Quisiera no tener que ir a la escuela de nuevo. Pensé acostada echándome una almohada en la cara. Era más esfuerzo que el de estudiar en casa, ya que como si fueran pocas las horas que te tienen ahí todavía te dejan tarea. Después de unos minutos de estar pensando en la flojera que me causaba regresar mañana a la escuela alguien tocó mi puerta. -¡pasa!- Pedí en voz alta después de quitarme la almohada de encima de la cara. Axel entró a mi habitación con su uniforme puesto, sólo que con la corbata floja y sin el saco. Él era de cabello castaño claro, lo traía un tanto despeinado, su ejercitado cuerpo y su alta estatura me hacían creer que era invencible ante todo. Creo que él solía ser más pálido de niño, pero los entrenamientos de beisbol le habían dejado un bonito tono de piel de un bro

