Después de los cócteles, fiestas y sorpresas, Bryony y yo nos escapamos... Si, nos iríamos directo a lo que llaman Luna de Miel. De madrugada, nuestro chofer se encargó de llevarnos a un pueblito cerca de aquí, pero del que no es muy conocido. Para mi fue como encontrar un pequeño paraíso, porque cuando vi el lago, los árboles, y la casita tan acogedora y con esa chimenea perfecta para calentarnos pensé que sería ideal para los dos. Ambos estabamos cansados de las tantas emociones y ajetreos del dia. Pero, finalmente llegó nuestro momento. El chofer nos ayudó a llevar las cosas, y yo solo tome su delicada mano para entrar juntos a nuestro casita de pueblo, aunque parece más una cabaña. —Es hermosa ¿cuanto tiempo nos quedaremos aquí? —Eso dependerá de ti. Porque si me lo preguntas

