CAPÍTULO 37 Ken se aferra a mis caderas mientras me meneo de lado a lado en un sugerente baile. Él desliza una de sus manos sobre mi brazo y la otra sube a mi cintura. Subo mis ojos sobre mis espesas pestañas claras para verle con el vaso de whisky removiéndolo para tomar un sorbo. Casi puedo sentirlo saboreándome a mí, con sus labios empapándose de licor adormecedor. En la otra, lleva un puro cubano al que le da una calada mientras sigo con mi baile. Me doy la vuelta agarrando sus manos posándolas a mis pelvis, bailo metiendo mis manos en mi cabello, desordenado las ondas bien armadas, con las cambiantes luces neones en mi cara. Ken mete su nariz entre mi cuello y clavícula, muevo mi cabeza de lado dejándole oler el perfume femenino que inhala. Nos movemos al ritmo de la canción, es bue

