**Narra Frederick** Dios mío ¿que puedo decir? Estoy a punto de casarme con la chica de mis sueños, no todo el mundo tiene esa suerte ¿verdad? Y yo soy terriblemente afortunado de eso. Tobías y mi padre estuvieron aquí ayudandome en todo, dándome ánimos y haciéndome sentir menos tensó. Pero la verdad es que me sentía eufórico. Allá fuera están los invitados, están los familiares, amigos y solo puedo sentirme un poco nervioso, es todo. —Amigo... —dice Tobias de repente tapando su boca— estas guapo y elegante, pareces modelo. —Me vuelve a abrazar ya por quinta vez— Felicidades. —Hermano, me has felicitado ya como cinco veces. —¿En serio? Perdón, deben ser los nervios. —No digas esa palabra, por favor. Me miro al espejo, y sí. Tiene razón, me veo muy bien y tan elegante, perfec

