—Te extrañé —le digo a April. Lo primero que hago al salir de las puertas del aeropuerto es abrazarla. —Y yo a ti. ¿Cómo están todos? Enséñame esa estrella ahora. —La traigo en la maleta bien doblada. —Alex es un divino, de verdad no puedo creer que lo hayas encontrado. Es como la versión tuya, pero en hombre. Me río, probablemente es cierto. Eso me recuerda que se supone que lo veré en el aeropuerto a mi llegada, porque su vuelo llegaba antes, así que busco mi celular por si me dejó un mensaje ya que no lo veo por ningún lado. —Ay no, mira quiénes vienen por allá. Sigo buscando mi teléfono en mi bolsa, pero miro en la dirección en la que April señala. Dave y Mateo aparecen en mi campo de visión, caminan hacia nosotras diciendo algo entre ellos, hasta que nos encuentran y son

