24. Ya nada importa

2461 Palabras

Capítulo veinticuatro: Ya nada importa Brina corrió por las calles mientras lloraba, pero no le importaban las miradas de la gente. No tenía ningún plan, ninguna dirección, sólo la necesidad agobiante de espacio, de distancia. Tomó aire en los pulmones y sintió la lluvia en su cara y supo entonces donde estaba. La Fontana de Trevi. Neptuno estaba allí, firme y orgulloso, como ella lo había dejado un año antes, con el brillo de las monedas en el fondo, lanzadas allí con la eterna esperanza de que el mundo siguiera girando, de que la vida siguiera hasta que un día regresara. Sin embargo, todo lo que ella sentía mientras miraba al agua era agonía, y se preguntaba cómo una ciudad tan bella podía haberle causado tanto dolor, cómo podía estar en un lugar que era el responsable de haberle quita

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