Capítulo 3

1230 Palabras
James Caminé por mi, ahora empresa, recibiendo el saludo de los empleados. –– Buenos días señor Basch - dijo christina, la recepcionista. –– Buenos días - firmé la planilla - dígale a Aracelis que me lleve el desayuno a mi oficina. –– Si señor Basch - dijo con una sonrisa. Caminé hacia el ascensor y luego de marcar el séptimo piso, esperé a llegar. Una vez en la oficina, me quité el saco y afloje un poco mi corbata para sentirme más cómodo. Me senté en el escritorio y mis ojos viajaron hacia el portaretrato que tenía con Anne. La puerta se abrió y Aracelis apareció con la bandeja de desayuno. –– Buenos días señor Basch - ella sonrió dejando la bandeja sobre mi escritorio. –– ¿Que te dije sobre lo de decirme señor? - la miré molesto y ella rodó los ojos. –– Me cuesta tutearte dentro de la empresa, ya sabes como se ponen las demás secretarías - se sentó en la silla del frente. –– ¿Que rumor circula esta vez? - levanté una ceja. –– Bueno - se encogió de hombros - ellas piensan que tenemos una relación amorosa - arrugó su nariz. –– ¿Quienes exactamente? - le di un sorbo a mi café y esperé a que ella respondiera. –– Se dice el pecado, no el pecador - ella mostró la lengua divertida. –– Bien Ara ¿Que tenemos para hoy? –– Tienes que revisar los curriculums de la gente para el personal de limpieza, al medio día tienes una reunión con los gerentes de los distintos hoteles que posees, y creo que eso es todo - dijo viendo la agenda. –– Suspende la reunión - ordené. –– ¿Por que? - ella me miró y frunció el ceño. –– Debo ir a la casa de mi madre a almorzar. Notifica a los gerentes que la reunión se pasa para mañana al medio día. –– Mañana al medio día si o si - ella me apuntó con su dedo - no puedes cancelar una reunión horas previas. –– Nena, soy el dueño - dije despreocupado. –– Pero debes ser profesional - ella se incorporó - termina de desayunar que enseguida te traigo los papeles que debes revisar. –– A la orden jefa - ella me miró y negó con su cabeza antes de irse. Araceli Robledo, mas bien conocida como Ara, era más que una secretaria personal. Con el tiempo se había convertido en mi mejor amiga. Me ayudó mucho con esto de la empresa y siempre me orientaba. También había escuchado cada una de mis historias, incluyendo la de Anne. –– Aqui están - ella entró sacandome de mis pensamientos. Los dejó sobre la mesa y caminó hacia la puerta - si no te importa, iré a desayunar. –– Adelante - dije comenzando a chequear los papeles. No se cuanto tiempo pasó, revisé los papeles de los interesados por el puesto y no sabía por quien decidirme. Alguién golpeó la puerta haciendo que levantara la cabeza. –– Adelante - dije firme. –– Señor Basch - miré a una de las secretarías. –– ¿Que se le ofrece? –– Abajo hay un hombre que dice conocerlo - la observé y ella tenía desabrochados los botones cerca de sus pechos mostrando su escote. –– ¿Como es su nombre? –– Zachary - frunció el ceño. –– Hágalo pasar - ordené, ella asintió - y señorita Evans - ella se volteó. –– ¿Si señor Basch? –– Abrochese los botones que tiene abiertos, está en una empresa, no en un cabaret - dije molesto. Sus mejillas comenzaron a ponerse de un color carmesí y asintió. Una vez que ella se fué, negué con mi cabeza y volví a mirar los papeles hasta que Zachary viniera. –– Hermano - Zach abrió la puerta con una sonrisa - cuantas mujeres hermosas tienes aqui. Ambos hicimos nuestro saludo y el se sentó en frente. –– ¿Quien lo diría? Tu siendo un empresario - miró toda la oficina y sonrió. –– Algo bueno tuvo que hacer el hijo de puta - me encogi de hombros mientras recordaba a mi padre - ¿Que te trae por aqui? Pensé que estabas trabajando. –– Vine de pasada tío, tengo que decirte algo - agarró el portaretratos y sonrió. –– ¿Que? - me acomodé en mi asiento. El sacó su móvil del bolsillo y luego me lo entregó. –– ¿Que se supone que es? - levanté una ceja. –– Ayer subí una historia en i********: de cuando estuvimos viendo el partido y Anne lo vió. Miré bien el listado de usuarios y tenía razón, ella lo había visto. Entré al usuario de ella y comencé a ver sus fotos, estaba cambiada. Mucho más linda de lo que solía ser. –– ¿Ese es su novio? - le mostré una foto donde ella abrazaba a un chico. –– No lo se - se encogió de hombros - no lo creo man. –– Tal vez si, yo esperándola y quizas ella ya formó su vida. –– Deja de sacar conclusiones - me quitó el móvil y lo guardó - debo volver a trabajar. Esta noche pasaré por tu casa. - Esta bien - ambos hicimos nuestro saludo y se fue dejándome otra vez con mi trabajo. Una vez que el horario de trabajo terminó, me decidí por contratar a una mujer que parecía mayor de edad. Manejé hacia la nueva casa de mi madre, ya que se había mudado. Yo aún continuaba viviendo en la misma por si Anne decidía volver. Una vez que llegué, toqué el timbre y esperé a que ella abriera. –– Hola cielo - me dió un calido abrazo y me invitó a pasar. –– ¿Como estas madre? - caminé hacia el comedor y me senté en la mesa. –– Bien, la comida estará en unos segundos - asentí - ¿como te va en el trabajo? –– Bien, ya sabes - me encogi de hombros - mucho por hacer. Después de haber almorzado, ambos comenzamos a ponernos al día. –– Tengo algo que darte - dijo ella incorporándose y caminó hacia un estante. Sacó un sobre y me lo tendió - esta es tuya. –– ¿Que es? - abrí el sobre y era una invitación a una boda - ¿se casa Mónica? - abrí los ojos y ella asintió. –– Si, y me eligió de madrina a mi - dijo ella felíz. –– Que bueno madre - Sonreí - ¿crees que Anne vaya a la boda? –– Aún no dió respuestas - mi madre hizo una mueca. –– De todas formas no creo poder ir - miré la fecha. –– ¿Por que no? Tienes que estar ahí. –– Tengo que viajar a México en esta fecha - me encogi de hombros. –– ¿Que pasa si Anne va? No la verás. –– Estoy empezando a creer que ya no debo esperarla mas madre, quizas ella ya rehízo su vida y ahora es mi turno de hacerlo.
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