En el día todo era normal, mi mente y mis emociones eran las mismas, pero, al anochecer, mi cuerpo comenzó a cambiar levemente, me sentía muy ansioso, me sentía hambriento y deseoso de pelear; según las palabras de luna, era una reacción natural de mi demonio interior por la noche oscura y silenciosa, según ella, hoy saldríamos a saciar nuestros instintos más salvajes, y eso implicaba en asesinar personas.
- ¿Es hermosa no crees, José?
- ¿La noche? Algo…
- Si, algo, aunque también soy hermosa.
- Lo dejare en discusión, ¿Por qué nos hiciste venir a mi terraza?
- Porque vamos a recorrer un poco la ciudad.
- ¿desde mi terraza?
- No seas… tonto.
Luna usa su magia y crea un nuevo portal, uno el cual se dirigía al edificio más alto de la ciudad.
- ¿Qué hacemos en este edificio, luna?
- Observa muy bien, ¿puedes verlo?
- ¿Hablas de las personas?
- Si, nuestra visión demoniaca nos revela muchas cosas en el apogeo de la noche, no solo físicas, sino también espirituales, ves a las personas caminando entre el montón, y de inmediato puedes diferenciar a los malos de los buenos.
Era cierto, mis ojos, me revelaban una ciudad repleta de personas cada vez más malas, podía distinguir los rostros de cada persona, de cada habitante promedio, podía ver hombres y mujeres fingiendo ser lo que no eran, podía ver con claridad las armas ocultas que algunos individuos escondían debajo de sus prendas de vestir; me decepcionaba a mí mismo el saber que la mayoría de los ciudadanos, eran dignos de ser asesinados.
- ¿Y a quienes vamos a matar?
- Haha, tranquilo vaquero, primero, debes hacer un poco de ejercicio antes de la carrera.
- ¿quieres que haga algo?
- Si, ¿conoces el parkour?
- Si, ¿Por qué?
- Tu y yo, tendremos una competencia, si me ganas, te daré un obsequio.
- ¿Cuál es el plan?
- Simple, saltar de edificio a edificio, hasta llegara al edificio rojo.
Luna de inmediato salta con una increíble fuerza sobre humana, logrando llegar al edifico vecino de quince metros de distancia como si fuera un simple charco en el suelo.
- Ven… ¿Qué esperas José?
Luna estaba loca, yo no era capaz de creer que una persona lograra saltar tanto sin mucho esfuerzo, pero era algo de esperar con todo lo que estaba sucediendo, yo ya no era más un simple humano, y Luna mucho menos, por esa razón decidí hacer lo increíble.
Decido retroceder unos cuantos metros del borde del edificio y usando toda mi fuerza de voluntad, intento activar nuevamente mis poderes; cuando me di cuenta, las palmas de mis manos comenzaron a crear nuevamente una fuerte ráfaga de humo n***o, que empezó a recorrer todo mi cuerpo; de inmediato me sentía ligero, más que una simple pluma y más pesado que el aire, mi pecho comenzó a palpitar como loco, como si un motor estuviera listo para acelerar a su máxima velocidad, así que usando la confianza y mis poderes, corro a la borde del edificio a toda velocidad y con una fuerza sobre humana, salto igual que luna, llegando al otro edificio, el cual estaba a quince metros de distancia como un ave rapas.
Cuando salte de mí edificio, no tenía ningún problema, pero cuando llegué al otro edificio de inmediato me lastime con mucha severidad al caer sobre una pila de ladrillos viejos. Luna solo se rio a carcajadas, ya que mi torpeza le parecía divertida, pero en cambio yo, solo sentía mucho dolor por no saber aterrizar.
- Agg.
- Hahaha, ¿estás bien?
- No, creo que me rompí los huesos del pecho.
Era un dolor insoportable al punto de que poco apoco, sacaba alaridos de dolor y sufrimiento, aunque era parte demonio, aún era humano y por esa razón el dolor era impotable y muy cruel.
- Haha, ya veo, ¿te duele mucho?
- Si… ¿quieres llevarme a un hospital?
- No hace falta, ven…
Luna se acerca y me besa de la misma manera que la primera vez, y usando su magia demoniaca, ella de forma instantánea, reacomoda y cura todos los huesos de mi cuerpo, dejándome como nuevo; yo no podía creerlo, el dolor al igual que un mal recuerdo, desapareció en un par de segundos, lo cual era impresionante y a la vez intrigante.
- ¿Cómo hiciste para…
- Soy una demonio de elite, poseo habilidades únicas para sanar a otros demonios de forma inmediata.
- ¿con los labios?
- Mm, si, algo así, pero no te preocupes, no tenemos que besarnos cada vez que te lastimes, tu poder demoniaco lo hará con el paso del tiempo cuando tu cuerpo se acostumbre a tus nuevos poderes.
- Ok, ¿y ahora qué?
- La noche aun es joven, antes de llegar a nuestro destino, me gustaría que siguiéramos practicando un poco de saltos.
- No, no, me reusó, no quiero romperme más huesos.
- Lo sabía, bueno, vamos al grano.
Luna extiende sus manos y crea un portal en el aire, el cual nos lleva a una de las localidades más inseguras y peligrosas de la capital, un lugar el cual jamás había estado; no tenía idea porque ella me trajo a este lugar, pero cuándo me lo explicó, mi cuerpo, solo deseaba asesinar sin piedad alguna.
- ¿Qué hacemos aquí?
- ¿Vez a ese grupo de hombres que están consumiendo drogas en el parque para niños?
- Si, no parecen muy rudos.
- Ha, es curioso que lo digas, ellos fueron los causantes de la muerte de un padre y su hija.
- No me digas… que ellos…
- Usa tus poderes demoniacos y mira en sus almas los pecados que los sentenciaran esta noche temible y sombría noche.
Usando mis poderes, activo mi visión demoniaca para ver en sus almas, cuando veo las oscuras manchas de los drogadictos que los marcaban, no lo podía creer, ellos eran los motociclistas que nos atacaron esa misma noche.
- Ya viste ¿eh?
No lo podía creer, al fin tenía a los responsables de la muerte de mi querida hija, frente a mí, mi cuerpo se éxito, se emocionó, mi boca comenzó a babear como un sabueso hambriento y mis poderes poco a poco, comenzaban a desencadenarse dentro de mí, mi sangre se calentaba cual lava ardiente y mis ojos se tornaron oscuros, me sentía feliz, luna, me dio un regalo muy especial, uno el cual jamás podría desestimar, al fin, podría asesinar a los responsables, de la muerte de mi hija.
- Luna, yo, puedo…
- Claro, en lo personal, también quisiera vengarme por lo que hicieron a tu hija, pero, supongo que tú, debes hacer justicia como padre.
- Gracias, muchas gracias, esta noche, al fin podre sentirme vivo de nuevo, sus gritos serán una sinfonía la cual disfrutare en el último segundo.
Al fin los tenía, al fin ellos eran míos y durante todo el oscuro apogeo de la noche, usaré mis dones para torturarlos hasta la última gota de sangre, para recobrar el honor de mi hija. Y mientras tenía un cambio completo de personalidad, de repente voces dentro de mi cabeza, comenzaron a hablar.
- Mátalos.
- Tortúralos.
- Hazlos sangrar…
- Rompe sus huesos hasta que los conviertas en polvo de arena.
- Arráncales la piel.
- Aplasta todos sus órganos.
- Decapítalos.
- Descuartízalos
Sin duda, una gran sonrisa macabra y psicópata se marcó en mi rostro ya que tenía la oportunidad de saldar las deudas con mis victimas…