Los días corrían de manera vertiginosa en el estudio de abogados. Se acercaba la feria judicial de enero y debían contar con la mayor cantidad de casos resueltos o al menos en vísperas de estarlo. María no había vuelto a tener inconvenientes con Anselmo, el hombre por fin había reconocido su efectividad y aunque no se lo hubiera dicho, María sabía que Facundo tenía mucho que ver con aquello. Continuaban almorzando en la oficina, esperaban a que todos se marcharan y María se acercaba. Facundo le llevaba chocolates Tubby 4, los del paquete dorado con un beso en el frente. María le había contado cuanto le gustaban y él parecía no olvidar nada de lo que ella le decía. Sin embargo, apenas le regalaba algún roce o tímidas palabras que la halagaban. Quedaba poco tiempo para las vacaciones y

