Capítulo 29. El intérprete.

1236 Palabras
Mi jefe a puro desasosiego, me pide ayuda a tempranas horas de la madrugada, ya que tenia muchos problemas con sus socios japoneses, yo sin mas que aceptar el llamado, decido ir al trabajó, donde los rumores, levantaban vuelo a cada paso que daba en las instalaciones, lo cual no era molestia para mí el escuchar sobre los rumores de mi accidente, pero cuando llegue a la sala de juntas donde estaban los miembros y socios japoneses, me di cuenta que las cosas serian mas complicadas al ver a los señores de nacionalidad japonesa de aproximadamente cuarenta años, gritando enardecidos y molestos por todo el lugar hablando en su idioma natal. -          Oh oh… Mi jefe desesperado, me toma, de mi hombro derecho y me explica la complicada situación. -          José, que bueno que llegaste, los japoneses están histéricos y Vanesa quiere llegar a un acuerdo. -          ¿jefe qué paso? -          Lo que resulta es que tú y los demás directores, tenían que terminar un trabajó de publicidad… -          Si, los de SHA company, terminamos el contrato de carteles publicitarios meses atrás, ahora las páginas web están repletas de anuncios de cremas solares. Mi jefe suspira completamente preocupado y con razón ya que habíamos confundido los productos de una compañía, con otra. -          José… SAH no es una compañía de cremas solares, nosotros nos equivocamos. -          No me digas, ¿en qué? -          SUN es la compañía brasileña que hace las cremas solares, SAH, es una compañía de licuadoras japonesas. Nunca en una compañía de publicidad, se había visto tal estúpido error, y para empeorar, los japoneses con razones completamente razonables, estaban dispuestos a demandarnos por las pérdidas millonarias. -          Esto es muy malo jefe, ¿y ahora qué? -          Vanesa intenta calmarlos, pero es inútil, solo hablan japonés y no logramos entendernos, llamamos al intérprete de la compañía, pero aún no llega. -          Ya veo, Vanesa no lograra entretenerlos por mucho tiempo. -          Así es… si los japoneses se marchan sin llegar a un acuerdo, la demanda obligará a que la compañía recurra a despidos masivos. Era una mala noticia, ya que, por un error, cientos de empleos estaban en juego, pero no podíamos hablara con los japoneses, ellos no entendían el español y mucho menos el inglés, por lo que estábamos en serios problemas; cuando entro a la sala de juntas donde estaban los japoneses discutiendo molestos por sus millonarias pérdidas, algo y sorprendentemente extraño sucedió.   -          *たちは*らの**さを**しません、*らは**の**いをする*かです。 -          Watashitachi wa karera no munō-sa o yōnin shimasen, karera wa kōgaku no shiharai o suru orokadesu. No toleraremos su incompetencia, son unos estúpidos que pagaran caro. Yo podía entenderlos con fluidez, era algo a lo que solo podía tener sentido gracias a mis poderes, lo cual cambiaba el juego de una vez por todas. Yo de inmediato me acercó a Vanesa junto a los demás directores y les pido que me dejen hablar con los japoneses enardecidos. -          Lo emporaras, ¿sabes el lio en el que estamos José? -          Ya lo sé Vanesa, pero… creo que puedo llevarlos a un acuerdo. -          Tú no sabes japonés, ¿Qué planeas? -          Haha, déjenmelo a mí. Vanesa y los demás directivos, estaban asustados, ya que ellos creían que yo lo echaría a perder, pero cuando vieron lo que hice, se quedaron pálidos e impresionados. -          *たちが*した**いを**しました Watashitachi ga okashita machigai o kōkai shimashita lamentó los errores que cometimos. Los japoneses de inmediato se aliviaron ya que por fin podían expresar sus inconformidades. **に、**、*たちはあなたの*な**に*を*てており、*たちの***はすでに****きを*めています。Saigo ni, tsūyaku, watashitachi wa anata no iyana kaisha ni hara o tatete ori, watashitachi no bengoshi wa sudeni hōteki tetsudzuki o susumete imasu. Finalmente, intérprete, estamos enojados con su repugnante compañía y nuestros abogados ya están en proceso de procedimientos legales.   Estaban en verdad muy molestos, y aunque yo pudiera hablar con ellos, ¿Cómo podría evitar que nos demandaran?   -          *めてお*び*し*げます。**を**する**を*えてください。 Aratamete owabi mōshiagemasu. Mondai o kaiketsu suru kikai o ataete kudasai. Pedimos disculpas por las molestias. Dame la oportunidad de solucionar el problema.   Los japoneses eran orgullosos y honorables, pero no eran estúpidos, ellos sabían que nuestra compañía era muy respetada a nivel sudamericano y podían obtener muchas ganancias en Latinoamérica. -            -          さて、*らが*たちの**を*たしているなら、*たちは**を*げても*わないと*っています -          Sate, karera ga watashitachi no yōkyū o mitashite irunara, watashitachiha ryōkin o sagete mo kamawanai to omotte imasu. Bueno, si cumplen con nuestros requisitos, estamos dispuestos a bajar el precio. -          *たちはあなたの**の*しを*るために*でも*んでします。 -          Watashitachi wa anata no kaisha no yurushi o eru tame ni nandemo yorokonde shimasu. Estamos dispuestos a hacer cualquier cosa para obtener el perdón de su empresa. Los japoneses accedieron a dialogar para llegar a aun acuerdo, lo cual logramos discutir durante siete horas seguidas, y gracias a eso, evitamos demandas y despidos masivos, mi jefe al igual que todos los miembros de la compañía, me alabaron y me agradecieron con millones de cumplidos por salvarlos, todos estaba impresionados con mi desempeño, todos excepto Vanesa, la cual comenzó a sospechar de mí. Después de la reunión, me dirigí a la salida, pero en uno de esos pasillos, Vanesa decide interrogarme. -          ¿desde cuando sabes japonés con fluidez? -          Eh… cursos en internet. -          Ajam, no me engañas, algo esta pasando, y pienso averiguarlo, como tu amiga descubriré lo que está ocurriendo para ayudarte. -          Oye, solo porque hablo japonés, no significa que estoy muriendo. -          Mi instinto femenino me dice que algo esta pasando, y todo es por culpa de esa chica alta de pelo corto y castaño. -          ¿hablas de luna? Ha, por favor, ni que fuera algo del otro mundo. De repente, Luna usando el cuerpo de MON entran por el pasillo donde estábamos cruzando, y como si fuera una charla casual, ella sin darse cuenta, nos saluda a ambos. -          Hola José, hola Vanesa, como les fue en la reunión. Vanesa, se impactó… al ver como una gata, habla con nosotros… -          ¿la mascota de Isabela, hablo?... -          Si… Vanesa se desmaya por las palabras de mi mascota; y yo en ese momento, me di cuenta que estaba en problemas, ya que luna, podría crear un caos en todo el lugar por su estupidez.
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