GIUSEPPE
Me fui a la casa a ver a mis niños, porque si, los gemelos eran como mis hijos. Seguro están gigantes. Llegamos a la casa y Dante abrió la puerta y estaban los tres esperando.
-Buenas buenas, aquí el tío Dan les trae una sorpresa.
-Hola hijos, ¿me extrañaron?
-¡Pappinoooooo!
Los tres vinieron a mi encuentro, la primera que llegó y se subió a mí como un coala fue Vivian, lloraba a mares.
-Pappino te extrañe mucho, no te vayas de nuevo papi.
-No cariño no voy a irme más.
Luego, como pudieron, me abrazaron los gemelo, Laura también lloraba sin embargo Nico se veía más renuente a hacerlo pero tenía sus ojos cristalizados.
-Papá Pepe, no nos dejes otra vez, tu eres tan importante para nosotros como mi papi Gian, te extrañamos un montón.
-Yo también los extrañe, en cuanto empecé a recuperar la memoria no podía sacarlos de mi cabeza solo que no recordaba todo, no sabía a donde tenía que volver, pero su papá Gian se encargó de reunirnos de nuevo, él los ama mucho, igual que yo.
Cuando terminé de decir eso, el dique que Nico había contruido por fin se rompió, Laura y Vivian se hicieron a un lado y un tembloroso niño de 8 año se arrojo a mis brazos.
-Hijo tranquilo ya estoy aquí, no tienes porque tragarte tus lagrimas.
-Pero no los hombre no llora.
-Eso no es cierto, hasta tu papa Gian que es un hombre duro y muy temido por mucho llora, incluso yo, mírame, estoy llorando porque estoy muy muy feliz de verlos, ¿Capito?
-Si papá, te extrañamos mucho.
-Vengan los tres aquí yo también los extrañe.
Después de un reencuentros tan emotivo pasamos todo lo que quedaba del día juntos, fuimos al parque, luego a comer helado y por último fuimos a comer una pizza. Llegamos a casa, los ayudé a bañarse y a prepararse para dormir.
-Papi ¿podemos dormir todos juntos en el cuarto de huéspedes?
-Claro, si quieren, vamos.
Nos acostamos en la gran cama y ellos me pidieron que les contara que me había pasado. Comencé mi historia cuando llegue a la parte que me despertaba de un sueño largo recordé esos ojos hermosos y una cara ángel que iluminó mis días mientras la espesa niebla cubría mi mente y mi memoria, en esos días en que la tenia tan cerca no podía pensar en otra cosa que tenerla en mis brazos, claro que no les hable de lo que sentía por Amber, no era el momento, solo me limité a los hechos de mi recuperación.
Rápidamente nos quedamos dormidos, a la mañana siguiente nos despertamos, desayunamos y los llevé a la clínica a ver a su madre y a conocer a su nuevo hermano. Cuando llegamos Gian salía de la zona de donde estaban los bebés hospitalizados.
-Pappinooooo.
Gritaron los tres al mismo tiempo y se lanzaron a abrazarlo.
-Hijos ¿como están? ¿les gustó la sorpresa que les mandé con Dante?
-Si papi, gracias por traerlo de vuelta, los dos son los mejores papás del mundo.
Los abrazó, les dio un beso en la frente y cada uno y les pregunto que quien quería conocer a su nuevo hermanito.
-Yooooo.
Contestaron al mismo tiempo.
-Bien vamos.
-Giancarlo, voy a ir a ver a Amber, te los dejo un rato, cualquier cosa le dije a Dante que los buscara en un par de horas.
-Bien, nos vemos más tarde, hay cosas legales que hay que arreglar, ya sabes como es el procedimiento.
-Si, lo se, y Rebecca ¿cómo sigue?
-Esta bien, despertó anoche pero aun esta muy débil, preguntó por ti, que cómo estabas, me dijo que quiere hablar contigo cuando regresemos a casa, ahora esta dormida.
-Claro, dile que no se preocupe, y que nada de esto es su culpa.
Asentó con un gesto serio y luego se fue con los niños.
Me fui con un propósito en mente, lo había analizado toda la noche, era verdad, las circunstancias eran estas y solo podía hacer dos cosas, o me lanzaba a una batalla perdida por una mujer que lamentablemente, me guste o no ya no me pertenecía. O luchaba por el amor del ángel que me salvo, que solo me ama a mi y no tiene un pasado que quiera arrebatármela, que ahora que lo pienso, no sale ni un minuto de mi cabeza.
Llego al apartamento y toco la puerta, la oigo adentro decir que ya viene, entonces abre y la veo ahí parada, como un ángel, recién levantada con un bata que hace que mi hombría salte en mi pantalón y sin pensarlo 2 veces. Abro la puerta tomándola por la cintura, cerrando con el pie mientras la tomo desprevenida y hago lo que quiero hacer desde que abrí mis ojos de ese sueño tan largo. La beso, la beso con pasión, con lujuria, como si la vida se me fuera si no la besaba en este instante, entonces ella reacciona, me corresponde el beso pones sus mano en mi nuca y ya ahí estoy totalmente perdido. Y aquí es cuando le doy gracias a Dios por haber enviado este ángel a salvarme.
AMBER
Me levanté de nuevo pensando en él, tengo que sacármelo de la cabeza, no puedo seguir así, de todas formas, cuando todo en casa se arregle, volveré a New York y no creo que haya un nosotros.
Estoy preparándome un café y unas panquecas, Dante me trajo Nutella y me dieron muchas ganas de comer. De repente suena la puerta, seguro es Dante, se preocupa de que no esté aburrida aunque le insisto que no tiene porque, insiste.
Abro la puerta y me quedo petrificada, él se hace espacio para entrar al departamento, y sin decir nada más él me toma de la cintura y me besa, Dios nunca nadie me había besado así, era un beso intenso, con lujuria y algo más que, devoción quizás, le respondo por supuesto y hago lo que quise hacer desde que lo conocí, tomar su nuca con mis manos, sentir sus cabellos entre mis dedo y acercar más nuestros cuerpos si es que eso es posible. Hago un impulso y subo mis piernas a su cintura y el suelta un gemido y pone sus manos en mis nalgas para sostenerme, me lleva al sofá y se sienta conmigo a horcajadas y cuando nuestras partes íntimas se rozan ambos gemimos en la boca del otro y nuestro beso se intensifica. En lo que nos separamos un poco para retomar el aliento pego mi fren te a la suya, y con un jadeo digo su nombre.
-Giuseppe…
-Amber….
-Yo quiero esto, ¡Dios! No tienes idea… pero tengo miedo, yo…. Te vi con ella Giuseppe, yo vi como se vieron, yo no…
-Shhhh, tienes razón Amber, tenemos que hablar pero es que… ¡Dio! Non ho potuto resistere.
-Voy a tener que practicar mi italiano.
Digo riendo pero aun si separarme del todo de su rostro. Él también ríe divertido.
-Dije que no pude resistirme, tenía ganas de tomar tu boca desde que desperté, sí, hubo insinuaciones antes y pequeños besos robados pero esto….
Y vuelve a besarme hasta que vuelve a apoyar su frente en la mía.
-Esto lo soñaba y no me atrevía a hacerlo justamente porque no recordaba mi vida y no quería hacerte daño…
Toma una bocanada de aire y con dificultad me separa un poco.
-Tienes razón, necesitamos hablar, es solo que… creo que es mejor que te vistas, así no puedo concentrarme en nada que no sea besarte, tocarte y…. nada, mejor hablemos primero ¿sí?
-Va bene bello, voy a cambiarme para no torturarte más por hoy.
Él suelta una carcajada y yo me voy a cambiar. Me pongo unos jeans, zapatos deportivos y una franela manga larga blanca de cuello en v que dejan ver sólo un poco el inicio de mis seno.
Cuando vuelvo a la cocina, está sirviendo el café, y cocinando las panquecas.
-Panquecas listas, y tu café.
-Muchas gracias, y ¿Cómo te fue con el reencuentro de tus hijos?
Lo veo sonreír, la primera sonrisa geniana que le he visto.
-Fue hermoso, mi pequeña Vivian, tan grande y hermosa y los gemelos de verdad fue increíble, aunque estaban preocupados por su mamá y su nuevo hermano.
-Entiendo…
-Yo aún no he hablado con ella, supongo que de alguna manera cada quien siguió con su vida. La verdad es que vivir en la mafia, aunque uno intenta encontrar aliados, trabajar y colaborar entre clanes siempre hay la posibilidad de vivir con una pistola en tu espalda. Así que en realidad no la culpo… ella, ha pasado por mucho, no se merece ser juzgada por nadie.
-¿De verdad es tan increíble?
Se queda un rato en silencio.
-Imagina estar en un matrimonio obligada a soportar a un hijo de puta que paga contigo todo su odio, quedas embarazadas y tienes la posibilidad de escapar, sin embargo ella asume su responsabilidad, se hizo escuchar en un mundo en donde los hombre mandan, fue capaz de poner al mismo diablo a sus pies.
-¿Quién es el diablo?, supongo que es una metáfora.
-Jajajajaja, si lo es, Giancarlo es apodado il diavolo della Mafia (El Diablo de la Mafia) es cruel, despiadado, frio, calculador, no se mide a la hora de interrogar a algún enemigo, y luego que ella entro en acción incluso juntos eran más aterradores.
-No te lo puedo creer. ¿Giancarlo?
-Si bueno, es parte de lo que somos, para nuestra familia y amigos somos de una forma pero cuando hay que enfrentarse al enemigo, tenemos que ponernos nuestra coraza.
-Y ¿qué pasará conmigo? Yo no soy mafiosa ni se nada de este mundo. Yo solo soy un veterinaria solitaria, que gracias a los enemigos de mi padre no tengo vida social.
-¿Por qué enemigos?
-Mi papá era un político, corrupto, aliado de Giancarlo. Se que aunque no estaba como Capo en New York, tenia negocios y conexiones con los Bertollini y muchos otros. El problema es que los antiguos aliados de i Corleone quisieron retomar territorio mi padre le aviso inmediatamente a Giancarlo, se movió rápido pero no lo suficiente, yo apenas tenía 15 años, si no fuera por él creo que hubiese terminado como prostituta o quizás muerta. Desde entonces me cuidó, pago mis estudios y bueno, aquí estoy.
De repente suena el teléfono de Pepe y se pone rígido.
-¿Qué pasa?
-Tengo que irme. O mejor por qué no vienes conmigo y así conoces a los niños.
-Claro, vamos entonces.
Y nos encaminamos lo que me imagino era el hospital.