Capítulo 26. Motivos de pelear.

1495 Palabras
Al fin sentía que mi destino encontraba un sentido real en este cruel y oscuro mundo y aunque la venganza no me trajo de regreso a mi hija, estoy seguro que lograre algún día, volver a traerla de regreso a la vida. Mientras contemplaba la oscura pero viva ciudad de Bogotá, una pequeña parte de mi ser, sentía que aún había mucho camino que recorrer… -          ¿Y ahora qué? -          ¿Cómo te sientes, José? -          Ansioso, feliz y a la vez triste. -          Debe ser normal, mataste a los asesinos de tu hija, pero aun así repruebo tu forma de hacerlo. -          Matarlos era lo lógico, ¿no? -          Ha, aun tienes mucho que aprender, pero antes, supongo que debes dar unas últimas palabras. Luna crea un nuevo portal mágico que conduce directo al cementerio local, donde había sido enterrada Isabela; Cuando lleguemos, sentí una increíble tristeza, por lo que no me agradaba mucho visitar la tumba de mi hija, ya que se me partía el corazón el hecho de que, ella ya no estuviera más en este mundo, en mi mundo. -          Esta es la tumba en donde Isabela fue enterrada. Me acercó a la tumba de Isabela e inclinó mi cabeza para pedirle perdón a sus restos. -          Perdón hija, al final no pude protegerte, perdón. De la nada un viento cálido y ligero, susurra en mi oído con una voz muy familiar. -          Descuida papá, no tienes la culpa. -          ¡pero! -          Aunque mi tiempo fue corto, fue lo mejor de mi vida, fuiste un buen padre, el mejor que pude haber pedido, por esa razón no siento culpa, porque tu destino me enorgullecerá en la vida y en la muerte… Después de esas palabras, me di cuenta de que mi hija no me odiaba por no protegerla esa fatídica noche y por esa razón, jure en la tumba de mi hija, que haría lo que sea para recuperarla como humano y como demonio, me prometí recuperarla pase lo que pase, ese era mi objetivo, mi propósito en mi nueva vida. Al fin estaba en paz porque tenía un nuevo propósito, un camino muy largo el cual debía terminar, no importara lo que pasara, no iba a renunciar. Después de hablar con el espíritu de mi hija, Luna de inmediato crea un nuevo portal mágico para regresar a casa y así poder descansar un poco de esta oscura noche. -          ¿Estás bien? ¿quieres algo para beber? -          Estoy bien luna, algo cansado… -          ¿Te sientes mejor? -          Si, me siento mucho mejor, gracias a ti tengo motivos de seguir adelante, como persona y como demonio. -          Ya veo, ¿Isabela ahora es tu montubio para continuar con esto? -          No tienes idea… por ella me enfrentare a lo que sea, humano, demonio, monstruo o un maldito unicornio.   -          Eso espero… En la mañana siguiente, Luna decide despertarme lamiendo mi oreja izquierda; yo me levanto de la cama y me limpio ya que la baba de gato no era nada agradable. -          Buenos días. -          Luna, ¿Por qué lamiste mi oreja? -          Era eso, o lastimarte con mi pata. -          Deja a Mon tranquila. -          Oh, ella también quería lamerte el oído. -          Sepárate de ella, voy a preparar el desayuno. -          Como digas. Luna se desprende el cuerpo de MON y decide ayudarme a preparar el desayuno, solo que ella usaba métodos muy interesantes para calentar una simple tetera. -          ¿Por qué usas tu magia, solo para calentar una puta tetera? -          Descuida, es una llamarada pequeña, no voy a quemar tu casa. -          Lose, pero usa la maldita estufa. -          Oh, no sé cómo hacer eso. Había olvidado que Luna tenía más secretos des lo que me había enterado y uno de ellos, era que ella, no era muy buena usando los enseres más comunes del siglo XXI  ya que Luna tenía más años que cualquier humana en la tierra. -          Luna, ¿Cuántos años tienes? -          200 años, creo que 201. -          No me jodas, ¿enserio? Entonces eres muy vie… -          Cuidado… -          ¿si tienes todos esos años? Entonces es de esperar que no tengas experiencia con las cosas modernas. -          Si, mis superiores solo me dan ordenes, no tengo tiempo para disfrutar de la tecnología y esas cosas. -          ¿Llevas trabajando en esto por tanto tiempo? -          Si, además, tú y yo no necesitamos comer, no podemos morir de hambre de todas formas. -          ¿entonces porque sentimos hambre? -          Son reflejos psicológicos de cuando éramos humanos, sentimos hambre, pero no sucede nada malo si no comemos. -          Ya veo, aun así, quiero comer algo, no es bueno tener un hueco vacío dentro de mí. -          Bien dicho, ahora ve por algo de leña. -          Usamos gas… El día transcurrió con completa normalidad, parecía que mis sentidos y mi actitud habían cambiado, no sentía ira ni maldad como si el día purificara mis pensamientos, como si el demonio dentro de mí, estuviera completamente dormido, aun así, era algo molesto la luz solar, pero era algo que podía soportar. Mientras estaba limpiando un poco la sala de mi casa, Vanesa, nuevamente toca a la puerta, molesta por que no le regresaba las llamadas que ella me dejaba. -          Vanesa, ¿Qué pasa? ¿todo bien? -          ¿Cómo que todo bien? -          Se que estas molesta, pero no hace falta que me empujes. -          ¿Por qué no me regresas las llamadas? Te estuve llamando toda la noche, ¿Qué rayos estabas haciendo? -          Nada, solo salí con una amiga, no hace falta que te enojes. -          ¿Amiga? ¿Cómo se llama? ¿la conozco? -          Se llama luna, es una terapeuta asignada por el hospital.  Vanesa me conocía muy bien, ella no era fácil de engañar, porque se preocupaba mucho por mí, y eso era algo de admirar, pero un así, no podía dejar que se me acercase mas o Luna tomaría represalias… -          Humm. Y esa “luna” de la que tanto hablas, ¿está ayudándote en qué sentido…? -          Bueno pues… De repente, luna, sale de la nada usando un traje de enfermera para seguirme la corriente. -          Hola buenas tardes, soy la enfermera Luna Sánchez, fui asignada al señor José para ayudarlo con su terapia de recuperación. -          ¿en serio? Creía que te habías recuperado. -          No… de echo. -          El señor José, sufrió múltiples heridas en su cuerpo y sus huesos, sus sistemas aun necesitan de terapia, por esa razón estoy aquí. -          Ya veo, ¿pero porque no me dijiste nada José.? -          Creía que sería lo mejor, el no involucrarte mucho en esto ya que te preocupas demasiado. -          Pero, eres mi amigo, no tienes por qué dejarme afuera. -          Lose, pero creo que por ahora lo mejor sería que te fueras, no me gusta verte angustiada todo el tiempo. -          Pero… -          Ya oyó señorita, por favor retírese, necesito que mi paciente se concentré. -           Bien, si es lo que quieres…   Vanesa se marcha de mi recibidor, molesta por mi forma de actuar, pero, aunque ella me odiará por mi empatía; yo tenía que alejarla de nosotros ya que así estará fuera de peligro, tanto por Luna y por mí, dado a recalcar que ambos somos demonios peligrosos.  Después de que Vanesa se marchara, Luna nuevamente usas sus poderes y se cambia de ropa. -          No sabía que podías hacer eso. -          ¿Qué cosa? ¿Hablas del uniforme? no es nada, puedo materializar cualquier prenda de vestir con solo pensarlo, ¿o acaso prefieres verme desnuda? -          No seas payasa, ¿tú crees que Vanesa no segura insistiendo en descubrir todo? -          Creo que si, en su mirada pude ver que ella no nos creyó, así que esperemos que no tenga que matarla. -          No lo harás. -          No depende de mí, depende de las circunstancias, falta mucho para que anochezca, así que relajémonos, pronto empezara tu entrenamiento. -          ¿entrenamiento? -          Claro, aunque a la vista de todos los humanos eres un chico lindo, en el interior de tu carne y de tus huesos, habita una criatura demoniaca, ferviente a la maldad y a la oscuridad, eres un perro hambriento y tienes que mantener tus instintos en armonía, no queremos que asesines a alguien sin querer. -          Wow, tengo miedo hasta de mi… Después de esas extrañas y reveladoras palabras, Luna y yo nos relajamos por el resto del día; yo me distraje haciendo los quehaceres de mi casa, mientras que luna… bueno, ella solo se adhería al cuerpo de MON y se echaba a dormir, como el ejemplo perfecto de una gata perezosa. Lo cual demostraba que Luna era más despreocupaba de lo que pensaba, pero no podía juzgarla ya que ella pronto me haría sentir mucho dolor.   
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