Capítulo 24. consecuencias.

1121 Palabras
Después de canalizar mis poderes y mi cordura demoniaca, decidí que solo usaría una pequeña parte de mi poder para asesinar a los responsables de mi dolor, ya que deseaba de todo corazón vengarme de forma lenta y dolorosa, como una garra oscura que marchita el alma de sus víctimas; mi vida humana finalizo como un mal padre, como un mal protector, pero mi redención, solo se resumía en matar y vengar a las personas que como yo, perdieron sus vidas en completa injusticia. Mientras caminaba en dirección a mis víctimas, mis poderes se enloquecían, se alteraban, mi sangre se cantaba y mis manos temblaban, pero, aunque mis poderes se enloquecían para controlarme, me resistía a perder mi humanidad, quería vengarme, pero no como un ser oscuro y sanguinario, sino más bien, como un padre el cual busca saldar una cuenta. Mientras me acercaba, esos simples hombres, se drogaban sin ni siquiera sospechar del destino que les esperaba. -          Haha, hey, tu, ¿Qué haces aquí? Cuando uno de ellos me hablo, mis poderes querían surgir, pero me concentré y los controle, para no asustarlos. -          Hey, ¿estas sordo o qué? ¿Qué podía yo responder? literalmente, tenía tantas cosas que decirles a los asesinos de mi hija, que, no podía decidirme, excepto por una sola palabra. -          Dime, ¿ustedes alguna vez hicieron algo malo? -          ¿Qué? ¿Acaso crees que puedes venir a faltarnos el respeto? -          ¿Quién carajos eres? Todos de inmediato me rodean y con sus armas de mano y de fuego, intentan intimidarme. Mis poderes me rogaban, querían pelear, querían matar, querían desollarlos y decapitarlos, pero no iba a matarlos, no al menos sin escuchar sus tristes y patéticos lamentos. -          No soy nadie, solo quería saludar. -          Ah, pues todo bien, todo correcto, ahora puedes largarte. -          Lose, pero no quiero irme sin decir algo. -          ¿Qué cosa marica? -          Me debes algo. -          Hahaha, si vienes por parte de Roger, dile a ese hijo de perra, que le pagare por las drogas. -          No hablo de una deuda de drogas. -          ¿Entonces? -          Una deuda de vida, una deuda la cual todos ustedes van a pagar. Todos de inmediato se burlan de mis palabras y después deciden intimidarme con sus navajas. -          ¿Qué tal si te cortamos las manos para que así dejes de decir estupideces? Yo en completo silencio me acercó a uno de ellos y de una forma tranquila, le hago una pregunta. -          ¿Me recuerdan? -          Haha, no, no sé quién eres, a lo mejor eres algún marica, que quiere pelea. -          Es una pena que no me recuerden, bueno, supongo que sus muertes serán lo suficiente para vengar a mi hija. -          Hahaha. -          Haha. -          ¿Qué? -          Matémoslo… Yo de una forma rápida y contundente, atravieso mi brazo, en el abdomen de uno de los criminales, lo cual de inmediato se crea una explosión de sangre manchándome por completo. Yo en ese entonces, deseaba matarlos de formas mil veces peores, pero, cuando vi los rostros traumatizados de algunos de ellos… me di cuenta que matarlos seria muy divertido. -          ¿Y bien? ¿Quién es el siguiente? -          DISPÁRENLE. Los amigos y compañeros de mi primera víctima, toman sus armas de fuego y comienzan a dispararme pensando que así lograrían vencerme. Las balas atraviesan la carne de mi cuerpo con mucha facilidad, hiriéndome severamente de una forma en la que ningún humano pudiera sobrevivir, pero, yo no era humano, las balas me hirieron y me lastimaron, pero no me mataron, el dolor era un pequeño precio al pagar por las cosas que estaba a punto de hacer. -          NO SE MUERE. -          CORRAN Todos al ver que no podían vencerme con sus inofensivas armas de fuego, deciden correr para así salvar sus patéticas y cortas vidas, lo cual no fue de mucha ayuda, ya que yo usando mi velocidad sobre humana logro alcanzarlos y usando una daga que materialicé en segundos, corto la garganta de uno de ellos como si fuera un simple y triste animal. -          AYUDA… -          AMIGO NO NOS HAGAS NADA. -          NO HICIMOS NADA MALO. -          DEJANOS IR… Ellos no lo podían entender, no podían creer que yo asesinara a dos de sus amigos con mucha facilidad y esa valentía y arrogancia con la que me trataban se transformó en cobardía, una cobardía que me decepcionó, ya que creía que estos asesinos de niños serian valientes hasta el final. -          Ha, que patéticos, aun así, tratare de que sus muertes sean lo más dolora posible. Usando mis propias manos golpeo el cráneo de uno de los sobrevivientes, haciendo que su cabeza explorara como una simple sandia esparciendo los restos a sus demás amigos, lo cuales quedaron impactados por tal escena de terror. -          No… por favor… -          Que mal, creí que el cráneo era más resistente, pero solo exploto como una simple y patética sandia. -          ¿Qué quieres? -          Sus muertes, es lo único que quiero. Usando dos de mis espadas de una forma veloz y precisa, decapito a los dos restantes enemigos que aún quedaban con vida, separando sus cabezas de sus cuerpos en segundos, matándolos de inmediato. Cuando termine de matar a todos los culpables de mi dolor, me sentí vacío, como si solo hubiera matado a simples moscas que no valían nada; ni siquiera quería molestarme en absorber sus pecados, sentía que esos cuerpos solo eran mierda sin valor alguno. -          Escorias… eso eran ustedes, ni siquiera sus muertes vale algo. Aunque creía que había asesinado a todos los responsables de la muerte de mi hija, aún faltaba alguien, y ese alguien era el sujeto de mascara de conejo que había iniciado todos estos problemas. Luna se acerca y se impresiona ante la masacre que había cometido. -          Al menos pudiste darles muertes más dignas. -          No lo hicieron conmigo ni con isabela, ¿Por qué habría de hacerlo con ellos? -          ¿y bien? Cuando iras por el último. -          Son todos… -          No es cierto, aún falta uno, el hombre que usaba una linda mascara rosada de un simple conejo. Era cierto, aun faltaba alguien, un hombre que simplemente decidido vengarse por aplastarle su pie con un auto. -          ¿Como hago para encontrarlo? -          Es simple, usando tus poderes podrás encontrarlo si usas tus recuerdos de ese momento previo a tu muerte. Usando mis poderes amplifico mi capacidad de sentir a las personas que fueron cómplices en mi muerte y después de unos instantes, logro identificar a alguien con un pecado que debía saldar. -          Lo encontré. -          También yo, ¿vamos?
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