CAPÍTULO TREINTA Y TRES —¿El qué? —preguntó Oliver. —El pozo de las visiones —repitió ella en una voz imponente—. Lo muestra todo. Te muestra lo que deseas saber. Pero mirar dentro de él no es algo que pueda tomarse a la ligera. Te cambiará. Posiblemente para siempre. Y solo a los dignos se les permite ver los secretos que contiene. Oliver tragó saliva. Notó que Ester y Ralph se tensaban a su lado. —¿Cómo sabemos que somos dignos? —preguntó Ester. La Hermana Judith dirigió su penetrante mirada hacia Ester. —Tendré que mirar en vuestras mentes y apelar a los poderes celestiales para que me digan si sois lo suficientemente dignos. —Lo haremos —dijo Ralph con decisión. —Muy bien —dijo la Hermana Judith. Se acercó a Ester y apretó la mano contra su frente. Empezó a murmurar en voz baj

