Cloe no podía dejar de llorar. Había pasado la peor experiencia de su vida y eso que ya contaba con varias en la lista. Había prometido que nunca más se sentiría humillada y en aquella sala, apenas unos minutos atrás, lo había vuelto a sentir. En un principio creyó que se trataba de un error. ¿El príncipe? ¿Cómo podría ser aquello posible? Creyó que conocía a Frank, había pasado casi el último mes a su lado, ¡se había enamorado de él! ¿Cómo podía haber sido tan tonta? Entonces lo miró. Incluso cuando Herr Muller le advirtió que no lo mirara a los ojos, lo hizo. Pero ya no pudo verlo. Él no se atrevió a hacerlo. Los gritos del mayordomo habían alertado a todo el castillo y el Rey no tardó en llegar. -¿Qué está pasando acá? ¿Qué significan estos gritos? - había dicho en voz clara y

