Capítulo 28. La compañía.

1020 Palabras
Luna desaparece y me deja en medio del bosque como un castigo por no vencerla anteriormente en un combate cuerpo a cuerpo con espadas, mi cuerpo estaba echo un desastre aun después de que Luna usara su magia maligna para sanarme; el dolor era agobiante y molesto, pero tenía que soportarlo. Después de salir del bosque en el que me encontraba, me di cuenta que aún faltaba mucho camino por recorrer, aun no tenía suficiente energía ni conocimientos mágicos como para poder crear un portal o teletransportarme hasta mi casa, por lo que no tenia de otra más que recorrer toda la maldito ciudad a pie, ya que ni siquiera tenía mi billetera como para pagar un simple y maldito taxi. -          Maldita luna. No me quedaba otra, si quería llegar a casa antes de que la noche concluyera, tenía que emprender carrera como un correcaminos, por suerte al ser mitad demonio, mis sentidos y mi cuerpo eran cien veces superiores a las humanas, por esa razón podía correr como una gacela durante horas sin ni siquiera agotarme, saltando grandes distancias como una sapa y aduriéndome a cualquier superficie que pudiera encontrar. Para mi no era tan malo, al fin podía poner a prueba mis capacidades físicas sobre humanas… después de ocho horas corriendo y saltando distancias largas como una sombra rápida e indetectable por fin, había regresado a casa, pero sin duda, me arrepentía de haber recorrido toda la ciudad de la forma como lo había hecho. -          Ha… estoy agotado. Creía que mi energía era ilimitada a la hora de correr y de saltar, pero estaba equivocado, al parecer, yo si podía agotarme al recorrer distancias ridículamente altas, estaba al borde de un colapso de energía, mis músculos ardían de tal manera que deseaba arrancármelos solo para poder tener un segundo de serenidad y alivio. Luna usando una ridícula pijama, me abre la puerta y me da la bienvenida como si ella no tuviera la culpa de mi insufrible agotamiento físico. -          Bienvenido querido. -          No me hables, estoy molesto contigo, ojalá no estuviera agotado, o si no, te rompería las piernas. -          ¿Solo porque te rompí la cara y después te abandoné en un bosque en medio de la nada? -          Exacto… -          Pero recuerda que te arreglé el rostro y te pedí perdón. -          Y me dejaste en medio de un bosque. -          Llorón, por cierto, llamaron de tu compañía, preguntaron si estabas bien. -          ¿y que les dijiste? -          Les dije que sí, dicen que te llamaran nuevamente para algunos asuntos importantes. -          ¿y cómo te identificaste? -          ¿yo? Les dije que eras mi esposo. Luna no sabía cómo actuar y simplemente les conto a mis colegas del trabajó, que ella era mi esposa, aun a sabiendo que mis amigos tenían conocimientos de que yo estaba soltero. -          ¡Eres una estúpida! mis amigos de la compañía saben que estoy soltero, y Vanesa crees que tú eres mi enfermera asignada. -          Bueno, eso te pasa por no regresar antes a casa… Luna no pensaba bien las cosas a la hora de mentir, en resumen, era mala actriz. -          Eres una… -          Mejor ve a dormir, recuerda que seguiremos luchando todas las noches hasta que al menos puedas darme algún golpe.   No quería seguirle la corriente a luna, estaba muy cansado como para molestarme con ella, así que me encerré en mi habitación y me eché adormir en mi cómoda y suave cama como un oso perezoso. En la mañana siguiente, el jefe de la compañía a la cual yo trabajaba, decide llamarme de emergencia a muy tempranas horas de la madrugada, asegurando que tenía algunos problemas con ciertos contratos -          Pero jefe, estoy en un descanso… -          Ya lo sé, José, pero necesito de tu ayuda, sé que pasaste por algo realmente malo, pero te necesitamos. No tenía de otra, no quería decirle “No” a mi propio jefe y por esa razón decidí cambiarme de ropa lo más rápido posible e ir al rescate; al salir de mi habitación, Luna usando el cuerpo de MON, se acercan y me preguntan por mi afán. -          ¿Qué haces? -          No tengo tiempo de explicar, necesito irme. Luna de inmediato sale del cuerpo de mon y me toma de la ropa, afirmando que no me dejaría ir sin al menos una explicación, actuando como si fuera mi maldita novia. -          No te dejare ir, al menos de que me digas las razones. -          ¿Quién eres, mi novia?  Necesito irme, mi jefe necesita ayuda, surgió algo en el trabajo. -          Oh, ¿quieres que te acompañe? -          No, quédate, eres una demoniohumana de clase alta, a ti te afecta más la luz del sol, mejor quédate. -          Bueno, si pasa algo, llámame. -          Como gustes.   De regreso al trabajo, todos los empleados y colegas me miraban como ojos de lastima, murmurando a mis espaldas cosas que obviamente no podría escuchar, amenos de que usara mis poderes demoniacos para amplificar el sonido. -          Mira es José, uno de los directivos del bloque. -          Dicen que su hija murió. -          Pobrecillo… -          Qué pena. -          su hija murió calcinada vivía, ¿verdad? -          ¿creen que lo despedirán? -          Creí que estaba muerto… -          Hey,  ¿oyeron que recibió ocho tiros en el pecho? -          Dicen que es soltero… -          ¿recibió ocho tiros en el pecho? es imposible que sobreviviera a quemarropa.  -          Es un milagro que este vivió. Los rumores y los susurros circulaban a cualquier lugar en el que cruzaba, desde empleados y conserjes, hasta directivos y ejecutivos mayores, todos murmuraban de forma descarada a mis espaldas; yo en cualquier otro momento, me molestaría, pero en ese entonces me preocupaba, ya que eso rumores, solo despertaban el voraz a petito de mi demonio interno, y no quería matar a mis propios colegas de trabajo. Cuando entro a la sala de juntas donde mi jefe se reuniría con los directivos mayores y los inversionistas japoneses, me di cuenta de algo muy grave.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR