A la mañana siguientes desperté antes que ella, Moana seguía dormida entre mis brazos. — Buen día — susurré a su oído, ella apenas y se movió. — Buen dia— saludé de nuevo pero está vez mordí el lóbulo de su oreja. — Oh — gritó a la misma vez su piel se erizo — No te quiero ver — chillo y se tapo con las sábanas, fruncì el seño un tanto confundido. — ¿Estás enojada? — pregunté preocupado. — No, solo estoy un poco apenada — confiesa con una dulce vos, sonreí ante su comentario y me metí debajo de las sábanas para hacerle cosquillas, su risa y sus gritos se escuchaban por toda la habitación, jugamos por un largo rato después la tomé en mis brazos y la lleve hasta el jacuzzi, el agua estaba llena de espuma y de pétalos de rosas, lave con delicadeza su cuerpo pero de tanto tocarla mi v

