreación en la orilla del río, para llegar hasta allá tenía que bajar treinta escalones, todo el piso del patio de la casa era de rocas blancas, en medio tenía un camino de piedras planas e irregulares con musgo entre las piedras, había un manantial de agua caliente, cercas de este tenían un baño con una bañera en la cual el agua caliente fluía manteniendo la misma temperatura, también había una regadera de baño con agua fría, estantes de madera para las toallas y una canasta con jabones aromáticos hechos por mamá Chuy, dentro de la casa tenían pocos muebles y los que había fueron construidos por ellos mismos con madera de árboles del área, la montaña era la pared principal de la casa, tenía un cuarto, un baño, la cocina y un almacén dentro de un hueco en la montaña, la sala o recibidor estaba enfrente de la casa bajo una pérgola techada con láminas transparentes.
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