Alec conocía bien el área, habíamos caminado poco cuando ya habíamos llegado a una cafetería. Yo tomé un smoothie de fresa mientras él había pedido un té helado. Yo ni siquiera podía beber, tenía mis dedos alrededor del frío vaso viendo hacia fuera, era un fía soleado y la gente se andaba a prisa mientras yo sentía a Alec perforándome con la mirada. Finalmente me atreví a mirarlo. Él desvió la vista de inmediato. Me vi decepcionada. -¿Cómo está tu té...? -Me animé a preguntar para iniciar conversación. Él suspiró. Me miró. -No hablemos de té, te traje para entender eso de que yo te he hecho sentir mal. -Oh...-Dije un tanto curiosa. -Perdón por eso. Nunca he tenido la intención de hacerte sentir mal. -Me sorprendió con su disculpa. Lo miré confundida. -¿No lo haces a propósito?-Pregun

