No podía creer lo tonta que resultó ser Moana, solo había una explicación y es que seguía enamorada de Jerry, la idea me hacía sentir molesto e irritable, me duche de prisa al terminar envolví la toalla en mi cintura y salí del baño, en la cama estaba sentada Moana al verme salir trato de desviar su mirada. — ¿No te has ido? — espeto con voz áspera. — Oliver — musita sin mirarme. —¿Qué es? — cuestionó para sentarme a un lado de ella. — Perdón — dice para por fin mirarme a los ojos, su mirada parecía sincera. — El padre de Jerry es un buen hombre, no quiero sentirme culpable por arruinar su futuro. — Su futuro lo arruinó su propio hijo. — No hablemos más del tema, solo tienes que cuidarte de Jerry. — No creo que le haya quedado intenciones de meterse conmigo y si lo hace de nuevo, e

