NO SIEMPRE SE DEBE BAILAR SOLA
-Va a bailar- dijo mientras se paraba para ver mejor.
- Bueno, esto va a ser todavía mejor, la vamos a ver en acción.
-Te parece -Decía el musico -yo estoy apurado, pensé que me estaba esperando.
-Vas a ver que esto, y te vas a dar cuenta a quien vas a contratar.
Ella solo caminaba, nunca vi a una mujer tan sensual para caminar, pero cuando estuvo en la pista subió los brazos y empezó a moverse, las parejas se abrían a su lado para dejarla pasar, y ella vibraba… si esa es la palabra vibraba con la música, la vimos detenerse y bailarle a tres hombres que primero la miraron asombrosamente encantados de verla para después unirse a ella al baile.
Samanta gritaba de la emoción
_Viste te dije que ella es la mejor.
-Si y te quedaste corto. _Decía el representante del grupo- ¿Está soltera? - Pregunta
-No sale con nadie que trabaje con ella. _ Dijo Samantha- Además no creó que te de bola. -Agrego con una sonrisa- Má es muy selectiva con sus parejas.
-Voy a bailar con ella-
Dijo entre saltitos y Ian la miró como si fuera lo más lindo que había visto en su vida.
- Bueno veamos si hay química -Dijo el cantante, se acerco a Ian y los vi asentir, después el grupo empezó a bajar.
Los escuchaba sin dejar de mirarla, se movía muy sensual sabía como mover hasta los dedos de las manos.
Entonces la música en vivo comenzó cambiando el ritmo que siguio ahun con los ojos cerrados.
Puedo jurar que estaba haciendo el amor en la pista, bailaba para el que la miraba hacia en amor con la música, era música.
El cantante estaba encantado, el publico sorprendido por la presentación en vivo y por la energía que se había generado. Me puse duro solo de mirarla.
Cuando volvió a subir, la vi ser abrazado por todo el camino, eso era lo primero que pensaba modificar cuando fuera su amante, se paró bajo una luz por supuesto abrazada por alguien, levantó su cara y pude ver que tenía más de 30 o 35 años no estaba casi maquillada por lo que los labios resaltaban todavía más.
Sintió que la miraba giro y le mostro que lo que veía le gustaba, la vio hablar, tratar de sacarse de encima al representante, discretamente, besando a uno de los bailarines en la boca el que le respondió acariciando su espalda, me sonrió cuando me vio mirando la caricia y después de eso no volvió a mirarle.
En un momento se quedó, sola después de que el grupo bajó a bailar, la vi haciéndole señas a alguien de la barra avisando que se iba, ocultando un bostezo
_Tenes sueño, te llevo yo me estoy saliendo.
Me miro, me senté a su lado cuando alguien se levantó. Lejos de sentirse intimidada, me miro sin disimular el deseo
-Gracias - dijo, pero vengo acompañada. Ronroneo tranquilo.
- Segura, tus amigos no creo que se quieran ir todavía-
Me incline hacia ella señalando a la pista, resulto que de los tres. Dos eran pareja y se besaban bailando a su propio ritmo y el tercero más joven había cazado a una tierna paloma.
Mientras los miraba jugaba con uno de sus rizos, sonriendo como si le pareciera normal lo que veía, me delante y me acomode el sedoso el cabello tras su oreja
- Jaime Vasconcelos- Dije sin dejar de mirarla, cuando señalé a sus amigos, aproveché para acortar distancias y nunca volví a mi lugar.
_Isabella Fuentes- Respondió como un secreto acercando su cabeza a la mía suspirando.
-No muerdo, _Dije sin poder evitar rozar su rodilla con mis dedos, para decir en mi oído,
Por lo menos no muy fuerte.
-El problema no es que vos muerdas- Me dijo apoyando su mano en mi muslo, como para facilitar que su nariz acariciara mi cuello
- El problema es que la que muerdo soy yo. –
Acariciando con su lengua y dientes el lóbulo de mi oreja Dejando que escuchara su suspiro
-Creo que puedo con eso- Le dijo acariciaba su labio inferior.
No me di cuenta que alguien la estaba llamando sino hasta que se levantó.
-MÁ SE ESTAN PEGANDO – La vi dudar unos segundos, pero salió tras la seguridad de la disco y la perdí de vista.
Hasta que un mes y medio después, vi como un par de piernas que terminaban en un trasero redondo se subían a la medianera del patio trasero donde estaba mi piscina.
No me llamo la atención el que alguien hubiera invadido la propiedad, lo que me tenía hipnotizado era ese vaivén de caderas que me habían dejado despierto varias noches, la desordenada cabellera no me dejo duda de quien era su dueña.
La vi saltar y entrar en uno de los departamentos por el balcón.
Revise las alarmas y todo estaba bien entonces mire las cámaras de seguridad y ahí estaba, aparecía mi perro guardia Gran Danés se acomodaba bajo la medianera y ella lo utilizaba como escalera, bajaba y la temible fiera que custodiaba mi casa se contorsionaba como chiguagua mientras ella lo acariciaba.
Nadaba en mi piscina, salía mientras el condenado animal sostenía la manguera con la que se enjuaga el cabello (El mismo que no había logrado se sentara, cuando se lo ordenaba), para acomodarse en mis reposeras y dormir con el traidor, que descansaba mientras ella acariciaba su cabeza.
Cuando empezaba a amanecer el condenado se dejaba besar, ella se subía al lomo y así salir de la propiedad.
Revise las cintas y ella siempre aparecía entre, las 12 a 2 AM nadaba o simplemente iba y dormía, para después salir, lo que nunca fallaba era la sección de caricias y juegos.
Después de la noche que la conocí en la disco, había pedido información y decidido que cuando regresara de viaje, la iba a buscar, el sobre con los datos de su vida estaba en mi escritorio, todas las investigaciones que pedía llegaban a mi casa.
La quería de amante, esa noche me gustó tanto que averigüé todos sus datos las parejas conocidas, tenía 49 años (no parecía ni de 35) no tenía cirugías estéticas, lo que todavía era más raro en Miami. Argentina, nacida en Mendoza, la primera vez que vino a EEUU tenía catorce años , a los quince se presentó a un concurso de baile donde ganó con una danza tradicional de su país.
Terminó los estudios en New York trabajo en varias obras de teatro y se instaló en Miami.
Vive sobre su estudio de danzas, regalo de sus padres, le habían pedido matrimonio tres veces, pero era soltera nunca se casó, tenía una buena cuenta en el banco y dos propiedades de lujo, grupo de sangre, peso altura.
Fotos vi un sobre grande la agencia que hacía mis investigaciones sabía que prefería las fotos impresas.
Abrí la carpeta y vi la primera de las fotos.
Una Isabela de 3 años aparecía dormida, una mano cubría los ojos, la mata de rizos cubrían su almohada, ¡Esa boquita! era de ella sin duda, la vi y no pude evitar sonreír, las otras la mostraban en diferentes concursos, siempre con el cabello recogido.
Entonces aparecía otra foto saliendo del aeropuerto, algo llamó mi atencion me hizo contener el aire, una delgadísima Isabella posaba sentada en posición de indio con su larguísima cabellera, miraba a la cámara, sonriendo con cara de nena pequeña que solo desmentía la sensual boca, en la que pensaba a todas horas del día y con la que había soñado por más de 30 años.
Años soñando con ella, su cuerpo, olor…. Bajé corriendo del estudio y puse mi nariz en las reposeras y nada… me moví y entonces me golpearon los recuerdos…
Cuando la conocí.
En ese momento de mi vida no estaba muy contento con nada ni con nadie, mi mamá había engañado a mi padre una vez más y esta vez fue la última, papá salió como loco de casa…
Dos horas después la policía nos avisó, que falleció en un accidente de tránsito, había perdido el control del auto, chocando contra un árbol muriendo en el acto.
Llevaba dos años de muchas tonterías, había hecho una pequeña incursión en las drogas, pero eso nunca fue mi veneno, el alcohol me hacía sentir que perdía el control y no me gustaba perder el control.
Entonces la conocí y supe que había encontrado mi veneno a los diecisiete años en su boca.
De alguna manera después de ella nunca sentí que nada volviera a ser igual.
Era feliz pero nunca tanto, gozaba, pero no como con ella, tuve sexo mucho sexo, pero nadie me dio lo que su inocencia y nuestros cuerpos juntos me habían dado.
Recuerdo que me había colado en un parque temático e iba huyendo de los guardias de seguridad, ella me vio, a la vez que los guardias del lugar y me ayudo a esconderme.
Cuando la conocí tenía el cabello azul y los ojos blancos, en realidad la pupila negra, el iris blanco y la esclerótica gris con n***o.
Jeans y remera negra al igual que mis zapatillas. Ella me miro y me dijo.
-Si querías pasar desapercibido, tendrías que haber usado una remera flúor.
Mientras cerraba la cortina y se acomodaba en la reposera, los guardias pasaron delante de ella y siguieron de largo.
_Bueno, bueno que tenemos acá… _La escuche decir mientras restregaba las manos inmediatamente empezó a hacer lo que supongo ella creyó una risa malvada.
-Pequeña mosquita – Dijo mientras tiraba una naranja dentro de la habitación.
-Come, que vas a necesitar fuerzas, en 5 minutos empieza mi aventura y vos-
.
Volvió a hacer la risa tonta
- Vos vas a ser quien me lleve. Después entro a los saltos al dormitorio, revolvió el vestidor me tiro un sombrero unos lentes de sol, busco una mochila y la lleno con varias cosas.
-Ya estoy lista, mi príncipe azul –
Y empezó con su risa tonta para después reír de la forma más… fresca, loca, feliz que me encontré riendo igual a ella y no dude en levantarla en brazos y salir con ella.
Esa por mucho fueron las mejores 48 horas de mi vida.