Capítulo 7

1611 Palabras
GIANCARLO 1 semana, 1 puta semana en que no la he visto. Cada vez que voy a ver a Alessio o a los demás ella se las arregla para desaparecer de mi vista. Estoy frustrado, encabronado y desesperado. Dante y yo estamos practicando en el polígono de tiro. -Vas a acabar con el inventario de balas en menos de un día. -Mejor no te metas. -Vamos Gian, sabes que tiene razón en castigarte, más bien fue indulgente, los pudo haber jodido a los tres. -Lo esta haciendo. En una semana se lo cobrara con ella. -Por cierto, ¿Dónde está? -Ja, Pepe, intentó llevársela y Darío les dio tremendo susto, así que están los dos en la casa de seguridad que está cerca del galpón. -No me jodas… -No te estoy jodiendo, Becca casi se lo come vivo. Flash Back Recibí una llamada de Pepe pidiendo que lo ayudara a proteger a Amber pero no me explicó de quién, cuando llegué a la ubicación que me mando casi me da un infarto. -Que carajos pasa aquí. -Ah bravo, aquí llegó el protector de la parejita. Tanto Amber como Pepe estaban rodeado por nuestros hombre apuntándoles y ellos estaban desarmados. -Capo, escúchame, esta bien lo entendí, no debí ocultarte que protegía a alguien pero la furia dirígela a mí, ellos no tienen la culpa. Ella solo nos miró cómo nunca nos había visto. -A la oficina, ahora. Entramos los cuatro, los hombre se quedaron afuera. -A ella la quiero afuera. -Rebe… -CAZZO, SI VAS A SEGUIR CUESTIONANDO CADA UNA DE MIS DECISIONES VOY A TENER QUE DARTE UNA LECCIÓN. ¿ES ESO LO QUE QUIERES?. MALDITA SEA, ES QUE NO ENTIENDEN QUE EL QUE PRECISAMENTE USTEDES ME DESAFÍEN POR OTRA MUJER PONE EN TELA DE JUICIO MI AUTORIDAD. ¿CÓMO CARAJOS QUIEREN QUE SE LOS EXPLIQUE? Ella tenía rezón, no le estábamos dejando salida, si es cierto que veía a Amber como una hermana que debía proteger pero ella no era en realidad mi sangre, lo que me unía a ella era el deber y yo juré que no antepondría nada por encima de Rebecca, nunca más, y era precisamente lo que estaba haciendo. -DARIO. -Si Capo. -Los quiero a los dos en el galpón, a ella la llevas a la casa de seguridad que está al lado, la quiero vigilada las 24 horas del día y sin comunicación. Nos miró a los 3 esperando que replicáramos. -¿Algo que decir? -No Capo. -Bien ahora afuera. Fin del Flash Back -Nos torturo por dos días, nos dejó sin comida, solo nos traía agua. Nos tuvo amarrados como perros a los dos por igual, incluso compartimos la celda. Estábamos en una silla uno frente al otro y nos tuvo los dos días recibiendo gotas de agua en la cabeza, es una tortura que no era demasiado agresiva pero era desesperante, me volvía loco. Se que no quería hacernos demasiado daño, pero era su deber castigarnos, tiene razón estamos cuestionando sus decisiones sobre el bienestar de otra mujer, ella no puede permitírselo. -Me imagino que el dolor de cabeza te duro como tres días. -Si, y desde que nos soltó ellos están en la casa de seguridad y yo tengo 1 semana que no la he visto. Siempre me evita. -No te evitaba, se fue de viaje. Tengo que buscarla en 2 días para que empiece el entrenamiento de Amber. -¿Viajó? ¿A dónde? -Ah, eso no puedo decírtelo. -¿Cómo no me lo vas a decir?, ¿Esta sola? -Sabes que no. -¿Con quién está? -Daniele y Calabrese. -¡¿Qué?! -Calma Toro. -¿Por qué carajos esta con Calabrese? -¿Celoso? -Habla Dante o te meto una bala en la cabeza. -Ella dijo que necesitaba despejar su mente, y como Dario estaba encargado de la parejita y yo debía estar por aquí pues se los llevó a ellos, además que está coordinando con Calabrese el entrenamiento básico para Amber. -Carajo. -Mira hermano, te voy a dar un consejo, vean a ver como hacen para reparar esto porque en el momento en que se impusieron ante ella para que no se metiera con Amber la cagaron hasta el fondo. -Pero es que yo no lo hice por eso, yo estaba poniéndome entre Pepe y ella. Le vi la cara, entro en pánico. -Pues te digo que ella no lo vio así, esta dolida y muy encabronada más contigo que con Santoro, porque ella jamás pensó que tu defenderías a otra mujer y menos de ella. Carajo, Dante tiene razón, tengo que hacer algo para que sepa que yo no pondría a Amber por encima de ella jamás. GIUSEPPE -Carajo hasta cuando nos van a tener aquí. -Creo que hasta que empiece mi entrenamiento. ¿Qué puedo esperar? -No lo sé, ella esta cambiada, si es verdad que tiene que hacer valer su posición, pero, nunca pensé que nos castigaría. -Pero fue… -La verdad, para lo que ella es capaz de hacer, fue una cazzata (Tontería), pero éramos nosotros. -A lo mejor por eso mismo lo hizo. Si es verdad lo que dijo en esa oficina ella como mujer en un mundo de hombre debe constantemente demostrar que a la hora de castigar a quien ose traicionarla no importa quien sea. Para todos las mujeres somos principalmente emocionales y el amor nos hace débiles. Ella es una líder mayormente de hombre tiene que hacerse respetar y ustedes no se los hicieron fácil. No la culpo. -A lo mejor tienes razón. Seguimos conversando hasta que llega Darío. -Consigliere, acompáñeme. Inspiro profundo le doy un beso en la frente a Amber y me voy con él. Llegamos a la sala de reunión del galpón. Están Daniele, Carmelo Calabrese, nuestro abogado Lorenzo Lombardi y Rebecca. -Siéntate. Me siento frente a un carpeta. -Delante de ti esta la carpeta con los papeles que tienes que firmar para que sea oficial que vuelves a la vida y también está el divorcio. -Rebe, ¿podemos hablar en privado? -Salgan todos. Sin que nadie objetara nada, todos salen de la sala. -Ves Santoro, así es como se acata una orden de tu capo. -Rebecca lo siento, sé que no debí comportarme así, pero no puedes pagar tu frustración con Amber, ella no tiene la culpa. -Y no la pague con ella. O ¿es que acaso la torture como a ustedes? Ella estaba muy cómoda en una casa de seguridad mientras ustedes recibían su castigo, no me digas que soy injusta cuando no sabes lo que casi pierdo cuando me derrumbe por tu muerte. ¿sabes lo que significa que me quiten el poder, no solo me matan a mí, los matan a ellos, ¿eso es lo que quieres?, ¿Qué maten a mis hijos? -Claro que no, también son mis hijos. -Pues parece que desde que ella está a tu lado tus hijos están de segunda opción. -Eso no es justo Rebecca. -Justo, sabes que no es justo, que los dos hombre en los que más confío me jodieron, uno me oculta cosas y el otro me desafía para proteger a un aparecida. ¿La amas? Perfecto, vete con ella y a nosotros déjanos en paz, no necesito que tu lealtad este con alguien más si vas a quedarte. -No voy a alejarme de ti ni de mis hijos. Porque aunque no lo creas, puede que entre nosotros no sea lo mismo pero eres importante para mí. -Si tanto te importa estar aquí entonces deja de cuestionarme. Entiendo que no quieras que la entrene porque es una mujer que no ha visto nada de nuestra vida pero si va a quedarse, sabes que tiene que defenderse y comportarse como una mujer de la mafia, sino solo será tu puta para los demás. Incluso mi hija de 8 años sabe de defensa personal básica. Cualquiera de las esposas de los capos sabe mínimo empuñar un arma. ¿Ella lo sabe? -No creo. -Según sé ha vivido por años en una burbuja en donde Giancarlo la puso, sí, la protegió pero no le enseño lo básico, ¿qué hubiese pasado si el que se hubiese desaparecido es él y él era el único que sabía de su protección?, sin él ella otra vez estuviese desamparada, no te hubiese conocido y estaría muerta seguramente. ¿Todavía no lo entienden?, esto no es por celos o saña, estoy protegiendo a mi familia, porque aunque no le creas independientemente de todo lo que ha pasado con nosotros tres somos una familia, disfuncional, extraña, o como quieras llamarla pero lo somos y eso protejo. Me quedé callado, tenía toda la razón, entonces la vi, la vi cómo no la había visto desde que llegué. Estaba agotada, se estaba sobre exigiendo, sin Giancarlo que la ayudara y lidiando con nosotros estaba llegando a su límite, ¡Carajo! Acaba de dar a luz y ni siquiera se había tomado el reposo que necesitaba. -Rebecca hace cuanto que no duermes. -Eso no importa, firma los papeles yo… tengo… Fue todo en cámara lenta, ella se estaba levantando y de repente cayó al suelo, tuve que tomarla en brazos y llamar a Daniele. Todos se alarmaron, tuvimos que llevarla al hospital. Daniele iba con ella en la ambulancia y yo iba en otro auto llamando a Giancarlo. -¿Qué pasa ahora Santoro?, no puedo sacarte de ahí. -Muoviti, Rebecca se desmalló la estamos llevando al hospital. -¡CAZZO!, voy para allá. Todo esto era nuestra culpa, lo hicimos todo mal desde el principio, solo espero que no sea nada grave porque si no, no voy a perdonármelo nunca.
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