Capítulo dieciséis: Un bebé de Fabio La palabra que le daba vueltas en la cabeza enseguida escapó a los labios de Fabio, y le llevó a Brina un segundo darse cuenta de que él no estaba confirmando sus peores pesadillas, sino que María había entrado en la habitación. —¿Qué haces aquí? —preguntó él irritado mientras se ponía en pie—. ¿No sabes llamar? —¿Desde cuándo tengo que llamar? —preguntó María. Luego se fijó en el mantel de picnic y sonrió con burla. Con una sola mirada feroz consiguió deshacer todo lo que Brina había creado—. ¿Estoy interrumpiendo una velada íntima? ¿O es que el personal de cocina se ha puesto en huelga? —sin esperar una respuesta encendió las luces y le entregó a Fabio una tarjeta para que la firmara—. Necesito que firmes esto, cariño. Voy a enviarle al árabe una c

