Capítulo 38 MAX Sentía mucha adrenalina al estar jalando con fuerza el cabello de Susan como si quisiera arrancárselo. Nada de lo que le hiciera, la haría pagar por la traición que cometió en mi contra. Yo le había salvado la vida y había hecho demasiado por ella y eso no le importó para conspirar en mi contra, para reunirse con Esmeralda, para allanar mi despacho, la recámara y el taller de Sofía. Lo peor de todo, es que ella seguramente por el despecho que sentía porque nunca pude amarla, debió darle información mía y de mis operaciones a Esmeralda y eso no me convenía, dado que Esmeralda era esposa de uno de mis peores enemigos. —Patrón por favor, suélteme—pidió Susan—yo no le hice nada a usted. Se lo juro, mi único pecado ha sido amarlo de la forma en que lo amo. Me enamoré de usted

