El sol ya comenzaba a esconderse detrás de los árboles cuando regresaron al auto. Alexander abrió la puerta del copiloto para Freya como todo un caballero, aunque ella lo miró con cara de "¿vas a hacer esto siempre?" y él respondió con una sonrisa como diciendo "sí, y prepárate porque va para largo." Una vez que ambos estuvieron acomodados, él conectó su teléfono al sistema del auto. —¿Te molesta si pongo algo de música? —preguntó mientras se colocaba el cinturón. —Depende. Si es jazz experimental o metal alemán con violines... sí. Alexander soltó una risa suave. —Es mi playlist para viajes. Versión mejorada. Freya-friendly. R&B, soul suave… y alguna que otra canción que me recuerda a ti. Freya alzó una ceja. —¿A mí? ¿Qué clase de manipulación emocional está en esa lista? —Escuc

