Las chicas entraron al salón de clases un poco más tarde de lo indicado en sus horarios, pero tuvieron que tocar la puerta del aula varias veces ante la ausencia de respuesta desde el otro lado. Cuando al fin abrió la puerta el profesor René, se vio un aula con aproximadamente 20 chicas dentro. Las amigas entraron y se sentaron junto a sus otras tres compañeras quienes les habían guardado un par de asientos cerca a ellas.
El instituto Graham tenía grupos de estudiantes separados por género, buscando disminuir los romances propios de esa edad y con ello disminuir las distracciones en clase.
El profesor René orientaba la particular clase de filosofía, la cual estaba mezclada con mitología e historia y a la cual ninguna de las jovencitas deseaba prestar gran importancia excepto Tania, aunque para este punto del año escolar ya tenía tantos pendientes acumulados más sus intereses personales, que no tenía tiempo para estudiar con la dedicación que ella deseaba, por lo que se la pasaba distraída en las clases pensando todo tipo de cosas, desde listas de responsabilidades, hasta historias imaginarias. Aun así, su rendimiento era destacable en clase.
–Pss, Tania –Susurra Alessia desde uno de los costados – ¿Por qué llegaron tarde?
–Es culpa de Tania por distraerse –sentenció Dalila susurrando desde el otro costado.
– ¡¿Qué?! –El profesor se giró hacia ella haciendo una expresión de disgusto por interrumpir la clase, por lo que el grupo de amigas continuó en silencio por un rato, mientras Dalila moría de vergüenza por haber llamado la atención de toda el aula.
–Pero cuénteme más del chisme, ¿qué fue lo que pasó? -Dijo Heidi desde la fila de atrás.
–Tania se quedó mirando a Johan y el profesor Carlos nos atrapó en el pasillo…
–Así no fueron las cosas Dalila –le interrumpió Tania –hubo más factores que nos impidieron llegar a la biblioteca.
– ¿Para qué iban a la biblioteca? – preguntó Heidi
–Tania Monluar, es su turno de pasar al frente.
–Deséenme suerte –dijo Tania pasando al frente con incomodidad
– ¡Suerte! -Alessia expresó con sinceridad.
–Suerte es la que vamos a necesitar si esto sale mal –dijo Dalila.
–Hay una antigua historia en nuestras tierras, habla sobre una jovencita que nació en un reino lejano al nuestro, en un mundo mágico, de seres alados, con poderes y riquezas que todos quieren poseer. Emm… Ella por ser heredera al trono, tiene la responsabilidad de cuidar del elemento de la luz y evitar que caiga en las manos de su hermana malvada. Amm… Además de eso, vive en una tierra dividida en varios reinos…
–Suficiente –dice el maestro.
–No, espere… puedo hacerlo mejor y aún hay datos importantes…
–he dicho que ya oí suficiente.
–Y… ¿qué opina? –Preguntó Tania con su cuerpo retraído pero con una expresión dulce detrás de la cual intentaba ocultar su vergüenza.
– Esta no es la tarea que pedí Tania, no es una historia mítica propia de nuestra cultura –el profesor hablaba con decepción, así como mostraba una cara de disgusto. Igualmente Tania lucía abrumada por la situación, tenía su corazón latiendo muy rápido y veía como sus compañeras de clase en silencio ponían todo tipo de expresiones desde pena ajena hasta burla.
– Pero no te desanimes Tania, podría ser una buena historia de ficción para algún proyecto de castellano o escritura infantil.
En ese momento el aula estalló en risas y la expresión de su grupo de amigas estaba dividida. Alessia fingía que no le parecía gracioso, Heidi reía sin parar y Dalila estaba triste o avergonzada, Tania no lograba descifrarlo con facilidad.
Se sentó de nuevo en su puesto bastante afectada por la situación y dejó de poner cuidado a la clase por estar perdida en sus pensamientos. En cuestión de algunos minutos sonó la campana para el cambio de clase y todas recogieron sus útiles para dirigirse a la siguiente clase. Las chicas iban conversando acerca de lo bien que habían expuesto y de las historias que más les había gustado en clase, pero Tania no tenía deseos de hablar y era evidente para sus amigas.
–Así que cambiando de tema… –fue Heidi quien rompió el hielo – no conocías a Johan?
Tania tampoco quería hablar al respecto pero no quería que la vieran afectada por ningún motivo así que le dio rienda suelta a la conversación.
–Sí, lo he visto en los descansos y algunos eventos o presentaciones escolares, tengo entendido que también tiene un alto rendimiento académico, lo he visto en los reconocimientos a los que he ido y cuadros de honor, pero…
–Ay noo, aburrido, aburrido, aburridoooo. ¿Nunca vas a fijarte en un chico por su atractivo físico? –las otras dos amigas se rieron.
–Si me dejaran terminar de hablar…
En ese momento cruzó por su lado Vivían y Angie, quienes eran las típicas brabuconas de clase.
– ¿Para cuándo el libro infantil, Tania? Lo esperamos con ansias –y terminaron su comentario entre risas.
–Lamento informarles que los libros son solo para las personas que saben leer –Dijo Tania en tono dramático y teatral, por lo que las chicas la empujaron fuertemente hacia un lado haciéndola caer contra sus amigas.
–Nía, no es por ser malas contigo, pero necesitas cambiar muchas cosas por el bien del grupo –Dijo Dalila.
–Lila! No seas tan grosera –contradijo en tono amable Alessia.
–No es ser grosera, es simplemente la verdad y debe saberlo cuanto antes o todas vamos a resultar perjudicadas.