Estar en Summerville sin April es raro. Me acompañó al aeropuerto en New York, nos despedimos he hice que me prometiera que no estaría sola en Navidad, ella rodó los ojos y me abrazó, ninguna lo dijo, pero pasar la Navidad sin la otra era la cosa más triste que nos había pasado, siempre estábamos juntas. Ahora, llegar a mi casa sin ella era como ir sin una pierna. Sin embargo, mientras voy en el asiento del copiloto oyendo a mi mamá hablar lo que planea para mañana que llegue mi tía de Londres, se me llena el corazón de emoción. —Quizá no estemos todos, pero espero que le guste mucho lo que le voy a preparar. —No la hemos visto desde hace años, yo creo que le va a encantar lo que sea que prepares, mami —le aseguro. —Miranda siempre estuvo loca desde pequeña, mira que irse a trabaj

