Día Ocho – 8:02 a.m. Finca Dorne, Habitación de invitados Estado emocional: Sonrisa tonta y rímel corrido del día anterior (sin maquillaje, pero brillando igual) Freya despertó con la luz natural filtrándose por la ventana. No había lluvia esta vez. Solo un cielo azul claro, un aire fresco que olía a tierra húmeda, y un susurro que parecía decirle que todo estaría bien. Se estiró como un gato perezoso en la cama. Luego, sin pensar demasiado, se levantó, se puso una bata suave y salió descalza hacia la cocina. Pero al llegar… ya estaba todo preparado. Alexander estaba allí. De espaldas, preparando café. Vestía una camiseta blanca y pantalones deportivos oscuros. Levantó la vista al oírla entrar. —Buenos días, Freya. —¿Acabas de conquistarme con café recién hecho? —preguntó ell

