CAPITULO 76

1004 Palabras

Alexander regresó fresco y peinado. No llevaba traje, ni esa coraza de CEO. Solo una camisa negra remangada y una sonrisa más suave que cualquier seda. Se sentó frente a Freya, quien ya estaba sirviendo los platos con una expresión satisfecha. —Esto huele mejor que cualquier cosa que haya probado en ese restaurante elegante de anoche —dijo él, inclinándose un poco para aspirar el aroma. —No exageres —replicó Freya con una sonrisa contenida—. Es solo pasta al estilo Freya: improvisación, intuición… y un toque de drama. —Me gusta el drama, si viene servido con pan caliente. Ambos rieron, y el almuerzo comenzó. Las tenazas de pasta danzaban en el aire. La salsa, espesa y fragante, goteaba suavemente sobre los fideos. Alexander tomó un sorbo de vino blanco mientras la observaba mover

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