EPISODIO 14 BAILANDO SOLA

1661 Palabras
SEGUNDA PARTE BAILANDO SOLA SIN TU MUSICA EN MI CUERPO ISABELLA Juanca, Dante y Roque acaban de entrar a la disco, mirando para todos lados. Sin pensarlo me levanté dejando a mi amigo con la palabra en la boca y bajé a la pista. Apenas pisé la planta baja, subí los brazos y empecé a caminar como años de practica me habían preparado la gente me dejaban pasar acostumbrados a los bailarines que trabajan en las discos, cuando llego al lado de mis ángeles salvadores del pecado, empiezo a bailar para ellos. Cachonda como estaba no me contengo, la excitación, la alegría de verlos y la necesidad de descargar la bola de energía que me provocaron esos ojos oscuros. Me lanzo, uno a uno lo seduzco, los desafío, Dante es el primero en responder seguido por Juanca. Entonces cambia la música, y ponen Bellaquita que era una de las canciones con las que trabajábamos en Mendoza. Los reflectores hacen foco en una persona que resulta ser uno de los cantantes del tema, sin perder el ritmo empezamos a bailar, el camina hasta nosotros con un micrófono, cantando en vivo, giro como si esto fuera parte de la rutina y bailamos alrededor de él como si todo estuviera preparado, el lugar explota de pronto todos los teléfonos graban la presentación en vivo del músico y en segundos somos tendencia, Ian aprovecha la movida y pone a funcionar todo su aparato de prensa, no por nada es el empresario de la noche que es, bailando como parte de una rutina, para después seguir acompañándolo en un par más de sus temas. Dante estaba en las nubes, esto es lo que más amaba de la danza esta energía, la emoción que te hacia vibrar el cuerpo, la alegría de bailar, de ser por 5 minutos cualquier personaje, siempre nuevo, siempre adrenalínico, bailar para mi era declararme viva. Cuando subimos a el vip, el musico y su grupo de trabajo nos esperaban, que resultó ser el mismo que mi amigo quería presentarme. -En la música es lo que busco, relacionarme con personas apasionadas de lo que hacen. Bellaca, creo que vamos a poder trabajar muy bien juntos. -Hablo por arriba del ruido -Seguro que sí-Respondí- Contame que es lo que estás buscando. -Soy Adrián López, manager, espero trabajemos muy bien los dos – Me dice, dejando claro qué tipo de trabajo espera de mí. De solo verlo me desagrada el baboso, y me quedo pensando puta si… pero selectiva - Claro que sí, nunca tengo problemas cuando trabajo, te presento a Juan Carlos Reinoso, somos un equipo- Lo digo mientras le doy un pico. a Juanca, que me entiende sin mirarnos, me besa en el cuello mientras seguimos hablando como si no hubiera pasado nada. -Necesito los temas en los que voy a trabajar, te preparo algo y te lo presento, si estas de acuerdo, empezamos. - Mañana te espero en mi casa- Me dice el reguetonero El representante del grupo, se acerca y besa mi mano. Que dicho sea de paso medio que me la baboseó y tuve que disimuladamente tratar de limpiarme con la servilleta que venía con el trago. -No sabes cómo espero que llegue mañana. Después se fue seguido de su sequito. En algún momento más que escuchar ,sentí que alguien estaba a mi derecha. Después de casi 2 horas de charlas y muchas risas sentí, como me relajaba _Tenes sueño, te llevo yo me estoy saliendo. Lo miré y volví a perder los calzones, la perra que gobierna mi culo saltaba aullando mientras hacía girar mi tanga en sus uñas rojas al grito de seeee… -Gracias - dije, pero vengo acompañada. ¿ Tomá pensé, creíste que me iba a ir con vos?, y hasta me salió natural. Ya no hago esas cosas, y mentalmente mi yo serio me aplaudía mientras le subía la tanga y bajaba la pollera a mi perra, que me miraba horrorizada. - Seguro, tus amigos no creo que se quieran ir todavía- Me dijo mientras señalaba a Juanca, rata coluda que se estaba comiendo a Roque en el medio de la pista, para después señalar a Dante que parecía acechar a un pobre chico, que lo miraba embelesado. Como mierda iba a tomar buenas decisiones si tenía amigos, más flojos que yo. La perra en mí volvió a subirse el vestido y ya no tenía las bragas puestas. Mientras miraba a mis amigos jugaba con uno de mis rulos, el se hizo hacia delante y me acomodó el cabello tras mi oreja - Jaime Vasconcelos- Me dijo mientras me miraba los ojos muy cerca de mí, tanto que podía ver las líneas al lado de sus ojos. _Isabella Fuentes- Le respondí, haciendo mi cuerpo más adelante suspirando. -No muerdo, Me dijo mientras una de sus dedos, hizo un pequeño circulo en mi rodilla. Siguiendo con sus ojos el dibujo en mi piel, para decir en mi oído. _ Por lo menos no muy fuerte. -El problema no es que vos muerdas - Le dije yo, apoyando mi mano en su muslo, para acariciar su cuello con mí nariz - El problema es que la que muerdo soy yo. – Le dije mientras atraía el lóbulo de su oreja y le hacía sentir mis dientes. Dejé mi cabeza casi apoyada en su hombro y volví a suspirar. -Creo que puedo con eso- Me dijo mientras acariciaba mi labio inferior con su pulgar, me froté las manos mentalmente, diciéndole a mi parte buena ¡Linda lo intenté! Gracias a Dios ella lo entendió y le acomodo las tetas a mi perra interna. -MÁ SE ESTAN PEGANDO – Me grito alguien, mientras me sacudían el brazo Mia. Veo a Dante, enfrentando a un afroamericano, mientras el joven acompañante estaba a su espalda. Pensé … pero solo por 2 segundos o 15 segundos máximo, no fue más que eso. Y si lo dejaba y volvía a lo que estaba haciendo? Después del jaleo que se armó tuvimos que salir, nos esperaba Ian con su coche cuando giré, Dante traía con el a un bello joven de ojos grises y pelo n***o de no más de 1,60 m, que parecía sospechosamente joven. Dante me miró, con sus bellos ojos verdes suplicando y solo giré, mientras Juanca le daba la dirección del hotel donde estaban parando, por esa noche hasta que me ubicaran en mi departamento, buscamos el equipaje y salimos con taxi siguiéndome hasta casa. Acomodé a Juanca y Roque en una habitación a Dante en la otra y le traje una almohada y sabanas a mi nuevo huésped, ordenado que durmiera ahí, ni yo no tenia sexo con un desconocido, nadie lo tendría. Las semanas que siguieron fueron una locura, nos reunimos y después de ver nuestra forma de interpretar la estética de su música me ofrecieron realizar las coreografías, de dos de sus últimos videos, los dos meses que siguieron fueron de mucho trabajo, yo tenía un grupo de bailarines a los que coreografiaba desde hace años, con los que trabajaba, así que pude adaptarme a las presentaciones y videos, el trabajo era mucho e intenso y CASI no me permitía pensar en otra cosa. Solo la noche y los sueños me hablaban de Sebastián, pero yo jamás les respondí. La locación se iba a realizar en su totalidad Fisher Island, por lo que los bailarines se tenían que trasladar, yo recurrí a una de mis amigas que había estado en mi vida desde que llegué a EEUU. Y me instalé en lo que ella llamaba “un modesto escondite”, si eso era posible en la lujosa Fisher Island la isla más exclusiva y lujosa de Miami. JAIME VASCONCELOS Jaime Vasconcelos la vio por primera vez en la zona VIP de la disco de Ian Wolf, cuando se acercó y le pregunto, la hora pensó que estaba tratando de ligar con él. -Hola, ¿Me decís la hora? – Repite en inglés- ¿Hi, can you tell me the time? Unas piernas torneadas, y un cuerpo enfundado en un vestido n***o que reflejaba las luces del local, se pegaban a la figura de reloj de arena, la pequeña cintura era el tallo que terminaba en dos bellos senos, estaba muy seguro que en mis manos se verían perfectos. Si el cuerpo era de infarto la boca se llevaba el premio mayor, esos carnosos labios rojos estaban hechos para ser besados, cuando llegue a los ojos me sorprendieron parecía tener la inocencia de una niña, terminando en una espesa cabellera de rizos grises. Mirada que perdió la inocencia cuando vio la forma en la que la desnudaba, la vi abrir sus ricos labios, pero nunca llegué a escuchar lo que me iba a decir. Vi como un par de brazos la rodeaban. -Tarde, Isabella, ¡¡Es tarde!! Te esperaba hace una hora – Le decía Ian Wolf, _! Perdoonnn!, recién llego de Argentina y no puedo dejar de dormir- Giró en sus brazos rodeando su cuello con los brazos, para después abrazarlo, me molestó como se dejaba abrazar por Ian, todos sabíamos que el estaba casado con una bella bailarina. La cual se acercaba a su marido a paso firme. Tomándolo del hombro para desarmar el abrazo. Y ser ella la que abrazaba a la morena platinada entre gritos de alegría. _Má te presento a Jaime Vasconcelos un empresario…- Empezó a decir Ian. Ella se estaba sentando cuando algo llamó su atención en la pista de baile y sin haber llegado a sentarse se puso de pie nuevamente, dejándome viéndola al igual que el reguetonero que estaba llegando. -Ian en 5 regreso, acabo de ver a alguien- Le dijo levantando el índice y girando indicando que volvía. La vi mover los hombros mientras hacia la cabeza para atrás, y sonreía encantadora. Samantha la esposa de Ian aplaudía. -Va a bailar- dijo mientras se paraba para ver mejor. -
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