23

1605 Palabras

Luego de aquella noche, los encuentros comenzaron a ser demasiado frecuentes. Se veían por las noches en el edificio del museo y durante el día no era extraño que Franz la buscara por los pasillos del castillo para robarle aunque sea un par de besos en algún rincón oculto. Pasaban largas horas conversando por teléfono e incluso madrugadas abrazados en la oscuridad. No era raro que los sorprendiera el amanecer obligando a Cloe a entrar a escondidas a su habitación. La idea de que aquello fuera un secreto parecía agregarle un condimento especial a sus encuentros, cada vez más íntimos. La prisa del principio fue reemplazada por la necesidad de extender el placer y explorar los límites de cada uno. Se deseaba y se lo hacían saber. Como si nada estuviera prohibido, con una entrega absolut

Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR