Capítulo 27. Encuentros en un bosque.

1408 Palabras
Al anochecer, Luna decide llevarme a un bosque cercano de la ciudad, según ella, para poder entrenar en completa privacidad. -          ¿y bien, que quieres que haga? -          Dime, ¿Cuántas armas puedes crear? -          Como seis o diez, ¿Por qué? -          Supongo que son armas de combate de cuerpo a cuerpo. -          Si, puedo crear espadas, lanzas, hachas de combate, dagas, entre otros. -          Que impresionante, pero, aunque puedas materializar esas armas, aun tienes mucho que aprender. -          ¿así? -          Si, por ejemplo, tienes que controlar esos instintos asesinos que lleva tu demonio interno, recuerda los problemas que me causaste ayer. -          Lose, pero es algo que no puedo controlar, siento impotencia y hambre cada vez que se hace de noche, solo me calma la simple idea de matar personas. -          Ya veo, eres como un niño, si no juegas o te entretienes con algo, tu cuerpo empezara a tomar el control, por esa razón venimos a este bosque, para que luchemos un tiempo. -          ¿solo para eso? -          Si, si me logras dar un golpe, dejare que me ayudes a derrotar a un demonio que ha estado causando muchos problemas. -          ¿y qué pasa si pierdo? -          Te abandonare en este oscuro bosque y tendrás que caminar toda la noche de regreso a casa. No quería enfrentar a luna, ella era muy fuerte, pero si quería crecer como DEMONIOHUMANO para así recuperar a mi hija, tendría que luchar contra lo que sea y a quien sea. -          ¿segura que quieres enfrentarme Luna? Recuerda que últimamente me estoy acostumbrando a mis poderes. -          Descuida, no te lastimare mucho. -          Creo que lindo, pero recuerda que últimamente me siento imparable. -          Que ternura… Luna usa su magia para materializar dos hermosas espadas de un bello y rojizo color escarlata, lo cual me demostraba que estaba lista para enfrentarme. -          Usare dos de mis espadas, más vale que no hagas desperdiciar mi tiempo… -          Huy ya quiero patearte el trasero. Usando mis poderes oscuros, materializo dos hermosas espadas de color n***o como el carbón más notable de la hoguera; sentía que con estas armas nadie podría vencerme, así que sin más que esperar, con una increíble potencia, salgo disparado hacia luna, como si fuera un proyectil asesino. -          Buena actitud… Luna de una forma sobre humana, contrataca y esquiva mi ataque; para después como si fuera una niebla intransigente, me detiene con un simple golpe, lanzándome contra algunos árboles.   -          Ahhh!!! Cuando atravesé la madera solida de algunos árboles, me di cuenta que Luna no era algo con lo que debería enfrentar a la ligera. -          por favor José, necesitas mejorar tu velocidad y estrategia. Me levantó de suelo y tomo mis dos espadas para correr nuevamente hacia luna; cuando me dirijo hacia ella, como un conejo endemoniado, salto hacia lo más alto de los árboles y al tomar altura, la ataco como un ave racimo que cae en picada hacia su presa. -          Así me gusta. Luna de forma imparable me ataca en el aire y con el simple golpe de una de sus espadas ella corta mis dos afiladas armas a la mitad, como si fueran simples y patéticas ramas de madera. Cuando aterrice, nuevamente hacia la tierra, no podía creer que mis armas fueran cortadas como si fueran simple mantequilla, me sentía indefenso ante Luna. -          Perdón por destruir tus armas, ¿puedes crear otras espadas? -          No, por ahora no, intentare con otras armas. -          Me da igual… Usando mis poderes, materializó una larga y afilada lanza con una hermosa y brillante punta oscura, talvez a si podría estar a la altura de Luna, -          ¿Una lanza? -           ¿algún problema? -          Nah… Ataco a Luna de frente con intenciones de atravesarla con mi poderosa lanza, pero esta, con un simple movimiento de sus armas, ella logra esquivar mi trayectoria y con una simple patada en mi abdomen, ella me lanza contra los demás árboles.   Atravieso nuevamente las copas solidas de al menos tres árboles, rompiéndome algunos de mis huesos. -          José… -          No digas nada, ya sé lo que vas a decir. -          Si no sabes usar una lanza, no la materialices. Luna destruye mi lanza con su pierna derecha, desarmándome nuevamente. -          Luna, ¿era necesario destruir mi lanza? -          No es mi problema, crea otra arma y atácame. Luna no quería ser piadosa conmigo, ella quería resultado y no le importaba lastimarme una y otra vez hasta que yo lograra mejorías; usando nuevamente mis poderes, intento crear dos hachas de combate, pero cuando lo intente, me di cuenta, que no poseía energía suficiente para hacerlo, lo único que podía crear para luchar, eran dos simple dagas afiladas. -          ¿ahora quieres hacerte el valiente? -          No, estoy débil, ya no puedo crear más armas. -          Ja, bueno, más vale que te luscas, o te daré una paliza. Ella tenía razón, no podía seguir atacándola de frente, tenía que ser ágil e indetectable como una sombra; después de levantarme, decido correr en círculos de una forma muy rápida, para así desestabilizar la guardia de Luna. -          ¿Correr en círculos es una mejor estrategia? -          Es mejor que atacarte de frente. Al lograr correr en círculos a una velocidad comparable a la de un animal salvaje, lograba ganar más terreno, y gracias a eso, lograba acercarme más y más a luna, la cual yo atacaba una y otra vez desde distintos ángulos y lugares; Luna era muy rápida y podía esquivarme y contratacarme sin ninguna complicación, mis movimientos eran rápidos y feroces lo cual me daba una buena ventaja a la hora de luchar. -          Nada mal, sigue así… Luna ni siquiera se movía de su lugar, ella solo esperaba a que yo la atacara, para así ella contratacar, pero, aunque ella no se movía de su sitio, yo no lograba lastimarla, ni siquiera podía tocarla, solo podía darles frente a sus espadas como si Luna, no esforzara en atacarme. -          Por favor luna, ¿al menos podrías intentar darme un golpe? -          Si lo hago, podría dejarme llevar y te lastimaría… -          Hazlo, no te quedes parada en un solo sitio. -          Si es lo que quieres…   Luna de inmediato se desvanece de mi vista usando una increíble velocidad imperceptible para mis ojos; yo me impresione, era imposible que Luna escapara de mi vista con tanta facilidad como un destello, y mientras recorría el bosque a toda velocidad en busca de ella, de la nada, Luna sale de las sombras y me golpea en la cara, lanzándome como un misil a través de toda la vegetación. Después de atravesar árboles y plantas, termine al otro lado del bosque, herido y completamente fuera de combate, con los dientes y mentón, completamente destrozados por el golpe. Luna usando un portal se acerca, sorprendida por deformarme el rostro. -          Ay no, perdón, no me pude contener, creí que serias mas duro. Mientras Luna me curaba con su magia demoniaca, yo solo podía sentir admiración, pero también mucho dolor, no estaba enojado con luna, me impresionaba su poder y lo lejos que ella podía ser como una guerrera; quería ser tan fuerte como ella. Después de un par de minutos, Luna logro regenerar mis heridas, reconstruyendo todos los huesos rotos de mi rostro, incluyendo mis dientes. -          Ay, aunque este como nuevo, me duele mucho. -          Perdón, es que me emocione, no fue mi intención tirarte los dientes junto con tu mentón. -          No importa, eres muy fuerte, woow, ¿Cómo es que tienes tanta velocidad y superfuerza? -          Es normal, tengo 170 años luchando contra humanos y monstruos, me hecho muy fuerte, por esa razón soy una DEMONIOHUMANA de alto rango. -          Ya veo… entonces ¿nos vamos a casa? -          Nah, perdóname por el golpe de antes, pero, aun así, perdiste la pelea, y ya sabes lo que te espera. -          Oye no puedes romperme la cara y abandonarme en este bosque. -          Tu rostro esta como nuevo y tu cuerpo se sanará por si solo en cuestión de segundos. -          Aun así es muy cruel dejarme aquí. -          Lose, pero quiero ser buna maestra, me llevare tu billetera para evitar que uses algún taxi, nos vemos en casa, bay. Luna desaparece de inmediato, llevándose mi billetera y abandonándome en medio de la nada. -          Maldita…
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