Capítulo 20 La visita de aquella mañana a la Fundación Hoenstaufen había desilusionado a Lucia. Desde hacía poco tiempo la fundación se había trasladado del austero Palazzo Baldeschi-Balleani a Palazzo Ghislieri Nuovo, situado en la misma plaza Federico II, pero de construcción mucho más reciente, adyacente al complejo de San Floriano, un poco alejado respecto a los otros palacios, por la presencia, en la parte de delante, de un patio rectangular al cual se accedía a través de una puerta de hierro. El decano estaba esperando, enfadado, con el ojo mirando el reloj de pulsera. ―Llegas tarde. Y tú, Lucia, sabes perfectamente cuánto me gusta la puntualidad. ―Es culpa mía ―respondió Lucia, sosteniendo la mirada enojada del anciano Guglielmo Tramonti ―Me he aventurado en los subterráneos del

