GIANCARLO
Estaba agotado, ir de aquí para allá me tenía exhausto. Entro a la habitación y ella esta medio sentada en la cama.
-Amore.
-¿Cómo te sientes?
-Estoy mejor, quiero a mi hijo aquí, en la habitación, por favor Gian.
-Claro, hablaré con Giorgio para que lo traigan.
Hay un silencio incomodo, desde que paso todo, estuvimos tan pendientes de Alessio y de su recuperación que no hablamos de lo que pasó ayer.
-Gian, yo…
-¿Sabes lo que más me duele?
Niega con su cabeza.
-Que no debería ni siquiera decir una sola palabra porque no tengo derecho a hacerlo, porque el que tú y él hayan tenido una historia es todo mi culpa ¡LA MIA MALEDETTA COLPA! PERO CAZZO CHE FA MALE (PERO CARAJO QUE DUELE).
Ella se sobresalta por mi grito.
-Podrías por favor escucharme.
-¿Qué quieres que escuche? Que no pensaste en nuestro hijo y fuiste corriendo al aeropuerto a ver si en verdad era él, qué todavía lo amas y ahora estas confundida. ¡¿Qué quieres que escuche?!
Respiro profundo, esta mierda me sobrepasa.
-¿Por qué fuiste al aeropuerto Rebecca?
Abre los ojos impresionada porque nunca le digo así, a menos que esté muy cabreado con ella y eso era cuando me ponía violento con ella.
-Lo hice pensando en Vivián, en los gemelos, necesitaba verlo a la cara y saber por qué, por qué no había vuelto, quería saber si podía dejarlo acercarse a mis hijos o por el contrario, mandarlo a la mierda.
-¿No confías en mi criterio entonces? ¿Tú crees que si no hubiese pensado que estaba bien que volviera, lo hubiese traído?
-Claro que confío en ti Gian, ¿cómo me dices eso?, ya sé que no pensé en la consecuencias de acuerdo y lo siento, pero estaba ansiosa, no sabía lo que iba a sentir y no quería que el primer encuentro fuera con los niños, no quería dar un espectáculo enfrente de ellos.
-Y ¿Ahora qué?, ¿pretendes que me haga a un lado?
-¿Qué? ¿Cómo que a un lado?, ¿Me vas a abandonar?
-¿Es lo que quieres?
Se queda en silencio y yo asientó con mi cabeza y hago ademan de irme.
-¿Sabes que sentí cuando lo vi?
Me quedé paralizado porque no quería verla a los ojos.
-Me sentí culpable, culpable por no haberlo buscado lo suficiente, culpable, por no haberlo esperado, ver su cara de decepción al ver mi estado solo me hizo sentir la peor mujer del mundo, la que rápidamente se resignó a que había muerto y pasó la página sin siquiera cerciorarse si su muerte era real…. Me sentí culpable porque al verlo no sentí lo mismo que siento por ti, porque nada de eso me hace querer cambiarte.
Me volteó y la veo, esta llorando a mares, me acerco un poco y vuelve a hablar.
-¿Dónde está el hombre que juró que lucharía por mí, que no importaba si bajaba el mismísimo Dios porque nadie lo separaría de mí?
Tome su rostro con mis manos, pegué mi frente a la de ella y antes de besarla le respondí mirándola a los ojos.
-Estoy justo aquí, no me he ido y no te desharás de mi tan fácilmente. Te amo Becca, te amo y no sabes cómo me dolió verte así, sentir que te perdía, a ti y a Alessio, no vuelvas a hacer algo así.
-Te amo Gian, no me dejes sola, no te vayas nunca.
La bese, ¡Cazzo! Que necesitaba ese beso, era un beso urgente, necesitado, reparador. No tenía nada de s****l en ese momento, era un beso en donde expresábamos ese amor que nos tenemos, luego la abracé, como si sintiera que si la suelto se me iba a escapar. Nos quedamos así hasta que sonó la puerta.
-Adelante.
Cuando abrieron la puerta entraron tanto Pepe como Amber. Sentí cómo Rebecca se tensó, se acomodó un poco y se sentó mejor en la cama.
-Hola, ¿Se puede?
-Si claro adelante.
Cuando entraron, los 4 nos vimos en un silencio incomodo.
-Pepe, ¿cómo estás?
-Bien, y ¿tu cómo sigues? ¿el bebé?
-Estamos bien. Srta. A usted debemos el favor de haber salvado al padre de mi hija y mi Consigliere.
Que haya dicho eso y no que era su esposo me inflo el pecho de orgullo. Pero no hice ninguna expresión, no quería dañar el momento.
-Si Sra. Un placer, mi nombre es Amber.
-Por favor, no me digas sra. Si acaso te debo llevar unos 5 años, no más. Que ellos sean unos vejestorios no quiere decir que yo lo sea.
No reímos todos. Se que lo hizo para bajar la tensión del momento.
-Bien ya que rompimos un poco el hielo, por favor me dejan un momento a solas con Pepe, tenemos cosas de qué hablar. Amber siéntete en confianza con Giancarlo, él te cuidará mientras yo hablo con él.
-Si no te preocupes, lo conozco bien, sé que puedo confiar en él he estado bajo su protección desde hace años.
¡CAZZO! Creo que no era un buen momento para decirle eso.
-¡¿Perdón?!
¡AY NO! Rebecca cambió su expresión relajada a cabreada en solo un segundo y me veía tanto a mi como a ella con ganas de matarnos.
-¡MANTOVANI!
-Cariño creo que no es el momento ni el lugar.
De repente Pepe lo entendió todo, yo no le había dicho a nadie que protegía a una mujer lejos de casa y que mi mujer se enterara de esta manera nos había metido a todos en un gran problema.
-Rebe, escucha no es lo que crees ok. Calma, yo creo que mejor Amber y yo nos vamos y tú y Gian aclaran todo.
-Nadie mueve un solo musculo en esta puta habitación.
Lo dijo con un tono tan gélido, frio y calculador que hasta a mí me erizo la piel. Amber estaba pálida y el movimiento que ambos hicimos inconscientemente para ponernos entre Rebecca y Amber no hizo más que empeorar todo, aunque yo lo hubiese hecho para proteger a Rebecca de Pepe, creo que ella lo malinterpretó.
Rebeca abrió sus ojos. Nos miró a todos con rabia y apretó el botón de pánico. Llegaron Dante con nuestros hombres.
-¿Qué paso Capo?
-Los quiero a los tres en el galpón. Y dile a Giorgio que quiero el alta y que instale a mi hijo en la mansión principal con todo lo que necesite, aquí hay algo que tengo que resolver y lo vamos a resolver ahora.
Dante se quedó petrificado sin saber que hacer.
-Pero Capo.
-NON MI HAI SENTITO CAZZO (NO ESCUCHASTE CARAJO) TE DIJE QUE LOS QUIERO EN EL GALPÓN.
-Si capo, ¿pero en que sala?
Dante me miraba interrogándome en silencio, yo solo le hice un asentamiento.
-En la sala de reunión, de ahí no salen hasta que me den respuestas.
Salimos los tres de la habitación mientras que Giorgio llegaba.
-¿Qué hiciste ahora Giancarlo?, sabes que no puedo darle el alta y tampoco le puedo decir que no.
-Ya el mal esta hecho, yo corro con las consecuencia, tranquilo, esta solo alterada porque se enteró de algo que no le dije pero cuando escuche la historia lo entenderá. Has lo que te diga, no la hagas enojar más, ha pasado por demasiado en 2 días.
Lo deje dentro y nos fuimos nosotros caminando. Amber estaba temblando.
-Perdón yo no sabía que no debía decir que te conocía yo…
Pepe la abrazo para calmarla.
-Ya no importa Amber. Solo esperemos que se calme un poco antes de ir al galpón, que vayamos a la sala de reuniones es buena señal dentro de lo malo.
-¿Por qué nunca le dijiste?
-Honestamente, no le vi importancia, pero al parecer ella si.
REBECCA
Esto no puede estar pasando, mientras el me jodía la vida a ella la protegía, ¿Quién carajos es ella?, ¿por qué la protege? Ah pero me van a escuchar carajo, esto no se queda así.
-Capo por favor, sabe que no puede irse.
Yo solo lo miré mientras me levantaba, tomaba mi ropa y me vestía sin importarme si él estaba o no.
-Quiero ver a mi hijo antes de irme, y quiero que te ocupes de que junto con incubadora y todo el equipo este instalados en la mansión principal. No voy a repetirlo.
-Si Capo.
Fui a ver a mi hijo, era igual a su padre, como una fotocopia, era hermoso pero muy pequeño me daba miedo tomarlo pero lo tomé en mis brazos y todo mi enojo se disipó, estuve un rato con él, pensando en lo que haría a continuación. No es cómo si me enterara que tenía otra pero es que pensar que Giancarlo protegió a alguien más que no era su familia, me tenía desconcertada, molesta, además del hecho de que soy su capo carajo, si él me esconde cosas como estas que puedo esperar del resto. Necesito proteger mi posición por mí y por mi familias.
Deje a mi bebé de nuevo en la incubadorita y me dispuse a salir. Daniele ya estaba afuera.
-Las noticias vuelas. Dame las llaves del auto.
-Becca escucha, él me hizo un favor…
-Me sabe a mierda, quiero que me lo diga él, y que me diga a la cara por qué cazzo no me dijo nada. Sabes lo que sigue Daniele no me hagas repetirlo.
-Está bien vamos, yo te llevo.
-Buena decisión.
Llegamos al galpón y voy a la oficina primero. Ya Dante está ahí con la información.
-Es hija de un político que le salvó la vida a Giancarlo más de una vez, en la ultima el padre perdió la vida y le hizo prometer a Giancarlo que la cuidara en su nombre.
Mientras me daba el informe general yo iba viendo las fotografías de la protegida de mi marido.
-Bien vamos.
AMBER
Estaba temblando de miedo, y aunque Pepe no se despegaba de mi lado yo estaba aterrorizada, nunca vi tanta rabia en unos ojos cómo los vi en ella. Tanto Pepe como Giancarlo tenían expresiones indescifrables en el rostro. Teníamos un par de horas ahí y solo nos habían llevado agua.
De repente escuchamos la puerta y todos nos alertamos. La vimos entrar vestida toda de n***o con una fusta en la mano.
-La única razón por la que están aquí y no en las sala de interrogación es porque espero no tener que usar ningún método para que me digan ¿POR QUÉ CARAJO MI VICE Y MI CONSIGLIERE PROTEGEN A ESTA MUJER DE MI Y PORQUE CARAJO NO SABIA QUE MI MARIDO PROTEGÍA A UNA MUJER QUE SE SUPONE NO TIENE NADA QUE VER CON ÉL?
Todos nos quedamos en silencio, yo solo miraba a la mesa sin querer levantar el rostro.
-Becca, ella es la hija de una amigo de mi papá, me salvo la vida varias veces en New York el tiempo que estuve allá durante mi entrenamiento, y cuando recibió la bala que era para mi me pidió que la protegiera antes de morir, se supone que nadie sabía de su existencia, se lo debía yo…
-Y no pensaste que era importante que tu Capo que también es tu esposa lo supiera.
No dijo nada más.
-Rebe, escucha…
-Santoro, no te metas, aún no voy contigo.
-Ambrosetti.
Cuando dijo mi apellido empecé a temblar de nuevo.
-Ven aquí.
Pepe no quería soltarme.
-Santoro, si sabes lo que te conviene suéltala. Sabes que si estamos aquí no pretendo hacerle daño, solo quiero que me vea a la cara y me diga su versión, no me hagas cambiar de opinión y llevármela a la fuerza.
Entonces él me soltó.
-Sabia decisión. Bien Ambrosetti, te escucho.
-Todo lo que dijo es cierto, iban a llevarme con ellos para vengarse de mi padre por estar del lado de los Mantovani pero el llego me salvo y me escondió, me ayudó incluso a estudiar una carrera pero nunca nos vimos, si no fuera por lo sucedido con Pepe nunca nos hubiésemos encontrado.
Asentó con la cabeza y se volteó a ver de nuevo a Gian.
-Ahora quiero saber algo. ¿Desde cuándo la proteges?
-¿Qué es lo que quieres saber exactamente?
Ella golpeó la mesa con la fusta y gritó.
-QUIERO SABER SI MIENTRAS A MI ME JODIAS LA VIDA A ELLA LA PROTEGIAS COMO UN TESORO. ESO QUIERO SABER MALDITA SEA. PORQUE A ELLA SÍ Y AMI NO.
Ahora lo entendía, estaba dolida no solo por esconderle la información sino porque en lugar de protegerla a ella, me protegía a mí.
-Fue después de enterarme de que estabas viva. Fue por ti que cambie, no por ella, estoy seguro que si hubiese sido antes de ti no la hubiese cuidado tanto. Tal vez la hubiese salvado pero le hubiese encargado a mi padre su cuidado, no me hubiese encargado personalmente.
-Y ¿Por qué no me lo dijiste?
-Honestamente no le di importancia, para mi era solo un encargo, nada más, otra forma de sentirme menos mierda por lo que te había hecho.
-NO ME IMPORTA CARAJO, SOY LA CAPO, TENGO QUE SABERLO, SOBRE TODO DE TI.
Hubo un largo silencio hasta que ella hablo de nuevo.
-Santoro. ¿Qué hay entre ustedes?
Justo ahí levanté el rostro esperando su respuesta.
-Aun no hay nada concreto, lo estamos resolviendo pero, sí tenemos algo.
-Tendrá que entrar en el entrenamiento.
-Rebecca.
Los dos se levantaron a protestar y eso la cabreó más si cabe.
-Si va a ser la mujer de un consigliere y la madrastra de mi hija no puede ser un conejito asustado, sabes que así como es, se la devoraran viva tiene que aprender a ser una mujer de la mafia si es que quiere quedarse. Yo misma me encargaré de su entrenamiento.
-Rebecca.
De repente ella saca una pistola y la apunta en mi cabeza, sé que ellos no tienen pistolas porque los desarmaron al entrar.
-Es eso o le vuelo la tapa de los sesos, así sufrirá menos, ustedes deciden.
Giancarlo hizo un asentamiento y ambos bajaron la guardia.
-Es lo que pensé. Santoro puedes llevarla a descansar cómprale todo lo que necesite para el entrenamiento y entrar en su nuevo vida. En dos semanas empezamos el entrenamiento, mientras prepara los documento para volverte a la vida y hacer el divorcio.
Pepe tomo me mano para sacarme de ahí, pero antes escuchamos a Gian que intentaba hablar con ella pero ello solo respondió.
-Mantovani ahora no.
Y se fue antes de nosotros. Yo los vi a ambos y les pregunte.
-¿Qué significa que entrenaré con ella?
-Que si sales viva de ese entrenamiento serás digna de su confianza, este es nuestro castigo por ocultarte, defenderte delante de ella y desafiarla.
-¿Qué quieres decir con que si salgo viva?
-Exactamente eso.
Dios en qué carajo me había metido. No pude hacer otra cosa que abrazarme a Pepe y rogar a Dios que me ayudara a salir con vida de esta.